Volver a casa, donde te espera tu madre, debería ser un lugar de paz. Dicen que uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz, pero a veces el regreso tiene un único propósito y es romper con el pasado de esas relaciones familiares tocadas por el dolor, secretos y abusos.
Esa es la premisa de Violeta, drama familiar escrito por Luis Eduardo Yee y dirigido por Paula Watson que llega al escenario del Teatro El Milagro para explorar el peso del silencio, la omisión y las heridas no resueltas entre madres y sus hijos.
La trama sigue a Violeta, una mujer que regresa tras varios años a su pueblo natal para encarar un entorno atravesado por secretos familiares. El migrar y la frontera funcionan en el guion tanto de forma literal como metafórica, pues es la línea divisoria entre territorios que también habitan el cuerpo, la memoria y las decisiones necesarias para sobrevivir a la propia historia familiar. A los padres, a los pasados tormentosos.
La puesta en escena destaca por un elenco de sólida trayectoria con Teté Espinoza que encarna el papel protagónico, acompañada por Mayra Sérbulo, Cuauhtli Jiménez, Luis Eduardo Yee y Matías Urbina. Producida por La Máquina del Tiempo Producciones y Paola M. Salguero, la obra propone una experiencia frontal y reflexiva sobre el momento exacto en que una persona decide trazar un límite definitivo.
A veces, quemar las naves también implica no mirar atrás.

