Me gusta cuando París sorprende sin avisar. Esta vez, sin buscar demasiado, terminé haciendo una especie de recorrido espontáneo por cinco brasseries muy distintas: una histórica en Montmartre, otra moderna y creativa en el Marais, una joya escondida en el 17ème, un clásico dentro de un hotel con alberca, y una experiencia de verano en el corazón del 2ème. Cada una, a su manera, me dejó algo que vale la pena compartir. Toma nota de estos lugares que van de norte a sur por la ciudad.
Cloche Cloche Cloche
Este lugar fue una de las grandes sorpresas. Pequeño, íntimo, sin pretensiones, pero con mucho estilo, que se caracteriza por tener madera clara, vajilla hermosa sin alardes y una cocina que se asoma al fondo como si te invitaran a la casa de alguien que realmente sabe lo que hace. Al frente está Robert Mendoza, chef latino con base en París.
“La cocina francesa me enseñó la precisión, pero mi identidad está en el contraste y en la frescura”, me dijo Robert mientras me contaba cómo seleccionan los ingredientes cada mañana según lo que encuentran en el mercado. Probé unos gnocchis de papa con crema de maíz rostizado, hongos silvestres y ralladura de limón amarillo. El equilibrio entre lo reconfortante y lo delicado era perfecto.
Cada ingrediente estaba ahí por una razón. “Cocinar es como contar una historia sin palabras. Lo importante es que deje algo”, concluyó el chef antes de regresar a la cocina. Es de esos lugares a los que quieres volver, no solo por la comida, sino por la sensación de que algo nuevo —y bien hecho— está ocurriendo.
43 Rue de Montmorency, 75003, Paris. @clocheclochecloche
Le Diplomate
Este bistró moderno con aires de tren de lujo es una joya en la Plaine Monceau. Junto a uno de mis parques preferidos, este lugar, ubicado en el 17ème y alejado del circuito turístico, ofrece uno de los mejores servicios que he experimentado en París.
El menú es una gran combinación de cocina francesa con toques asiáticos e italianos. La decoración te hace sentir como en casa, con un gran ventanal que da a la calle y llena el ambiente de luz.
Un imperdible: los gnocchis o el pescado del día. Y de postre, no dejes de probar las fresas con crema. Si estás por la zona, no pierdas la oportunidad de pasar, ya sea por un café o una comida completa. 22 Rue Laugier, 75017, Paris
@lediplomateparis17
Le Bon Bock
Un clásico absoluto. Lo vi caminando por Montmartre y no pude resistirme. Es el restaurante más antiguo del barrio, y conserva toda la atmósfera de otra época con sus muebles de madera, retratos antiguos y cortinas de terciopelo.
Pedí un confit de pato con gratín dauphinois, y fue exactamente lo que esperaba: reconfortante, sabroso, sin pretensiones. Me imaginé a Toulouse-Lautrec cenando ahí, copa en mano. Es un lugar para dejar el teléfono a un lado y simplemente disfrutar la escena.
2 Rue Dancourt, 75018, Paris. @lebonbock_montmartre
Brasserie Molitor
Este es uno de mis lugares favoritos en París. El pastel mil hojas es un imperdible, y la ensalada con salmón, además de deliciosa, tiene el tamaño perfecto.
El restaurante está dentro del Hotel Molitor. Aunque alejado de la zona turística, vale completamente la pena visitarlo.
Puedes pedir un day pass y disfrutar de la alberca, spa y gimnasio. Comer en el restaurante —incluso junto a la alberca— completa la experiencia.
Pasar un día en el hotel es como estar de vacaciones dentro de tus vacaciones. No olvides subir al rooftop por un drink o una foto. Está abierto todos los días.
Es un summer must si estás en París.
Hôtel Molitor, 16e arrondissement. @molitorparis
La Piscine du Hoxton
Abierto de junio a septiembre, este es otro rincón que no puedes perderte si buscas una pausa en un día de shopping. Esta piscina pop-up fue diseñada como una burbuja cool en el corazón de la capital, y está acompañada por un lounge en el que puedes pedir cocteles refrescantes, incluyendo el signature del hotel a base de tequila.
La piscina no es muy grande, pero sí ideal para relajarse al sol, charlar y disfrutar de un buen trago, la combinación ganadora. El acceso es únicamente por reservación, en bloques de tres horas. El precio incluye un crédito para consumir en el lugar: €100 por una cama doble (para dos personas) y €55 o €30 por camastro, según opción.
Es recomendable reservar mesa si planeas almorzar o extender la experiencia hasta la noche. En el menú hay snacks como un millefeuille de papa, jamón ibérico, picaña con chimichurri o ceviche de dorada, generoso y sabroso.
30-32 rue du Sentier, 75002, Paris. Lun-dom. @lapiscine.paris
¿Lo mejor de este recorrido?
Cada lugar me recordó por qué comer en París nunca se trata solo de comida. A veces basta con caminar, entrar y dejarse llevar por lo que hay en el plato.

