1. CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
    Foto: Rodrigo Broschi | CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
  2. CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
    Foto: Rodrigo Broschi | CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
  3. CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
    Foto: Rodrigo Broschi | CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
  4. CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
    Foto: Rodrigo Broschi | CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
  5. CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
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  6. CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
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  7. CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida
    Foto: Rodrigo Broschi | CIGNO Mejorada es un refugio de calma y sabor en Mérida

Reseña

CIGNO Mejorada

5 de 5 estrellas
Descanso absoluto y platos inmejorables a unas calles de Paseo de Montejo
  • Viajes
  • Crítica de Time Out
Rodrigo Broschi
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Time Out dice

En este hotel boutique la experiencia empieza con los sentidos. La recepción te recibe con un aroma a madera y hierbas frescas que te relaja al instante. En la entrada destacan unas escaleras alineadas como pirámide que hacen referencia al pasado prehispánico de la región. Un dato curioso es que son del color del henequén, un agave cultivado en la zona maya. A un lado hay un pequeño mural cuadriculado que rinde homenaje a la antigua estación de trenes que solía operar por aquí. De hecho, si te da curiosidad esa parte de la historia, puedes aprender más en el Parque La Plancha, que queda a solo unas calles del hotel.

Las habitaciones son pequeñas pero muy cómodas y algunas incluso tienen su propia alberca privada. Un detalle que se agradece mucho es que cada vez que hacen la limpieza te dejan una nota en la mesita con un bocadillo. A mí me tocó probar las cocadas y los besitos de nuez, y estos últimos se volvieron mis favoritos. Además, desde el cuarto los grandes ventanales dejan entrar mucha luz natural y la vista hacia las albercas te transmite mucha paz. Se nota que en la construcción respetaron la vegetación original, porque sobre el patio se alzan enormes árboles y plantas que ayudan muchísimo a mitigar el calorón de Mérida y mantienen todo el ambiente muy fresco.

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La parte gastronómica merece su propia mención porque la propuesta está increíble. Para el desayuno no dejes pasar la oportunidad de probar los huevitos motuleños con pork belly y longaniza de Valladolid, que sorprendentemente tiene un sabor muy diferente a la defeña. Por la noche tuve una cena espectacular que arrancó con un aperitivo de tepache y licor de chiles hecho en casa. A partir de ahí disfruté un menú de cuatro tiempos a cargo del chef Daniel Ron, quien me presentó una propuesta de cocina fusión mexicana inspirada en su propia trayectoria. La secuencia de platillos fluyó de maravilla, empezando con una tlayuda con brócoli al grill y chaya doradita para darle ese toque maya, seguida por un hamachi curado con leche de tigre y tostadas de callo de hacha. Como plato fuerte me sirvió un pork belly ahumado durante siete horas con pipián rojo, mostaza dijon y nuez de la India. El cierre dulce fue un plátano rostizado con crumble de cacao, el cual me recordó a cuando comía plátanos con crema de niño pero llevado a un nivel superior por la propuesta del chef. Lo acompañé con un espresso martini y fue la manera perfecta de terminar la noche.

Time Out Tip: En tu estancia aprovecha para recorrer Paseo de Montejo en bici. Puedes pedirla prestada en recepción.

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Detalles

Dirección
C. 43 439
Centro
Mérida
97000
Precio
$$$
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