Pueblos Mágicos en Yucatán: Una ruta más humana y cercana
Foto: Ángel Arroyo
Foto: Ángel Arroyo

Pueblos Mágicos en Yucatán: Una ruta más humana y cercana

Descubre Pueblos Mágicos de Yucatán con esta ruta cultural: historia, cenotes, conventos, haciendas y platillos tradicionales imperdibles

Ángel Arroyo
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El programa de Pueblos Mágicos en México ha tenido altibajos. A veces parece que no todos los que ostentan el título lo merecen, pero lo que sucede con los Pueblos Mágicos de Yucatán es distinto y merece, sin duda, ser visto —e incluso estudiado— por otros estados del país.

Visitamos cinco de los seis Pueblos Mágicos de Yucatán y comprobamos que hay actividades, en algunos casos únicas, que realmente valen la pena. Aquí te contamos lo que más nos gustó de cada destino, qué hacer, dónde comer y algunos consejos prácticos. Nuestra recomendación: alquila un auto, es la forma más rápida y eficiente de recorrerlos desde el Aeropuerto de Mérida.

Deberías ver: 

Motul: historia y sabor en cada esquina

Casa Museo Felipe Carrillo Puerto

A menos de una hora de Mérida (menos tiempo de lo que tardas en salir de Polanco), Motul de Carrillo Puerto ofrece dos tesoros: un personaje histórico y un platillo inolvidable.

El primero es Felipe Carrillo Puerto, activista y luchador social, cuya vida se cuenta en la Casa Museo Felipe Carrillo Puerto, un espacio pequeño pero muy enriquecedor.

Huevos Motuleños

El segundo regalo son los famosos Huevos Motuleños. En el Mercado Municipal 20 de Noviembre hay varios locales para probarlos, pero el de Doña Evelia es insuperable. Ella recuperó la receta original y ha sido reconocida dentro y fuera de México por este platillo que combina huevo, jamón, jitomate, tortillas fritas, habanero cocido y plátano frito. De lo mejor que probamos en Yucatán.

Valladolid: cultura, cenotes y buena vida

Entre Motul y Valladolid hay un camino largo de poco más de dos horas. En medio podrías pasar a Espita o incluso a Izamal, aunque recomendamos dejar Izamal para el final del recorrido.

Aunque es Pueblo Mágico, Valladolid se siente más como una ciudad, la segunda más grande del estado. Aquí conviene quedarse al menos dos noches porque hay mucho por hacer en la ciudad y sus alrededores.

Hacienda Selva Maya

Por ejemplo, en la Hacienda Selva Maya puedes comer, andar en bicicleta o lanzarte en tirolesa. Pero la joya es el Cenote Saamal, donde puedes nadar. Otros puntos imperdibles de Valladolid son el Convento Franciscano de San Bernardino de Siena y el Museo del Chocolate.

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¿Dónde hospedarse?

Si buscas hospedaje, la mejor opción de la ciudad es El Mesón del Marqués. El desayuno cumple cabalmente, aunque nos hubiera gustado que ofrecieran platos más tradicionales yucatecos. En el mismo hotel está el Don Diablo Rooftop, que ofrece una vista inigualable del centro de Valladolid.

Espita: tranquilidad y sabores locales

Come con María Rosalía Ac Chan

Sentimos que en Espita había poco que hacer, pero queda a menos de una hora de Valladolid, así que puedes ir y venir en medio día. Es un lugar muy tranquilo, de esos donde todos se conocen. Cuando vayas, pregunta por la comida de María Rosalía Ac Chan: probamos de ella un lomito de puerco asombroso.

Hacienda Santa Teresa Kancabá

Tampoco puedes dejar de visitar la Hacienda Santa Teresa Kancabá, un legado histórico que tiene la capacidad de sorprenderte.

Tekax: historia viva y narrada por expertos

De Valladolid a Tekax son cerca de tres horas en carretera, pero el viaje vale la pena. Este lugar está lleno de historia: guerras internas entre Yucatán y Campeche, el auge henequenero, leyendas religiosas y construcciones imponentes como su iglesia monumental.

Un guía como pocos

Para conocer todo esto a detalle, creemos que vale mucho la pena contactar a Efrén Torres Rodríguez. Más que un guía, Efrén es un historiador y cronista de Tekax impresionante. Se sumerge en los archivos para averiguar la historia real de Tekax, desde quién construyó la ermita hasta las fechas exactas de la iglesia. Su trabajo es fascinante y puedes contactarlo en su página KAX Kultura en Facebook.

Maní: tradición y resistencia cultural

A menos de 40 minutos en automóvil desde Tekax llegarás a Maní, un lugar que fue una completa sorpresa —para bien—. Aquí lo tienen muy claro: no son un destino turístico común. No buscan adaptarse a las necesidades del turismo masivo, sino atraer a aquellos que viajan para aprender y conocer.

Y es que mucho nos quejamos de la gentrificación en la CDMX, pero ¿nos hemos puesto a pensar que nosotros mismos hemos gentrificado otros puntos del país? Maní no quiere que eso suceda. Son una población de menos de seis mil personas, pero hay al menos tres experiencias imperdibles y responsables:

¿Qué visitar en Mani?

La Conquista: restaurante de cocina yucateca tradicional, donde el poc chuc es imperdible.
Convento de San Miguel Arcángel: con retablos de gran detalle artístico.
Meliponario Lool-Há: la mejor experiencia que tuvimos en todo el viaje. La dueña del lugar explica qué significa tener este tipo de abejas (de baja producción de miel) y su importancia en la cultura maya.

Izamal: la joya amarilla de Yucatán

Llamada la “Ciudad de las Tres Culturas”, Izamal es uno de los Pueblos Mágicos más impresionantes del país.

Qué ver en Izamal:

Ex Convento de San Antonio de Padua: este lugar tiene el segundo atrio más grande del mundo, solo detrás del Vaticano. Es impresionante tanto de ver como de estar ahí. Su color amarillo —característico de toda la ciudad— lo convierte en uno de los lugares más icónicos de la península.
Pirámide Kinich Kakmó: una de las pirámides más altas de México y también de las menos mencionadas. Tiene una superficie total de 700 000 m³ y se puede subir hasta la punta sin problemas.
Pirámide de Itzamatul: a escasos metros del centro encontrarás este sitio arqueológico bellísimo, con la mejor vista de toda la ciudad. Úsala como mirador, pero también como una oportunidad de aprender historia.

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Dónde comer en Izamal

María 33: un restaurante de cocina de autor que sorprende con técnicas muy bien ejecutadas y platos que llenan. Te reciben con una bebida de bugambilia refrescante, ideal para el clima yucateco. No dejes de probar las tostadas de atún y las enchiladas de mole.
Madre Leña: otra grata sorpresa fuera de la cocina tradicional yucateca. Aquí las pizzas estilo napolitano con masa madre y cornicione bien desarrollado son protagonistas. Las pizzas dulces del menú fueron nuestras favoritas, aunque ninguna decepcionó.

Dónde hospedarse:

Aldea Itzamatul, ideal para quienes buscan privacidad en un espacio austero pero muy bien cuidado, con detalles como hamacas en las habitaciones.

Un cierre cultural y auténtico

Un viaje por los Pueblos Mágicos de Yucatán no es para todos, pero sí para quienes buscan cultura, tradición y contacto genuino con las comunidades. Aquí se come como en pocos lugares del país, se aprende de la herencia maya y yucateca tanto en museos como en experiencias comunitarias, y se practica un turismo cultural más responsable y menos invasivo.

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