[category]
[title]
Reseña
Arte, territorio y resistencia ancestral en el Laboratorio Arte Alameda. Eso es Ná’ Reza [Mano Rota], la primera exposición individual institucional de la artista oaxaqueña Ana Hernández. Un muestra que es una profunda reflexión sobre la desconexión contemporánea con los saberes ancestrales, las prácticas alimentarias tradicionales y la relación sagrada con la tierra.
Te puede interesar: 14 lugares divertidos para salir en pareja en la CDMX.
A través de instalaciones, video, escultura y serigrafía, Hernández convierte el barro, el maíz y el cuerpo en medios de expresión para hablar de migración, identidad y memoria. El eje central de la exposición son los comixcales —ollas de barro de doble boca utilizadas para cocer maíz en las cocinas del Istmo de Tehuantepec—, aquí transformadas en dispositivos simbólicos que revelan la cosmovisión de los pueblos originarios.
La exposición plantea preguntas urgentes: ¿cómo habitamos la tierra?, ¿a quién pertenece?, ¿qué saberes han sido desplazados por la lógica capitalista de producción? Para Hernández, recuperar la práctica alfarera y los rituales asociados a la alimentación no es un gesto nostálgico, sino una forma de resistencia cultural y política.
Con una mirada crítica y poética, Ná’ Reza [Mano Rota] propone un retorno a tecnologías comunitarias que permiten pensar en formas más sostenibles de vida y alimentación. A través de una narrativa que va del objeto al gesto, del cuerpo al territorio, Hernández afirma el poder de las memorias transmitidas oralmente y de una identidad que se transforma desde lo colectivo.
Ná’ Reza [Mano Rota] estará abierta hasta el 26 de octubre en el Laboratorio Arte Alameda. Y ya que estás en el museo no dejes de ver Said Dokins: Inscripciones, donde intervienen el templo con escritura fascinante.
Deberías ver:
Ver esta publicación en Instagram
Discover Time Out original video