Cuando vi y escuché Biophilia de Björk por vez primera, no entendí el significado del concepto. Justo en la muestra temporal Biodiseño del Franz Mayer vi una pieza que integraba la biota, la vida y la conexión con la naturaleza a manera de mapa mental, y ahí supe de qué iba la islandesa con su séptimo disco.
Esta muestra reúne textiles, artefactos, texturas, biomas y hasta hongos para mostrarnos cómo la vida siempre ha inspirado la creatividad desde la naturaleza; literalmente, desde la raíz (como los hongos, que son el wifi del bosque) hasta los colores de la grana cochinilla o los hilos de agave para hacer indumentaria.
Aunque la muestra es pequeña y ocupa apenas tres núcleos temáticos, vale la pena recorrerla, ya que es la primera exposición dedicada al biodiseño en nuestro país. Podrás explorar el diseño y los proyectos de artistas emergentes que miran el legado de nuestro pasado para converger con un futuro sustentable.
Esperamos que, como propone la premisa de la muestra, el diseño sea cada vez más colaborativo entre todos los seres vivos que habitan este planeta y no solo esté supeditado al consumo humano. Bastante arrasamos ya nuestro entorno como para no abrazarlo, integrarlo y vivirlo desde la conciencia colectiva; la misma que Björk conectó con la naturaleza cósmica de aquel disco. Ahora entiendo más.



