Caravaggio. De Italia a México

Arte, Pintura
Caravaggio una obra, un legado
Foto: Cortesía Museo Nacional de Arte

Hasta el día de hoy (16 de mayo) 135 mil personas han visto La buenaventura, la obra de Caravaggio que llegó al MUNAL a principios de año. El dom 20 de mayo será el cierre de la exposición Caravaggio. Una obra, un legado y para que no te la pierdas, el viernes 18 y sábado 19 el museo del INBA extiende su horario de 10am-9pm, el domingo 20 será el habitual de 10am-6pm. Además, el 18 y 20 de mayo la entrada será libre.   

Uno de los nombres mejor establecidos en la historia del arte es Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), mejor conocido simplemente como Caravaggio. Los incontables estudios de su obra ciertamente lo han convertido en lugar común para quien se interesa en la pintura, aunque lo que quizá escapa del imaginario colectivo es el origen de esta merecida fama y sus ramificaciones.

Como varios autores de la época, en su producción encontramos los bien remunerados temas religiosos pero, a diferencia de otros pintores, el milanés destacó por su afinidad al claroscuro y una arriesgada elección de modelos para sus obras: gente común. Así pues, en las piezas de Caravaggio encontramos que hombres y mujeres del vulgo de pronto encarnan a Santos y figuras religiosas de la más alta importancia para la tradición cristiana. Esto, junto a los claroscuros, el poder narrativo y dramático de sus obras y el realismo, caracteriza visualmente sus cuadros.  

En sus obras se advertía una observación nueva de la iconografía dominante que buscaba por todos los medios ser más inmediata, más cercana y atrapante, dejando atrás el aura solemne y vaporosa que sus clientes solían reverenciar. Caravaggio no se limitó a representar viejos mitos, fue un intérprete de lo sagrado. Su aparición en el panorama mundial es equivalente a una clarificadora y firme bofetada.

Estas cualidades y su papel coyuntural en el desarrollo de nuestro aprecio por el barroco y tenebrismo constituyen el marco de la exposición Caravaggio. Una obra, un legado, que el Museo Nacional de Arte abrirá al público, y cuya pieza única es La Buona Ventura, un óleo de 1595 que, acompañado de otras obras  europeas y novohispanas, permite trazar su influencia en la expresión artística de los siglos posteriores. Entre esas obras se encuentran  Seis apóstoles, de Baltasar de Echave y Rioja (1632 -1682), La incredulidad de Santo Tomás, de Sebastián López de Arteaga (1610-1656) y Jacob y el rebaño de Labán, de José de Ribera “El españolete” (1591-1652).

En La Buona Ventura vemos a dos personajes cortejándose que revelan el carácter costumbrista de género común en la Italia de finales del siglo XVI. Una escena en la que una dama gitana interpreta la mano de un caballero, a la par que mañosamente desliza el anillo que porta el “señorito elegante”. Se trata de una ejecución temprana del claroscuo tenebrista que caracteriza a sus obras; rostros y pieles radiantes expuestos en penumbras con un carácter lumínico excepcional, que traza una línea fundamental del barroco.

A la exposición se suma la experiencia interactiva de 48 minutos titulada The Caravaggio Experience, en la que, litralmente, te adentrarás en los cuadros del artista. 

Por Javier Sánchez

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