Durante décadas, el museo ha sido un espacio donde muchas historias entraban solo de forma parcial. Esta vez no. El Museo Nacional de la Estampa (MUNAE) abre todas sus salas a una sola voz colectiva: la de más de 140 mujeres artistas de pueblos originarios y afrodescendientes que, a través de la gráfica, ocupan el museo entero y reescriben desde ahí una parte fundamental de la historia visual de México. Así se presenta Grabadoras de historias: mujeres en la gráfica de los pueblos de México, una exposición sin precedentes dentro del INBAL.
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Un hito en los museos nacionales de México
Esta muestra es la primera exhibición colectiva integrada exclusivamente por mujeres de pueblos indígenas que ocupa en su totalidad un museo nacional. El gesto no es menor: implica una transformación simbólica y material de quiénes pueden habitar el museo y bajo qué condiciones. Además, la exposición se inscribe en el 2025 Año de la Mujer Indígena.
Más de 200 obras, más de 140 creadoras
Grabadoras de historias reúne más de 200 piezas realizadas por más de 140 artistas y maestras artesanas provenientes de comunidades afrodescendientes, Comcaac, maya, mazateca, mazahua, náhuatl, otomí, purépecha, totonaca, tseltal, tsotsil, yaqui y zapoteca, entre otras. Las obras no solo representan una diversidad territorial amplia —que incluye estados como Oaxaca, Chiapas, Sonora, Veracruz, Michoacán, Guerrero y Yucatán—, sino también una pluralidad de miradas, procesos y formas de producción.
Aquí conviven creadoras individuales, colectivas y laboratorios gráficos, así como proyectos desarrollados desde procesos comunitarios, lo que subraya que la gráfica no es solo una técnica artística, sino también un espacio de diálogo, memoria y transmisión de saberes.
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Gráfica expandida: técnicas y lenguajes
Aunque el eje central es la estampa, la exposición amplía deliberadamente el campo gráfico. El público se encuentra con aguafuerte, aguatinta, xilografía, grabado en linóleo y monotipo, pero también con instalaciones, stencil, grabado monumental, así como con lenguajes que desbordan el papel: textil, bordado y cerámica.
Esta expansión no responde a una moda curatorial, sino a una realidad creativa: las artistas trabajan desde prácticas híbridas donde la gráfica dialoga con la tradición artesanal, el cuerpo y el territorio.
Cuatro ejes para narrar el presente
La muestra se articula a partir de cuatro ejes temáticos que organizan las obras sin imponer una lectura única:
- Usos y costumbres
- Lucha y resistencia
- Mitos y naturaleza
- Cuerpo y territorio
En ellos, emergen reflexiones sobre identidad, memoria colectiva, roles de género, sexualidad, migración, relación con la naturaleza y búsqueda de justicia. Lejos de una visión folklorizante, las piezas plantean posicionamientos críticos desde la experiencia cotidiana y comunitaria de las creadoras.
Hasta abril de 2026 en el MUNAE
Grabadoras de historias: mujeres en la gráfica de los pueblos de México estará en hasta abril de 2026 en el Museo Nacional de la Estampa, y creemos que al menos en lo simbólico se trata de una toma de espacio: una afirmación clara de que estas historias no son periféricas, sino centrales en la construcción del arte y la memoria visual de México.
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