A sus 20 años, Llorenz no solo ha roto récords en el mundo del arte, también ha transformado la manera en la que entendemos la creatividad y la inclusión. Diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) nivel 3, se ha convertido en el primer artista con esta condición en exponer en un museo nacional y en una galería de arte contemporáneo en México. Ahora, su carrera cruza fronteras y llega a Estados Unidos con una serie de exposiciones que consolidan su lugar en la escena internacional.
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Su trayectoria comenzó en 2020, cuando descubrió en la pintura un lenguaje alternativo para expresar emociones, sensaciones y estados de ánimo. Desde entonces ha creado más de cien piezas, desde lienzos de gran formato hasta arte portable, caracterizadas por capas superpuestas que funcionan como palimpsestos emocionales y sensoriales. Su trabajo es genuino, libre de imposiciones académicas, y es, ante todo, un manifiesto de libertad creativa.

En 2024, con solo 19 años, expuso en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo y en la Galería L de la Ciudad de México, dentro del programa cultural Espectro. Primera Edición. Este 2025, Llorenz debuta en Estados Unidos con tres proyectos clave en Vail, Colorado:
- Exposición individual en L’Atelier Vail – 14 de agosto.
- Participación en los Art Walks Vail – 21 de agosto.
- Artisan Rhapsody Vail – 25 al 28 de septiembre.
Más allá de la pintura, Llorenz ha tejido redes creativas con artistas como Auklerg, Colectivo Ákaro, Tamara Cruz, Mariana Dussel y Mario Meneses, y ha colaborado con la marca de diseño contemporáneo Téllez. Con el respaldo de OTEA y Banana Contemporary, continúa desarrollando una obra que combina arte y activismo social, derribando prejuicios y visibilizando el autismo con una fuerza artística que trasciende etiquetas.
Para Llorenz, cada trazo es un acto de comunicación y cada exposición, un puente hacia la inclusión. Su llegada a Estados Unidos es más que un logro personal: es un recordatorio de que el arte no entiende de límites, diagnósticos o fronteras.
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