Con el futbol como tema central, la muestra propone explorar el deporte desde la arista colectiva, los rituales que hay en torno y la práctica artística de grandes referentes en el país. Esta reflexión sobre el deporte que ocupa la mirada del mundo juega con la cultura, la corporeidad y el ritual mediante actividades satélite en el museo.
Ese sentimiento que vive en la memoria colectiva cada vez que escuchamos un grito a ritmo de «¡goool!» o la frase «no era penal» es lo que define al recorrido. Este arranca con el juego de pelota, nativo de nuestro legado prehispánico, como hilo conductor y, por medio de más de cincuenta obras, continúa por seis núcleos temáticos hasta tejer ideas sobre la pasión universal del balompié. Se narra mediante cuadros, litografías, grabados y esculturas de artistas como Pedro Coronel, Rufino Tamayo, Flor Minor, Federico Silva, Betsabeé Romero, Jorge Marín y Pedro Friedeberg, por mencionar algunos.
El corazón de la muestra narra los significados religiosos, políticos y la cosmovisión que tenemos de este deporte, pero lo que nos llamó la atención es el cierre con una instalación colectiva de objetos alusivos que los trabajadores de la institución pusieron. Entre álbumes de estampas, boletos de partidos, camisetas, autógrafos, fotografías de astros, balones y más, nos recuerda el paso del tercer Mundial por nuestra ciudad.
Todas las obras pertenecen a las colecciones Pago en Especie y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda, pero también encontrarás piezas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Archivo General de la Nación, la Hemeroteca Nacional y la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada.

