Taberna Luciferina

Bares y cantinas Juárez
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 (Foto: Alejandra Carbajal)
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Una casona que data de principios del siglo pasado alberga una peculiar taberna que se concibe a sí misma como “un espacio de encuentro alternativo”.

Muy cercana al Metro Cuauhtémoc, sólo se tienen que atravesar un par de calles para toparse con una fachada imponente, desde cuyas ventanas se aprecia un interior seductor, de luces muy tenues y cómodos sillones que invitan a beber un whisky tras otro.

Aunque el esfuerzo por la remodelación de este edificio, -que en épocas pasadas fue una imprenta-, es notable, lo más impresionante es la barra.

La estructura de metal redonda ocupa el centro del bar como un altar a la mixología. Despierta curiosidad y asombro; es un símbolo de que aquí se toman en serio el arte de los cocteles, e invita a pedir algo más que una cerveza o un caballito de tequila.

Todo el concepto de la Taberna gira en torno a los manuales de alquimia medievales y presentan sus creaciones etílicas como pócimas para incitar al amor o a la fortuna, con nombres en latín. Sin embargo, el grimorio es, por ahora, limitado, pues su menú fijo sólo consta de cinco preparados.

Elegí un luna fixa, que lleva bourbon, potaje de guayaba, menta fresca, un toque de jugo de limón y top de soda. Dulce y refrescante, tendría el potencial de ser una gran bebida si no fuera por un exceso de hojas de menta. Tanta hierba interrumpe la sencillez de la mezcla de alcohol y fruta.

Después pedí un fénix, con ron añejo, tequila reposado, mezcal joven y un toque de Galiano. La combinación de tres fuertes destilados es un golpe al paladar que desarma de inmediato. Quema, sin ser terrible.

La comida es sencilla, pero con un toque de creatividad: mini-hamburguesas, un montadito de camembert acremado con cerveza oscura, una brocheta de pollo rostizada con salsa de cilantro. Al mediodía cuentan con un menú tipo brunch con opciones de cocina rústica con un toque mexicano, como costillas de cerdo braseadas y pollito rostizado en horno de leña con salsa roja martajada.

En definitiva, este bar sexy y misterioso podría convertirse en un excelente refugio de amantes clandestinos. Hay algo de ilícito y pecaminoso en sus bebidas y rincones oscuros. Además, recientemente organizaron una cata de chocolates, puros y ron. Magia negra en toda su expresión.

Por Laura Chávez

Publicado

Nombre del lugar Taberna Luciferina
Contacto
Dirección Lucerna 34
Juárez
México, DF
06600
Horas de apertura Lun-mié 2-8pm, jue-sáb 2pm-2:30am
Precio Consumo promedio por persona $300

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Alejandro V

Este lugar no deja de sorprender. Asisto frecuentemente desde hace poco más de un año y siempre que alguien viene de visita, lo llevo allí.


El concepto es redondo. La carta está tan bien pensada como la decoración y la coctelería. Los tragos favoritos: el Aragog y el Basilisco; el primero tiene "veneno" (no es veneno, pero sí duerme la boca y sabe rico). 

Es de los pocos lugares que conozco donde el mood se escribe conforme avanza la noche y casi siempre es diferente, dependiendo de la gente: no pasa nada si pides una mesa para comer unas deliciosas flores de calabaza rellenas o la suprema sopa de chicharrón y después te paras a platicar en la barra, joya decorativa del lugar. No es un antro, no esperes ir a bailar.

¿Combinación ganadora? Esto y después Imperial.