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Reseña
Qué rica se está poniendo la Tabacalera y, ahora que la colonia ya se volvió hogar de Vermuta Café & Barra, todavía más. Acá el plan puede empezar desde temprano con una taza de café y un pan dulce (por favor, ve a probar las conchas de café con queso parmesano) y alargarse hasta la noche con una propuesta completa y muy cool.
Vermuta abrió hace apenas unos meses, cuando cinco amigos se juntaron con la idea de elaborar su propio vermut. Tenían algo claro: no querían replicar el perfil dulzón de muchas marcas comerciales, así que decidieron irse por el lado amargo. Hoy, en su barra, sirven tres opciones que ellos mismos elaboran y cuyas recetas van modificando cada cierto tiempo.
Cuando fuimos, nos tocó probar el seco, elaborado a partir de vino blanco y ajenjo, piel de naranja, clavo, canela y granos de café; el clásico, también a base de vino blanco, con ajenjo, piel de limón Eureka, semillas de cilantro y manzanilla; y el especial, a partir de vino tinto, ajenjo, piloncillo, pimienta gorda, chile ancho, hoja santa, vaina de vainilla, anís, canela y cacao.
Todos son amargos ¡y con ganas! pero si prefieres bajarle un poquito a la intensidad puedes pedirlos con tónica. Además, tienen cerveza artesanal y una barra de café que da pie a una muestra variadita de cocteles que lo incorporan en sus recetas.
La carta de alimentos es igual de intensa y está llena de ingredientes que se antojan muchísimo para acompañar tu vasito de vermut. Nosotros probamos el tapenade, una paté de aceitunas que se sirve con crema de queso de cabra y llega a la mesa acompañado de crostinis.
También está la cosecha oscura: aceitunas gordal (ñam) y Kalamata (ultra ñam) con habanero agridulce y humo de manzano, que llegan a la mesa nadando en harto aceitito de oliva, perfecto para chopear a gusto. Y la cosecha roja, con jitomates cherry confitados sobre jocoque y un toquecito picoso cortesía del chile chiltepín.
La visita tampoco termina en el menú. La música es una propuesta en sí misma: dentro de Vermuta está parte de la colección de discos de Carlos González y Diego de Gennaro, quienes suelen estar por ahí cambiando los viniles y atendiendo a los clientes. Nos tocó escuchar una muestra deliciosa de The Alan Parsons Project, Johnny Pacheco, música experimental alemana, King Gizzard & the Lizard Wizard y, el favorito, Keith Jarrett.
Claro que sabe muy rico echarte un vermut en la Tabacalera, pero sabe todavía mejor saber que está hecho por un grupo de amigos entusiastas que, con suma valentía, decidieron emprender y llevar a las mesas algunas de las cosas que más disfrutan: un vermutcito, una botana rica y un playlist con personalidad e intención.
Vermuta es de esos lugares en los que puedes llegar por un café y terminar con un vermut, o entrar por una copa y quedarte hasta que cambie el último disco.
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