Sherlyn, Luis Fernando Peña y Armando Hernández pertenecen a una misma generación que nos acompañó en el cine y la televisión juvenil con producciones como Elisa antes del fin del mundo, De la calle, Amarte duele y Clase 406. Hoy siguen buscando nuevos espacios para contar historias y se adentran en un género poco común en la televisión mexicana:los zombis.
En la serie Prefiero la muerte, Luis Fernando interpreta al Sargento Peña, Armando a Gerardo, y Sherlyn a una mujer que intenta navegar este caos. A la par, un grupo de jóvenes (Diego Bernal, Lilith Curiel y Farah Justiniani) intenta sobrevivir a una invasión detonada cuando Archie, un adolescente, es mordido por un muerto viviente. Mientras corren y pelean, los tres actores experimentan algo distinto: compartir el set con una generación debutante y asumir el rol de mentores.
Time Out México conversó con ellos sobre los cambios de la industria, los miedos que aún enfrentan y lo que significa seguir atreviéndose.
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A ustedes les tocó crecer en una época donde la industria encasillaba a los actores. ¿En qué momento decidieron tomar las riendas de su carrera y demostrar que podían hacer más?
Luis Fernando Peña: Cuando te das cuenta de que la industria tiene estereotipos muy marcados, dices: “No, yo soy actor y puedo hacer muchos otros personajes”. Para eso nos preparamos y estudiamos. Al confiar en ti y en tu capacidad, descubres tu verdadero potencial. Eso es justo lo que le pasa a Archie en esta serie.
Después de haber trabajado en tantos medios y géneros, ¿qué encontraron en este proyecto que los motivó a participar?
Sherlyn: Siempre hay un proyecto que te permite ir un paso más allá de la línea. Este nos pone en una posición fantástica para elegir algo diferente, arriesgarnos y ser intrépidos al contar una historia así. Además, nos da la oportunidad de acompañar y arropar a un elenco de jóvenes.
Hablando de esta nueva generación, ¿qué diferencias notaron al trabajar con estos jóvenes actores que ya traen "otro chip"?
Armando Hernández: Hay que ver cómo ha cambiado la industria. Cuando empezamos, las oportunidades eran pocas, se producían dos o tres películas. Ahora hay un abanico de géneros y formas de hacer entretenimiento; ellos crecieron con eso y se adaptan más rápido.
Sherlyn: La forma de trabajar también es muy distinta. Nosotros venimos de ensayar siete u ocho veces antes de grabar porque el negativo era carísimo. Ahora, en la era digital, puedes tirar y tirar tomas. Ellos llegan con una seguridad y disposición de hacerlo todo sin miedo.
Luis Fernando Peña: Nosotros no nos atrevíamos tanto. Ellos llegaron y parece que nacieron en el set.
Armando Hernández: Al final, tenemos que generar una sinergia para contar la historia. Algo que caracteriza a estos jóvenes es que entienden muy bien su negocio. Son niños que están presentes en el set haciendo su trabajo, pero también creando contenido para redes sociales, pasándola increíble y generando vínculos reales.
Sherlyn: ¡Qué libertad tienen! Nosotros estábamos sentaditos, con libreto en mano, queriendo ser perfectos para que los actores con experiencia nos vieran con buenos ojos. A ellos no les da miedo experimentar.
Sherlyn, crecimos viéndote como cantante y en telenovelas. ¿En qué momento decidiste explorar otras facetas y dejar de lado esa imagen inicial?
Sherlyn: Creo que hay que dejar un poco el miedo y el ego. ¿Puedo no ser la niña de los colores y los moñitos? ¿Puedo ser la de Mujeres asesinas o la del teatro? Eso es lo rico de ser actriz: contar historias y mostrar todos los matices. Yo lo decidí hace muchos años, pero la gente siempre esperaba verme "de buena". Sin embargo, esa decisión me correspondía a mí, no a los demás.
En la serie, hay una "paleta de hielo" que está cambiando a la gente, pero no pueden soltarla. En sus carreras, ¿cuál ha sido esa "paleta de hielo" que les cuesta soltar para poder avanzar?
Sherlyn: Creo que son los miedos. El miedo a crecer, a entrar a la adultez y a la madurez.
Luis Fernando Peña: Sí, el miedo a dejar de ser un niño. Si tienes miedo de evolucionar, de jugar y de seguir descubriéndote en cada personaje, te estancas como actor.
Armando Hernández: A mí me daban miedo los zombis. Pensaba: “Donde algo no quede creíble, nos van a cocinar vivos”. Pero tienes que confiar en tus compañeros, en la visión del director y en el equipo de maquillaje y peinados. Cuando sabes que hay un gran equipo respaldando cada área, te lanzas de cabeza.

