Entrevista a Adam Elliot: Mary & Max en México
Cortesía | Mary & Max en México
Cortesía

Adam Elliot: "Todos somos productos dañados"

El ganador del Oscar reflexiona sobre la salud mental, el stop-motion y la historia real detrás de "Mary & Max".

Stivi de Tivi
Publicidad

Adam Elliot es un director que ha construido una carrera hablando de personas que no suelen protagonizar las películas: los raros, los solitarios y los que no encajan. El australiano ganó el Oscar por Harvie Krumpet en 2004 y, desde entonces, convirtió el stop-motion en una forma muy personal de contar historias sobre la familia, la muerte, el humor y la necesidad de encontrar a alguien que nos entienda.

Mary & Max, su primer largometraje, se estrenó en 2009, inauguró Sundance y fue nominado al Oscar. Años después, Memorias de un caracol volvió a poner a Adam Elliot en el radar internacional y encontró en México a un público enorme: recaudó 87.2 millones de pesos y llevó a 1.4 millones de espectadores a las salas. Sin embargo, la relación de Elliot con México tiene una historia todavía más curiosa: Mary & Max se convirtió aquí en una película de culto sin haber tenido siquiera un estreno comercial. Durante años, la cinta encontró espectadores de boca en boca y construyó una comunidad de seguidores que la consolidó como un fenómeno mucho antes de llegar oficialmente a los cines. El propio Elliot ha confesado que no sabía hasta qué punto era popular en nuestro país.

Ahora, 17 años después de su estreno original, Mary & Max finalmente llega a las salas mexicanas. Su historia es sencilla y devastadora: Mary, una niña de ocho años que vive en Melbourne, le escribe al azar a Max, un hombre de 44 años que vive solo en Nueva York. Lo que comienza como una carta termina convirtiéndose en una amistad que atraviesa décadas, continentes, pérdidas, enfermedades, cambios y silencios. Además, hay un trasfondo todavía más personal: Max está inspirado en el verdadero amigo por correspondencia de Elliot, con quien mantuvo contacto durante décadas.

También puedes leer: Iñárritu y Tom Cruise exploran el poder en Digger

Time Out México conversó con el director sobre las imperfecciones, el miedo a estar solos y el alivio de encontrar a alguien con quien podemos ser exactamente quienes somos.

¿Por qué te atraen tanto los personajes inusuales?

Adam Elliot: Siempre me han atraído las personas que son percibidas como excéntricas o raras. ¡Qué mundo tan aburrido sería si todos fuéramos iguales! Quiero celebrar la diferencia, a las personas que son incomprendidas, marginadas o que están en desventaja. Quiero celebrar la imperfección. Tenemos que aceptar nuestras propias imperfecciones porque todos estamos dañados. Todos somos productos dañados; todos estamos rotos. Ninguno de nosotros es perfecto. La vida es una dualidad entre comedia y tragedia. No me interesan los superhéroes, mis personajes son simplemente personas que conozco en la calle.

Mary & Max en México
CortesíaEntrevista a Adam Elliot: Mary & Max en México

¿Cuánto de tu propia vida termina dentro de tus películas?

Adam Elliot: Cuando escribo, me interesa construir una buena historia, una buena trama y personajes interesantes. Solo después, cuando alguien más lee el guion, me doy cuenta de que puse partes de mi propia vida. Estás poniendo tu corazón sobre la mesa. Tengo 54 años y no tengo nada que ocultar. Sufro de ansiedad y depresión. Sigo intentando encontrar cuál es el sentido de la vida y todavía no lo sé. Estoy luchando como todo el mundo. Nunca podría escribir una historia que no me tuviera dentro. Cuanto más introspectivo te vuelves, más personal se hace tu historia y, al mismo tiempo, más universal. Intento hacer películas para mí mismo. Si consigo hacerme reír y hacerme llorar, puedo lograr que alguien en Suecia, México o Perú haga lo mismo.

Max está inspirado en una persona real. ¿Qué significó convertir la vida de tu amigo por correspondencia en una película?

Adam Elliot: Empezamos a escribirnos a mediados de los años ochenta. Max vio la película y leyó el guion, y su vida era muy similar a la del personaje: tenía Asperger, era judío y ateo, poseía un coeficiente intelectual muy alto y había sido víctima de bullying durante su infancia, además de sufrir maltrato como adulto. Quería contar su historia. Philip Seymour Hoffman interpretó a Max y, tristemente, también murió. Habíamos pensado que los tres —Max, Philip y yo— podríamos comer juntos en Nueva York, pero nunca sucedió. Después de terminar la película volé a Nueva York y finalmente conocí a Max. Comimos juntos. Fue la única vez que lo vi cara a cara; murió unos años después. Hay mucha vida imitando al arte y viceversa.

Entrevista a Adam Elliot: Mary & Max en México
CortesíaMary & Max en México

¿Cómo reaccionó Max a la manera en que representaste su Asperger?

Adam Elliot: Le dije que quería explorar su Asperger. Él había sido diagnosticado a finales de los noventa y estaba orgulloso de ser un Aspie. Lo veía como una ventaja, incluso como un superpoder. Nunca consideró el Asperger como algo negativo, a pesar de haber sufrido incomprensión y acoso. Estaba contento de que contara esas partes de su vida. Por mi parte, consulté a psicólogos y psiquiatras, e investigué mucho para representarlo de manera fiel. Las comunidades de Asperger y autismo de todo el mundo recibieron muy bien la película. Creo que la soledad es una condición humana. Está bien estar solo, pero no durante demasiado tiempo; somos animales sociales y necesitamos a los demás.

¿La imperfección de la arcilla también es una forma de representar la imperfección humana?

Adam Elliot: Sí. Los escenarios son grumosos, asimétricos y distorsionados. Es deliberado. Reflejan la psicología y la personalidad de los personajes. En un mundo dominado por la tecnología digital y la inteligencia artificial, me gusta volver a algo analógico y hecho a mano. Las cosas creadas por humanos, con una pequeña imperfección, son hermosas. Me encanta el kintsugijaponés y exploré esa idea en Memorias de un caracol: celebrar la imperfección. En Mary & Max, Max le dice a Mary que todos tenemos defectos y que debemos aceptar los nuestros y los de los demás. La idea de la perfección es ridícula. La vida tiene luz y oscuridad. No podemos escapar de la oscuridad, y la muerte llega para todos.

Recomendado
    Noticias más recientes
      Publicidad