Alejandro G. Iñárritu en Digger
Cortesía | Película Digger
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Iñárritu y Tom Cruise exploran el poder en Digger

El cineasta mexicano habla sobre su nueva sátira, el ego, las narrativas modernas y cómo la realidad superó a la ficción

Stivi de Tivi
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Alejandro González Iñárritu lleva más de dos décadas haciendo películas sobre personas que intentan entender un mundo que se les salió de las manos. Lo hizo con los destinos cruzados en Amores perros, las historias interconectadas de Babel, la supervivencia en El renacido y, más recientemente, la memoria en Bardo. En el camino ha dirigido a figuras como Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Sean Penn.

Ahora colabora con Tom Cruise, la máxima estrella de Hollywood, para hacer algo que parece distinto, pero que en realidad conecta con su obra previa: Digger, la historia de un hombre con tanto poder y dinero que cree poder controlar la realidad. Cuando una catástrofe amenaza con destruirlo todo, Digger intenta convencer al mundo de que él tiene la solución. El resultado es una sátira sobre el poder, el ego y las historias que nos contamos para sentir que tenemos el control; además de una oportunidad para ver si Cruise podría llevarse su anhelado premio Oscar.

Time Out México conversó con Alejandro G. Iñárritu, cinco veces ganador del Oscar, sobre Digger, el poder y una realidad que, como él mismo dice, ya parece una farsa.

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El año pasado, por estas fechas, burlarse del poder se había convertido casi en una amenaza. Digger ya existía desde mucho antes y seguramente estaba en postproducción. ¿Qué pasaba por tu mente cuando esta sátira empezaba a convertirse en una realidad casi tan exagerada como la película?

Alejandro G. Iñárritu: Ya no creo que esté exagerada. Creo que la realidad nos rebasa. El tono actual es casi fársico, ni siquiera satírico. La película empezó hace nueve años tomando nota, pero cuando haces un proyecto así, la realidad y la ficción no se quedan quietas. Se mezclan como un guacamole: una rebasa a la otra. Y la película refleja la realidad que estamos viviendo hoy.

Me gusta cómo en la película nos vas dando información, pero también decides cuándo no dárnosla para que nosotros mismos vayamos construyendo lo que vemos. ¿Cómo decides qué información darle al espectador y en qué momento?

Alejandro G. Iñárritu: Fueron siete años de trabajo de guion junto a muy buenos coescritores y colaboradores. Considero mi trabajo así: contar una historia requiere saber dar la información en el momento correcto. ¿Dónde empezar la historia? ¿Dónde terminarla? Es un fragmento de tiempo y espacio. Hay que encontrar la forma de que tenga tensión dramática, que mantenga el interés y revele las cosas importantes. Hay que mantener la información en el lugar adecuado para que sea un viaje. También tienes que respetar al espectador, entretenerlo y darle las respuestas en el momento en que las requiere, no antes. No hay que tratarlo como si necesitara entenderlo todo al instante. La vida no te responde todo el tiempo; siempre nos va dando información poco a poco.

En ciertos momentos olvidamos que Digger es Tom Cruise y simplemente vemos al personaje, pero de repente hay instantes en que nos recuerdas que estamos viendo a una estrella. ¿Cuándo decides que es momento de recordar a la estrella y cuándo al personaje?

Alejandro G. Iñárritu: Yo no lo decido. Realmente el personaje es el personaje. Nunca pensé que fuese él. Espero que la gente se pierda en Digger. El público sabrá que es Tom Cruise, pero en la pantalla es el personaje.

Digger tiene poder e inspira miedo, pero curiosamente su cuerpo es torpe: se cae, tropieza, falla. ¿Cómo decides que el cuerpo sea la gran contradicción de un personaje que intenta imponer su poder precisamente a través de él?

Alejandro G. Iñárritu: Es un poco la impermanencia. El poder y la acumulación de riqueza son una ilusión. Es absurdo, y él se da cuenta. Finalmente, un día eres rey, otro día eres un perro y al siguiente eres cenizas en una cajita. Todos somos eso. A veces la gente en el poder olvida que somos impermanentes, que el cuerpo decae y que terminamos siendo polvo.

A lo largo de tu carrera, tus historias suelen girar alrededor del caos: algo lo desata, los personajes quedan entrelazados y tienen que enfrentarlo. Aquí aparece otro tipo de caos: el intento de controlarlo. ¿Qué te interesaba explorar de este caos que no habías tocado antes?

Alejandro G. Iñárritu: Esta película habla de las historias que nos contamos; de cómo quien controla la narrativa, controla el mundo. El poder es eso: hacerle ver a la gente cosas que no existen o que quieres que crean. Este personaje es eso. Ahorita enfrentamos un dilema donde hay tantas narrativas que nos perdemos en el debate de querer tener la verdad, cuando la realidad es mucho más compleja que nuestras verdades individuales. Ya somos casi incapaces de ver la realidad como es. Todos queremos habitar la historia que nos contamos para justificar nuestras acciones. Y Digger es el maestro en eso.

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