La Hora de los Valientes Luis Gerardo Méndez
Foto: Cortesía Netflix | La Hora de los Valientes
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Comedia, riesgo y emociones: Luis Gerardo Méndez en La hora de los valientes

Desde la química actoral hasta la reinterpretación de la historia argentina, nos revelan los secretos de la nueva comedia mexicana

Stivi de Tivi
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Tiempo de valientes, la película argentina dirigida por Damián Szifron, se convirtió en un clásico de culto desde su estreno. Mezclando buddy movie, thriller y comedia negra, la historia mostraba a un psicoanalista inseguro y a un policía emocionalmente roto obligados por el azar a trabajar juntos, explorando el miedo, la culpa y la impotencia de hombres comunes.

Ahora, esa premisa llega a México con La hora de los valientes, trasladando la trama a otro contexto y con una energía distinta. Aquí aparecen Luis Gerardo Méndez y Memo Villegas, actores con trayectorias diferentes pero complementarias: Luis ha construido su carrera interpretando personajes que buscan el control, la lógica y la certeza; Memo, en cambio, se reconoce por su vulnerabilidad, humor e intuición emocional.

Conversamos con ambos sobre esta adaptación disponible en Netflix.

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Este género, la “body comedy”, exige que los personajes compartan un mismo ritmo. ¿Qué descubrieron de su propio ritmo y su manera de actuar al acoplarse como artistas?

Luis Gerardo Méndez: Fue muy fácil, la verdad. Creo que ya nos habíamos medido antes. Hicimos un comercial juntos hace unos cuatro años y desde ahí hubo química inmediata. Incluso antes, cuando vi a Memo por primera vez en televisión o cine haciendo comedia, me reconocí mucho en su timing y en sus referencias. Me recordó mucho cuando conocí a Mariana Treviño; la vi en el escenario y dije: “Es Mariana Treviño”. Con Memo me pasó lo mismo. Tengo fascinación por actores que juegan la comedia como ellos lo hacen.

La película nos presenta accidentes inesperados, sorpresas que cambian la vida de los protagonistas. ¿Qué situación inesperada en su carrera no podían controlar, pero que después agradecieron?

Memo Villegas: En mi caso, fue mi primera película. Iba directo al teatro; vine a estudiar a Bellas Artes exclusivamente para eso. Un día vi un póster de un casting en el patio de la escuela: la nueva película de Julián Hernández. Un compañero me dijo: “He visto su cine, ve al casting”. Fui. Ese mismo día me seleccionaron. Estaban Roberto Fiesco y Ulises Mancilla. No dijeron nada, solo esa cara de: “Ya está, ya lo encontramos”. Ese fin de semana tuve que decidir si dejaba la escuela o me iba a hacer la película. Y aquí estamos.

Luis Gerardo Méndez: Iba a hacer una serie con Bárbara Mori, que es una gran amiga. Ya estaba firmado y me emocionaba mucho. De pronto me llamó Francisco Franco para hacer una obra de teatro: El curioso incidente del perro a medianoche. Le dije que no podía. Me respondió: “Me vale madres, lee el texto”. No quería, pero lo leí. En la página diez llamé a mi manager y le dije: “Creo que tenemos que cancelar el contrato”. Bárbara, a quien adoro, me perdonó muy pronto.

La película es un remake de una cinta argentina, pero más allá de eso, ¿qué le pusieron ustedes al proyecto que no está en la original?

Luis Gerardo Méndez: Tratamos de hacer nuestra versión. La película original me encanta; el trabajo de Diego Peretti es espectacular y Damián Szifron es de mis directores favoritos. Mi rigor fue no volver a verla. La vi dos años antes de filmar y ya. Durante el rodaje, si alguien me decía “mira la escena”, yo respondía: “No, no quiero verla. Tenemos que hacer nuestra propia versión”.

Memo Villegas: Además, visualmente es completamente distinta. Es una carta de amor a la Ciudad de México. Hay locaciones que literalmente no se habían visto en el cine mexicano, con texturas muy particulares. Yo la tenía fresca porque la había visto recientemente, pero pude soltarla y meterme de lleno en esta versión.

Hablando de valentía: normalmente pensamos que ser valiente es correr hacia el fuego, pero aquí hay escenas donde la valentía es quedarse quieto y aguantar el dolor. ¿Cómo fue trabajar esa valentía interna?

Memo Villegas: Justo ayer mi terapeuta me decía algo: el dolor es inevitable, el sufrimiento no. Va a doler, no hay forma de evitarlo. La valentía está en reconocer ese dolor y atravesarlo, sin regodearte en él.

Vemos que muchos de tus personajes tienen heridas profundas, pero usan el humor para enfrentarlas. ¿Cómo encuentras la comedia ahí?

Memo Villegas: Es la vida misma. Siempre me preguntan si quiero hacer drama, y para mí no hay una división tan clara. Mi actor favorito es Ricardo Darín. Si ves una comedia romántica suya y luego El secreto de sus ojos o El hijo de la novia, es el mismo ser humano sintiendo la vida. Lo que cambia son las circunstancias. La forma de actuar es prácticamente la misma; lo que cambia es el contexto.

Luis, tus personajes suelen querer tener el control, pero aquí no lo tienen nunca. ¿Cómo fue soltar eso?

Luis Gerardo Méndez: Aprendí hace mucho, con un director de comedia que admiro, que entre peor se la pasa el personaje, mejor se la pasa el público. Entre más obsesionado esté el personaje por conseguir lo que quiere, más divertido es verlo fracasar. Silverstein es un psicólogo muy preparado, pero lleno de miedos: a la calle, a la inseguridad, a la autoridad. Ver a este héroe improbable intentando “salvar el día” es muy divertido y conmovedor, porque todos hemos estado ahí, en ese momento donde puedes actuar o quedarte paralizado. Eso fue lo que más me atrapó del guion.

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