Annette Bening es una actriz que ha construido una carrera a partir de personajes complejos, inteligentes y profundamente humanos. No en vano ha sido nominada al Oscar en cinco ocasiones por The Grifters, American Beauty, Being Julia, The Kids Are All Right y Nyad. Bening transita con naturalidad entre el cine de prestigio, el teatro y las grandes producciones sin perder su identidad. Ahora, tras décadas de dominar dramas políticos e historias íntimas, se adentra en uno de los universos más grandes y absorbentes de la televisión moderna: Yellowstone.
Dutton Ranch, creada por Taylor Sheridan, es la serie que continúa la historia de Beth Dutton (Kelly Reilly) y Rip Wheeler (Cole Hauser) tras el fenómeno cultural que supuso Yellowstone. En esta ocasión, la trama se traslada a Texas, donde Beth y Rip intentan construir una nueva vida, aunque el conflicto no tarda en alcanzarlos. Es aquí donde entra Annette Bening en el papel de Beulah Jackson: una poderosa ranchera, elegante, controladora y peligrosa, que no les pondrá las cosas fáciles a los Dutton.
Time Out México tuvo el privilegio de platicar con Bening sobre esta nueva serie de Paramount+, la cual llega con expectativas altísimas y la misión de expandir el universo de Yellowstone hacia nuevos horizontes.
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Has trabajado en dramas de muchísimo prestigio, historias políticas y con personajes muy complejos. ¿Qué fue lo que realmente te atrajo de entrar a un universo como el de Yellowstone, que cuenta con un fandom tan apasionado y obsesionado culturalmente? ¿Qué te hizo decirle que sí a Dutton Ranch?
Annette Bening: Bueno, pensé que si lográbamos capturar aunque fuera una fracción de esa pasión y de lo jugoso que es el mundo de Yellowstone, valdría la pena. Sabía que Kelly Reilly y Cole Hauser estarían involucrados como productores ejecutivos, y también que Ed Harris participaría. Después me presentaron a esta mujer tan fascinante, Beulah. Es una ranchera, una mujer fuerte, pero cuando arranca la historia, su vida realmente se está desmoronando. Y eso, por lo general, es sinónimo de un buen drama. Me intrigó mucho toda la aventura que representaba el proyecto.
A lo largo de tu carrera has atravesado distintas versiones de Hollywood. Han cambiado las industrias, las plataformas e incluso la definición de lo que significa ser una “leading woman”. ¿Cómo ha sido para ti proteger tu identidad dentro de un sistema en constante cambio?
Annette Bening: Sí, Hollywood ha cambiado muchísimo. Creo que ahora hay mucho más espacio para que los personajes femeninos tengan profundidad y dimensión; hay menos estereotipos para todos. Y digo “todos” porque cualquiera puede ser encasillado de distintas maneras, pero definitivamente siento que hoy existe una escritura mucho más rica para las mujeres. Por supuesto, también ha cambiado la forma de consumir contenido: cambiaron las películas, las pantallas, cambió todo. Yo simplemente trato de fluir con eso porque, al final del día, amo mi oficio.
Algo que me fascinó es el contraste entre los personajes: Beth Dutton controla desde el caos, pero Beulah parece controlarlo todo desde la calma. Nunca levanta la voz, siempre mantiene la compostura. ¿Cómo construyes a alguien que domina su entorno sin la necesidad de demostrarlo?
Annette Bening: Creo que las personas más controladoras son, en realidad, las que más sienten que están perdiendo el control, porque la verdad es que controlar la vida es imposible. Eso es lo interesante y complejo de esta mujer. Proyecta una imagen de autoridad absoluta, elegancia y seguridad, pero debajo de eso hay alguien que se está derrumbando poco a poco. Está sola. Tiene miedo de perderlo todo y de no cumplir con las expectativas que su padre le impuso. Sigue intentando complacerlo, a pesar de que él ya falleció. Mi madre tiene 97 años y vive conmigo. El otro día me dijo que iba a votar por alguien que su padre habría desaprobado; a sus 97 años, sigue pensando en eso. Imagínate el peso que pueden tener esas figuras en nuestras vidas.
Amamos el vestuario de Beulah. Es elegante, sofisticado y muy imponente. Las botas, el cuero, las joyas… todo comunica algo. ¿Qué tanto te ayudó el guardarropa a construir al personaje?
Annette Bening: Muchísimo. El vestuario refleja por completo la esencia de Texas, algo que disfruté enormemente explorar. Me metí de lleno en esa estética brillante de la cultura texana y del rodeo. Las joyas, los diamantes, la turquesa, los flecos… creo que mucho de eso también está profundamente influenciado por la cultura latina que ha existido en Texas durante siglos. Es una mezcla muy específica e interesante. Claro, hay muchas rancheras texanas que no se identifican con ese estilo, pero Beulah sí. Fue muy divertido para mí porque su ropa habla de quién es ella y de cómo ha decidido presentarse ante el mundo.

