En Deseo, una familia aparentemente estable comienza a fracturarse cuando Lucero conoce a Matías, un joven entrenador de natación que despierta en ella algo que llevaba mucho tiempo dormido. Sin embargo, lo interesante de la película no radica solamente en la tentación o en el thriller, sino en cómo aborda el vacío.
Ludwika Paleta interpreta a la protagonista. Tras años de verla transitar desde personajes luminosos o entrañables hasta proyectos más maduros en cine y streaming, y después de ganar el premio Ariel a Mejor Actriz de Reparto por Todo el silencio, la actriz se adentra en papeles más complejos, humanos e incómodos; mujeres que no buscan caer bien, sino sentirse reales. Por su parte, la joven actriz Pili Pascual representa el otro extremo emocional de la historia: una adolescente que aún está descubriendo quién es.
Time Out México conversó con Ludwika y Pili sobre la culpa, el crecimiento, el sentirse observadas y la construcción de una relación madre-hija vulnerable.
Cuando una mujer desea, el mundo inmediatamente le exige explicarse. Y justo Deseo confronta esa mirada social. ¿Qué querían decir con esta idea de que la mujer siempre tiene que justificarse?
Ludwika Paleta: Totalmente. Creo que la película plantea una mirada muy interesante sobre algo que sigue siendo tema cuando se trata de mujeres. Si el personaje principal fuera un hombre que, después de muchos años de matrimonio, entra en este dilema, aparece una tentación y toma malas decisiones, probablemente nadie lo cuestionaría demasiado porque estamos acostumbrados a verlo. Por eso seguimos contando este tipo de historias. Socialmente, las mujeres seguimos siendo vistas como las responsables de sostener la familia, de cuidar, de contener, de estar siempre ahí para los demás. Entonces cuesta aceptar que una mujer también pueda desviarse desde sus deseos, desde sus impulsos o desde decisiones equivocadas. La película habla de muchísimas cosas: del núcleo familiar, de la complicidad tóxica, de los malentendidos en las relaciones y de cómo muchas veces creemos que nos comunicamos, pero en realidad nunca hablamos de lo importante ni hacemos acuerdos claros.
Desde cómo está escrito hasta cómo lo interpretas, me gusta que Lucero nunca se siente como una villana. Incluso hubo momentos donde reconocí cosas mías en ella. ¿Cómo fue proteger la humanidad de este personaje incluso en sus peores decisiones?
Ludwika Paleta: Qué interesante pregunta. Porque Lucero es una mujer como muchísimas otras. Siento que representa a muchas mujeres al mismo tiempo: es profesionista, exitosa, mamá, esposa, amante y también toma malas decisiones. Si esto fuera una telenovela tradicional, probablemente sería "la villana", porque hace cosas injustificables, pero la realidad es mucho más compleja. Todos somos capaces de cosas buenas y malas. Todos sentimos contradicciones. Todos tenemos una moral y ciertos límites, pero también momentos donde nos equivocamos. Y creo que por eso es fácil reflejarte en ella o en cualquiera de los personajes.
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Pili, tu personaje está en un momento muy frágil, en esa edad donde todavía estás formando tu identidad, pero al mismo tiempo descubres que los adultos tampoco saben realmente quiénes son. ¿Cómo fue explorar eso y mantener esa vulnerabilidad?
Pili Pascual: Sí, totalmente. Viviana tiene todo a flor de piel. Así la viví yo, siente todo al máximo. Sus emociones están completamente expuestas y algo muy bonito del personaje es justamente eso, que se permite sentir. Le gusta alguien y se entrega por completo. Se arriesga, se lanza, vive las emociones desde ese lugar tan intenso que existe en la adolescencia, donde todo parece blanco o negro y todavía no existen puntos medios. También está intentando descubrir quién es, entender su relación con su familia, lidiar con el enojo hacia su mamá y con esta dinámica de competencia entre madre e hija. Y, al mismo tiempo, está experimentando su primer deseo.
Mientras en otras historias las familias se rompen a gritos, aquí todo se rompe desde silencios incómodos. ¿Cómo fue actuar esa contención y transmitir que algo no está bien aunque nadie lo diga?
Ludwika Paleta: Eso tiene muchísimo que ver con la dirección de Teresa. Yo sabía que ella iba a darle una visión muy especial a la película, donde las cosas se cuentan sin necesidad de decirse explícitamente. Hay muchísima sutileza, incluso en el erotismo, en cómo se encuentran los personajes y en todo lo que no vemos. Y con la familia pasa exactamente lo mismo: existe una contención muy interesante que además mantiene la tensión todo el tiempo, porque el propio género se presta a eso.

