Con más de 39 millones de suscriptores, Ricky Limón, reconocido como Top Creator de YouTube en 2025, cambia las cámaras por el micrófono. En Gungo y los Juegos Cavernícolas, la nueva cinta animada de Huevocartoon, da voz a Gungo, un cavernícola adolescente y consentido que descubrirá que la fuerza física no lo es todo.
La historia se centra en los Juegos Cavernícolas, una justa prehistórica donde las disputas se resuelven a golpes, carreras y hasta con un extraño deporte que incluye un huevo gigante. Tras ser expulsado de su tribu, Gungo se ve obligado a formar equipo con aquellos que antes consideraba "débiles". A su lado debuta en el doblaje la creadora de contenido Karen Torres como Yahi, una joven ágil y con carácter que le enseñará que existen muchas formas de encontrar un lugar en el mundo. Time Out México platicó con Ricky y Karen sobre el reto de contar una historia únicamente con la voz.
Ambos llegan a esta película sin la experiencia en doblaje de sus compañeros. ¿En qué momento sintieron que se enfrentaban a algo para lo que no estaban del todo preparados?
Ricky Limón: Mi debilidad fue tener que bajar mucho la voz. Soy una persona muy extrovertida y con mucha energía; llegar a los tonos oscuros y tristes de Gungo fue complicado. Los coaches y Raúl Aldana me ayudaron muchísimo a visualizar, encontrar el timbre y adentrarme en lo que vivía el personaje.
También puedes leer: Esmeralda Soto habla sobre su doblaje en La isla olvidada de DreamWorks
¿Y para ti cuál fue la parte más difícil?
Karen Torres: Mi mente. Estás en una cabina, no ves las reacciones de nadie y empiezas a dudar: "¿Lo hice bien o mal?". Para mí, el reto fue la inseguridad. El equipo me ayudó a confiar, y creo que mi mayor fortaleza fue conectar con la vulnerabilidad y las emociones de Yahi.
El público nunca verá su actuación física. ¿Qué pasaba con su cuerpo frente al micrófono?
Ricky Limón: No me contuve. Me quitaba la camisa, saltaba, sudaba. Aunque solo fueran a escuchar mi voz, necesitaba accionar físicamente. Es algo que también hago en mis videos, así que traté de llevar toda esa energía para proyectarla a través de Gungo.
Gungo cree que por ser el hijo del jefe ya tiene su lugar asegurado. ¿Qué han aprendido sobre la diferencia entre recibir una oportunidad y estar realmente preparado para ella?
Karen Torres: Es un privilegio estar aquí, pero también nos lo merecemos porque hemos trabajado para lograrlo. Lo importante es no dar las oportunidades por sentado ni perder el piso. A Gungo le pasa exactamente eso: tiene que tocar fondo para entenderlo.
Ricky Limón: Hay que quitarse de la cabeza el "yo me lo merezco". Si quieres algo, debes trabajar por ello. También importa rodearte de personas que sumen, porque así es más fácil escucharlas. Gungo encuentra una nueva familia donde todos aportan algo.
ENTREVISTA: SILVIA NAVARRO, JOAQUÍN COSÍO Y DANIEL SOSA
El mensaje de Gungo y los Juegos Cavernícolas sobre la unión de talentos diversos trasciende la pantalla. La película reúne a voces consagradas del doblaje para viajar a la prehistoria: Silvia Navarro es Lana, la mamá de Gungo; Joaquín Cosío interpreta al imponente Krull; y Daniel Sosa da vida a Aysitú, un inventor incomprendido y adelantado a su época.
Entre persecuciones con tigres dientes de sable y mamuts, la cinta nos recuerda que descubrir quién eres comienza al dejar de intentar demostrar superioridad. Platicamos con Silvia, Joaquín y Daniel sobre esta nueva apuesta de Huevocartoon.
Gungo habla de una sociedad que juzga la fuerza por el físico. Ustedes trabajan con algo invisible: la voz. ¿Qué han aprendido de lo que una voz revela de una persona antes de hablar?
Silvia Navarro: La voz es una herramienta muy compleja. No son solo palabras: es el matiz, la velocidad, el énfasis, la inflexión. Transmites muchísimo solo con ella. En el doblaje dependes totalmente del director y del ingeniero de sonido para encontrar la intención exacta que requiere el personaje.
En el doblaje hay un trabajo físico que no vemos, pero que se percibe. ¿Cómo manejan el cuerpo y la respiración en cabina?
Joaquín Cosío: Recuerdo una anécdota entre Dustin Hoffman y Laurence Olivier en Marathon Man. Hoffman corría de verdad para prepararse físicamente antes de grabar, hasta que Olivier le dijo: "Solo actúa. No tienes que hacer todo eso". Cada quien descubre su propio método para encontrar la actuación.
Silvia Navarro: Es muy parecido a actuar para la cámara, pero debes canalizar toda la sensación física a través de la voz. Lo que normalmente resuelves con una mirada o un gesto corporal, aquí tienes que traducirlo al micrófono.
Aysitú es un inventor que cree que su inteligencia lo hace superior. ¿Cómo evitaste que se convirtiera en el clásico "científico loco"?
Daniel Sosa: Lo abordé desde ahí, pero sumándole la actitud de aquellos que creen que, por saber más, no necesitan a los demás. Tiene algo de Doc Brown, pero también tomé referencias de la comedia mexicana para darle una personalidad humana y no solo una caricatura.
En la cinta, Gungo aprende a escuchar a quienes consideraba inferiores. Tras años de carrera, ¿qué han aprendido ustedes sobre el arte de escuchar?
Joaquín Cosío: Escuchar es fundamental, pero tú decides qué peso le das a lo que oyes. Alguien puede ofenderte, pero es tu responsabilidad darle o no validez a esa opinión. No todo lo que escuchas es una verdad.
Silvia Navarro: La vida es hacer equipo. Tienes que construir relaciones y encontrar afinidades; al final terminamos formando una especie de clan, y en el trabajo necesitas rodearte de gente con la que puedas construir.
Gungo intenta demostrar su fuerza constantemente. Hoy en día, ¿qué sienten que ya no necesitan demostrarle a nadie?
Daniel Sosa: Llegas a un punto en el que entiendes que no tienes que demostrar nada; solo debes encontrar tu lugar, hacer tu trabajo y reconocer el privilegio que significa seguir formando parte de proyectos como este.

