A lo largo de su carrera, Dwayne Johnson ha convertido la fuerza física y la energía del ring en una marca personal dentro del cine, con peleas que van desde el espectáculo adrenalínico de Fast & Furious hasta el humor desbordado de Jumanji. Ahora, con La máquina: The Smashing Machine, el actor enfrenta uno de los retos más intensos de su trayectoria: interpretar a Mark Kerr, la leyenda del MMA que pasó de ser un gladiador indestructible a luchar contra sus propios demonios fuera de la jaula, entre adicciones y relaciones fracturadas. Dirigida por Benny Safdie, uno de los directores más interesantes y arriesgados de Estados Unidos hoy, la película marca un giro dramático en la carrera de Johnson, quien entrega una actuación profundamente vulnerable que podría redefinir su imagen más allá de la acción.
Por esto conversamos con Dwayne Johnson sobre este papel que muchos ya señalan como el más transformador de su vida y que podría darle su primera nominación al Oscar.
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La batalla más grande de Kerr era consigo mismo. ¿Te has sentido así, como si tuvieras que pelear contra ti mismo?
Uff, claro, muchas veces. En el pasado hubo momentos en los que estaba buscando algo: éxito, logros, reconocimiento… cosas que pensé llenarían ese vacío que sentía. Pero al alcanzarlas me di cuenta de que ese vacío seguía ahí, porque nada de eso lo llena realmente. Entonces llega el momento en que te das cuenta de que lo que buscas está en el espejo, y solo enfrentándote a ti mismo puedes encontrarlo. Yo he tenido esos momentos en los que lo tengo todo, pero me pregunto: “¿Por qué no soy feliz? ¿Qué me falta?”. Esa reflexión te lleva por un camino difícil, uno que te obliga a encarar cosas que te asustan, pero si te atreves a recorrerlo y llegas al otro lado, encuentras paz.
Hablando de éxito, este filme también habla sobre perder. ¿Qué significa el fracaso para ti en este momento de tu carrera?
Creo que hoy, para mí, fracasar significa no estar en paz. Si no estoy en paz con las decisiones que tomo, ahí es donde siento que pierdo. Hacer esta película me trajo mucha paz precisamente porque no es el tipo de proyecto en el que suelo trabajar. He hecho películas en todos los grandes estudios, pero nunca con A24. Esta fue una nueva relación, con una infraestructura distinta. Todo era nuevo, diferente. En un estudio tan artístico como este tuve que aprender rápido, y Benny también. Pero encontramos una conexión muy fuerte. No puedo esperar a volver a trabajar con ellos; de hecho, ya tengo otro proyecto en puerta con A24 y Darren Aronofsky.
Lo interesante de tu interpretación es que, aunque el personaje es fuerte, también muestras su fragilidad interna. Eso no es sencillo. Ganar masa muscular es posible, pero mostrar lo interno es distinto. ¿Cómo lo lograste?
Me encanta que menciones eso. Ganar los 30 kilos que tuve que subir no fue fácil, pero se puede hacer. Lo complicado fue, justo como dices, mostrar esa fragilidad. Los hombres en general no solemos mostrarnos vulnerables, y mucho menos públicamente, en pantalla. El reto fue combinar la fortaleza con la fragilidad, porque en realidad ambas coexisten. Para Mark Kerr, esa fue una lección: no entendía el valor de su vulnerabilidad hasta que perdió, hasta que enfrentó sus demonios y sus adicciones.
Si tu carrera fuera una pelea, ¿en qué round estarías ahora? ¿Estarías ganando o perdiendo?
Si hablamos en términos de MMA, que son cinco rounds, diría que estoy en el tercero. Sigo de pie, me muevo bien, recibo golpes, pero los devuelvo con fuerza. Y si lo vemos como un combate de boxeo, de doce rounds, probablemente estaría en el sexto o séptimo. Sigo sobre mis pies, concentrado, recibiendo algunos golpes, pero todavía con energía para los que vienen.
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