Pasajero (Pillion) arranca con una premisa contundente: Colin, un joven tímido que siente que la vida le pasa de largo, conoce a Ray, un hombre seguro, directo y completamente dueño de sus deseos. Lo que sigue es una relación que, en apariencia, gira en torno al BDSM (una dinámica donde una persona cede el control y la otra lo asume), pero que en el fondo aborda un anhelo mucho más universal: la necesidad de pertenecer, de sentirse visto y de explorar hasta dónde se está dispuesto a llegar por conseguirlo. No es necesario conocer ese mundo para sumergirse en la historia, porque lo que verdaderamente está en juego no es el sexo, sino la identidad.
Detrás de cámaras se encuentra Harry Lighton, quien debuta en el largometraje tras una exitosa trayectoria en cortometrajes y televisión. En la novela Box Hill, Lighton encontró una historia capaz de llevarlo a un terreno profundamente personal. El resultado es una película que se siente específica, pero nunca ajena. El protagonista es Alexander Skarsgård (Big Little Lies), quien ha forjado una carrera explorando personajes intensos y a menudo incómodos. Aquí interpreta a Ray, alguien que no da explicaciones, no se abre y no busca complacer a nadie. Es un auténtico enigma. Precisamente en ese contraste con Colin (Harry Melling) radica la verdadera fuerza de la cinta.
Time Out México conversó con Lighton y Skarsgård sobre este filme independiente que ha conquistado al público y ha sido galardonado con diversos premios internacionales.
La relación entre Ray y Colin arranca casi como un impulso. ¿Qué les interesaba realmente explorar ahí?
Harry Lighton: Me interesaba esa dinámica desde el inicio. Más allá del entorno —porque llegué a imaginar la historia en un crucero, en la Antigua Roma, etc.—, lo único que nunca cambió fue esa relación. Es asimétrica desde el principio: Ray establece las reglas y Colin las acepta.
Alexander Skarsgård: Sí, y Ray no deja espacio para la negociación. Él sabe exactamente lo que quiere. En contraste, Colin apenas está descubriendo quién es. Lo que vemos, entonces, es a alguien que entra a una relación sin tener del todo claro desde qué lugar lo hace.
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¿Se trata de una relación de poder o de una búsqueda de identidad?
Alexander Skarsgård: Para Colin, definitivamente es una búsqueda. Él encuentra ahí algo que le otorga estructura. Ray incluso llega a decir que Colin tiene una “aptitud para la devoción”, y eso es algo que él valora profundamente.
Harry Lighton: Exacto. Lo interesante es que esa pasividad de Colin ante la vida, que normalmente percibiríamos como una debilidad, aquí se convierte en una especie de habilidad dentro de la relación.
Alexander Skarsgård: Para Ray es algo funcional. Él obtiene exactamente lo que quiere, pero eso no significa que ambos se encuentren en el mismo lugar emocional.
Ray guía a Colin… ¿pero también lo moldea?
Harry Lighton: Sí, totalmente. Hay algo que roza el “aprendizaje” en todo esto. Ray es su opuesto en todo sentido: es seguro, claro y no tiene miedo de salirse de lo socialmente aceptado.
Alexander Skarsgård: Eso es justo lo que atrae a Colin. Ray es alguien que ya decidió quién es; Colin todavía no. Entonces, Ray le muestra el camino, pero bajo sus propias reglas.
El contexto del mundo motociclista es muy específico. ¿Qué le aportaba a la historia?
Harry Lighton: Quería que se sintiera real. Fui a convivir con un club de motociclistas gay en Birmingham. Lo interesante es que no es un espacio sexual como tal, sino una comunidad; sin embargo, hay puntos donde ese mundo sí se cruza con otras dinámicas.
Alexander Skarsgård: Eso le da una textura muy particular. Hay algo en esa estética, en esa energía, que hace que todo se sienta más físico, más visceral y directo.
¿Ustedes creen que esta es una historia de amor?
Alexander Skarsgård: Ray diría que no. Él cree que el amor es un concepto de Disney.
Harry Lighton: Totalmente de acuerdo. Pero, desde el punto de vista de Colin, sí lo es. O al menos, eso es lo que él cree.
Alexander Skarsgård: Y ahí radica el conflicto. Porque mientras uno lo experimenta como amor, el otro lo vive como pura estructura.

