La saga de Star Wars estuvo definida por profecías, apellidos legendarios y batallas que decidían el destino de la galaxia. Entonces llegó la serie The Mandalorian con una idea mucho más simple: un hombre solo y un niño silencioso. Lo que parecía un experimento terminó convirtiéndose en el corazón moderno de Star Wars y en una de las razones por las que Disney+ logró consolidarse tan rápido. Din Djarin y Grogu conectaron con el público que redefinieron cómo podía sentirse esta franquicia.
Ahora, esa historia da el salto al cine con The Mandalorian & Grogu, una película que busca expandir la escala del universo y recuperar algo que el propio Jon Favreau considera esencial: la experiencia colectiva de ver cine. Después de años viviendo principalmente en streaming, Star Wars vuelve a la pantalla grande apostando por una historia íntima que ahora quiere sentirse enorme sin perder lo que la hizo especial. Una película diseñada tanto para fans de toda la vida como para quienes apenas entran a esta galaxia.
Favreau es una de las figuras más importantes del entretenimiento moderno. Desde Iron Man hasta la revolución de la producción virtual con The Mandalorian, su carrera ha estado marcada por tomar mundos gigantes. Time Out México habló con el realizador sobre llevar esta historia al cine, la responsabilidad de devolverle a Star Wars ese sentido de evento cinematográfico y por qué, incluso en una galaxia muy, muy lejana, las historias más poderosas siguen siendo las más humanas.
En una sala de cine puedes controlar la atención de la audiencia de una forma que no puedes en casa. ¿Eso cambió la manera en que querías contar esta historia?
Jon Favreau: Sí. Creo que el medio dicta mucho de lo que haces y de lo que tienes disponible como narrador. En una sala de cine tienes la atención del público de una forma que simplemente no tienes en casa. En casa, incluso cuando alguien ama algo, está viendo el teléfono, distraído, mirando otras cosas. En el cine los tienes durante dos horas y tienes que entregar una experiencia completa. Star Wars le importa muchísimo a la gente. Es casi como organizar una gran fiesta, y esa fiesta tiene que ser increíble; tiene que ser algo que recuerden. Yo todavía recuerdo la primera vez que vi Star Wars. Esas películas cambiaron quién era como persona. Moldearon la manera en que veía el mundo y las cosas que despertaban mi curiosidad. Así que, si la gente te está dando toda su atención en una sala de cine, más vale que les des algo realmente especial.
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¿Cómo sabes cuándo realmente te estás ganando esa reacción emocional con Grogu y cuándo simplemente la estás usando?
Creo que todo se trata de balance. Es como un chef equilibrando sabores. Star Wars siempre ha tenido eso. Yo amaba a R2-D2 cuando era niño, sigue siendo mi personaje favorito. Cada vez que aparece en pantalla provoca una emoción o una risa, pero si hicieras una película entera solo sobre R2-D2, el balance sería diferente porque él sería el protagonista. Star Wars también tiene que sentirse peligroso. Tiene que haber riesgos reales. George Lucas siempre entendió ese equilibrio. Los personajes dentro del mundo nunca se detienen a decir: «Oh, mira qué adorable». Simplemente lo tratan como algo normal, y el público proyecta su propia reacción emocional sobre eso. Ese es el truco.
Ahora Din entiende que es un padre. ¿Cómo cambió eso al personaje?
Jon Favreau: Cambió porque ahora tiene un verdadero sentido de responsabilidad hacia este niño. Lo adoptó y ahora lo está entrenando. Y cuando entrenas a alguien, tienes que desafiarlo, pero tampoco puedes ponerlo en demasiado peligro. Quieres protegerlo, pero también tienes que dejar que haga cosas por sí mismo. Creo que para mi generación ya no somos Luke Skywalker, ahora somos los padres. Y es bonito tener un héroe que represente esa idea: que todavía puedes ser un héroe y también ser padre. Los niños ven la historia a través de los ojos de Grogu, pero los padres se identifican con la responsabilidad que siente Din cuando su rol dentro de la historia cambia.
Con toda la tecnología disponible hoy, ¿crear nuevas herramientas también te da libertad creativa?
Jon Favreau: Sí, pero también limitamos las herramientas que usamos. Hoy, especialmente en internet, a veces ya ni puedes distinguir qué es real y qué es generado artificialmente. Así que para nosotros siempre es importante mantenernos conectados con las herramientas tradicionales de Star Wars. Dicho eso, el cine siempre ha sido un truco de magia. Incluso antes de los efectos digitales, las películas ya eran una ilusión: la edición, el diseño sonoro, los efectos prácticos. Siempre ha habido manipulación al servicio de la historia. La pregunta es: ¿cómo presentas todo eso de la mejor manera para contar la historia? Y tener casi tres años para hacer esta película nos dio la libertad de seguir refinando y cambiando cosas hasta que se sintieran correctas.
El director Martin Scorsese tiene un personaje en el filme. ¿Cómo fue trabajar con él?
Jon Favreau: La respuesta corta es: increíble. Es uno de mis héroes. Ya había trabajado con él antes como actor en The Wolf of Wall Street, pero sentarme con él creativamente y construir algo juntos fue distinto. Como su personaje era animado, primero grabamos toda su interpretación e improvisación, y eso inspiró a los animadores y diseñadores. Construimos todo alrededor de esa energía. La gente piensa en él como uno de los directores del Monte Rushmore del cine, pero también es increíblemente divertido y ama colaborar. Al final, todo sigue tratando sobre la interpretación.

