En 2021, la serie Hacks nos presentó a Deborah Vance, una comediante que ya lo había logrado todo, pero que no soportaba la idea de dejar de importar; a Ava Daniels, una joven escritora que creía tener siempre la razón... hasta que la vida le demostró lo contrario. Dos mujeres tan distintas que podían empujarse, lastimarse y, al mismo tiempo, volverse indispensables la una para la otra. Cinco temporadas después son una dupla creativa y una dependencia emocional disfrazada de comedia brillante.
Esta semana, Max estrena su temporada final. Ahora, Deborah debe enfrentar algo que le aterra: que otros empiecen a contar su historia por ella e, incluso, a definir su legado sin su permiso. Regresa el humor afilado, pero también una reflexión muy clara sobre el control, el ego y el miedo a desaparecer. Deborah y Ava enfrentarán este último reto juntas porque, en el fondo, ya no saben existir la una sin la otra.
Gracias a este papel, Jean Smart ha ganado cuatro premios Emmy consecutivos, convirtiendo a Deborah Vance en un ícono moderno de la televisión. Por su parte, Hannah Einbinder empezó siendo una revelación y terminó consolidándose como una fuerza real dentro de la serie, creciendo a la par de Ava hasta encontrar una voz propia. Juntas poseen una química que, simplemente, no se puede fabricar.
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Time Out México conversó con las actrices sobre el estreno de la última temporada y lo que significa decirle adiós a una relación que dejará una marca indeleble en sus carreras y en sus vidas.
¿Qué fue lo que más les emocionó de lo que pudieron hacer con estos personajes en esta última temporada?
Jean Smart: La cuarta temporada se volvió un poco oscura; nos la habíamos ganado. Me preocupaba que la gente me odiara, pero como se interesaban tanto por la relación, estaban dispuestos a ir a donde fuera con nosotras. En esta temporada volvemos a ser profundamente ridículas, y eso es muy, muy divertido.
Hannah Einbinder: También es muy bonito que ahora estemos del mismo lado. Claro que seguimos teniendo nuestros choques, pero trabajar hacia el mismo objetivo es muy emocionante. En lo personal, siempre siento que me empujan a un nuevo nivel, tanto dramático como cómico. Es la mejor sensación que puedes tener como actriz.
Después de tanto tiempo interpretando a estos personajes, ¿hubo algo que surgiera en ellas que no esperaban?
Jean Smart: Creo que ambas se han vuelto más complejas y se han cambiado mutuamente. Desde el primer día, Deborah estaba clarísima en el guion. La entendí de inmediato; fue un regalo.
Hannah Einbinder: La evolución de Ava se ha sentido merecida. Lo que más noto es cuánto ha cambiado; la diferencia entre los 24 y los 30 años es enorme. Ha sido moldeada por Deborah y ha madurado. Crecer junto a ella ha sido algo muy hermoso.
Jean, ¿sientes que ha habido un cambio en las oportunidades para las mujeres con el paso del tiempo?
Jean Smart: He tenido mucha suerte en la última década con los papeles que me han tocado. Pero sí, ahora hay roles mucho más interesantes para mujeres que no tienen 25 años. La industria está empezando a entender que las mujeres, incluidas las mayores, pueden ser igual de complejas, tridimensionales y llenas de deseo que cualquiera.
¿Cómo fue decirles adiós a estos personajes?
Hannah Einbinder: Fueron muchos pequeños momentos en los que poco a poco me cayó el veinte. Y aún no termina de asentarse, sigo en ese proceso.
Jean Smart: Para mí se volvió real cuando empezaron a desmontar los sets. Cuando dijeron: “Última vez en la recámara de Deborah”. Pensé: “¿Ya no vamos a volver aquí?”. Y ahí lo entendí: voy a extrañar a Deborah. ¿Ya no la voy a interpretar nunca más? Es raro.
Si pudieran hablar con su personaje hoy, ¿qué le dirían?
Jean Smart: Nunca pienses que algo en la vida es absoluto. Hay muchas menos certezas de las que creemos; mantente siempre abierta al cambio.
Hannah Einbinder: ¡Te amo! Adiós.

