Alejandra Arrieta sobre documental Pola Weiss
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Entrevista a Alejandra Arrieta sobre el documental Pola Weiss

Un nuevo documental dirigido por Alejandra Arrieta rescata la vida y obra de Pola Weiss, la pionera del videoarte en México

Stivi de Tivi
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En los años setenta, cuando el video apenas comenzaba a explorarse, Pola Weiss ya estaba desafiando sus límites. Bailaba frente a la cámara, manipulaba electrónicamente la imagen y mezclaba performance, televisión y autobiografía. Hoy se le reconoce como la pionera del videoarte y la videodanza en México; una artista adelantada a su tiempo que exploró, décadas antes, la relación entre cuerpo, tecnología e identidad frente a la pantalla.

Esa historia es la que recupera el documental Pola Weiss, dirigido por la cineasta mexicana Alejandra Lucía Arrieta Méndez, realizadora y artista visual. Su trabajo ha transitado entre el documental, la investigación artística y la curaduría audiovisual, lo que la llevó a descubrir la obra de Pola. La película se construye a partir del enorme archivo personal que la artista dejó (diarios, cartas, fotografías y videos), conservado en el centro de documentación del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM. Con ese material, el filme reconstruye su vida, su proceso creativo y el contexto cultural de un México que todavía no sabía cómo entender lo que ella estaba haciendo.

Time Out México conversó con Arrieta sobre redescubrir a una artista que imaginó el lenguaje audiovisual de hoy mucho antes de que existieran las redes sociales o los teléfonos con cámara. El documental Pola Weiss se estrena el 5 de marzo y podrá verse en salas y espacios culturales como Cinemex, la Filmoteca de la UNAM, el Museo Universitario del Chopo y el Centro de Cultura Digital.

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Hay artistas que uno descubre y no puede soltar. ¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que te cruzaste con Pola Weiss y qué fue lo que te hizo pensar: "aquí hay una historia que merece ser contada"? 

Claro que lo recuerdo. En ese momento yo vivía fuera de México y siempre digo que eso es muy elocuente: aquí en México nunca supe quién era Pola. Fue en Londres, colaborando con una galería que iba a hacer una exposición sobre ella, donde conocí su obra. Me voló la cabeza desde el principio. No podía creer que hubiera una artista mexicana que hubiera hecho algo así desde los años setenta. Y cuando empecé a investigar más sobre ella, descubrí que tenía un magnetismo muy fuerte. No solo engancha su historia, también ella misma. Pola es un personaje muy atractivo. Cuando finalmente conocí su archivo, que está en el MUAC, encontré más de cuarenta cajas llenas de diarios, fotos, cartas… incluso cartas que escribió a los Reyes Magos cuando era niña. En ese momento pensé: aquí hay un documental.

¿Qué encontraste en ese archivo que cambió tu percepción sobre Pola? 

Lo primero que muchas personas encuentran sobre Pola es una especie de mitología: que murió joven, de forma trágica, que además era muy guapa… todo eso construye un mito. Pero el archivo te permite conocer a la persona, a la hermana, a la esposa, a la hija. Y al mismo tiempo descubres que Pola era artista las veinticuatro horas del día. No paraba nunca de pensar creativamente. Todo lo que le pasaba lo convertía en material artístico, en un storyboard. Por eso creo que el documental tiene un valor importante: antes no existía una investigación profunda sobre su vida. Ahora tenemos muchos más elementos para entender su obra.

Entrevista con Alejandra Arrieta
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En la película parece que es la propia Pola quien nos está hablando. ¿Cómo encontraste esa forma de narración?

Había muchísimas palabras de Pola en sus diarios y cartas, pero muy pocos registros en video donde hablara de su vida de manera personal. Yo tenía en mente un documental sobre Kurt Cobain donde él mismo narra su historia a través de fragmentos de su voz. Eso genera una intimidad muy fuerte. Nosotros no lo estábamos logrando; incluso teníamos una versión casi final con mi voz como narradora. Pero justo cuando ya estábamos cerrando la película, apareció todo el tema de la inteligencia artificial. La película ya estaba prácticamente terminada, pero dije: "tengo una última necedad". Y esa necedad fue intentar recrear la voz de Pola a partir de su archivo. Regresamos a la mezcla y reconstruimos la narración con esa voz. Nunca me he arrepentido de esa decisión. Conceptualmente y en el resultado final suma muchísimo.

Pola hoy es celebrada como una pionera del videoarte, pero durante mucho tiempo su trabajo quedó en los márgenes. ¿Qué explica ese retraso en reconocerla? 

Creo que Pola, como muchos artistas, se adelantó a la infraestructura cultural que existía en el país para validarla. En ese momento simplemente no se entendía lo que estaba haciendo. Y también está el hecho de que era mujer. Eso hizo que fuera aún más fácil descartarla. No solo estaba haciendo un arte que nadie entendía, también lo estaba haciendo desde un lugar que en ese momento era más fácil ignorar. Por eso para mí era importante que el documental también hablara de esas condiciones.

Hoy vivimos frente a las cámaras todo el tiempo. Grabamos, compartimos, subimos contenido constantemente. ¿Qué crees que pensaría Pola de esta relación que tenemos con la imagen? 

Es difícil saberlo. Pola era muy entusiasta de la cámara y del video, pero también era muy crítica. Hoy se dice mucho que Pola anticipó TikTok o a los influencers, y sí hay algo de eso. Pero lo que ella hacía realmente era subvertir el medio. Tomaba la televisión y la usaba para cosas para las que no estaba diseñada. Ella decía que la televisión no era una “caja idiota”, sino una “caja mágica”. Pero si quienes la usan son idiotas, entonces sí se vuelve una caja idiota. Creo que seguiría siendo muy crítica con la forma en que usamos hoy las imágenes.

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