En Colisión, una madre y una hija se enfrentan por el poder, la familia y el lugar que cada una cree merecer. Detrás de cámaras, existe otra coincidencia fascinante: Margarita Rosa de Francisco y Macarena Achaga llegan a esta historia en etapas muy distintas de sus carreras. Margarita, un ícono de la actuación en Colombia, suma más de cuatro décadas de trayectoria en cine, televisión, teatro y música. Por su parte, Macarena, nacida en Mar del Plata, inició como modelo a los 15 años y ha forjado su camino entre México y el streaming, asumiendo retos cada vez más complejos. Ahora, ambas convergen como Belén y Zoé, dos mujeres de la misma sangre con visiones opuestas sobre el poder, la lealtad y el futuro.
Inspirada en las obras No le hagas caso a tu hija y Cumplí tu condena de Corín Tellado, la serie fue adaptada como una telenovela contemporánea producida por Telemundo Studios para Warner Bros. Discovery. Sus 39 episodios comenzaron a estrenarse en HBO Max el 7 de septiembre, con lanzamientos semanales hasta el 26 de octubre. Antes del desenlace entre Belén y Zoé, Time Out México conversó con las actrices sobre el significado de coincidir en esta historia desde trincheras tan diferentes.
Después de tantos años de carrera, ¿qué herramientas tienes hoy que aquella Margarita de Café con aroma de mujer todavía no tenía?
Margarita Rosa de Francisco: Tengo muchas más herramientas, pero también una conciencia distinta de lo que significa actuar. Cuando empiezas, estás muy pendiente de hacerlo bien, de demostrar que puedes. Con los años adquieres técnica, aprendes a conocerte mejor y a reconocer tus propios límites. Hay cosas que antes intentaba controlar y que ahora sé que debo dejar suceder. Llega una tranquilidad con la experiencia; ya no siento que deba demostrar todo el tiempo que puedo hacerlo. Estoy más disponible para el personaje y para la escena.
Maca, en este momento de tu carrera, ¿qué riesgo sientes que todavía te falta correr?
Macarena Achaga: El riesgo que más me interesa ahora es salir del lugar en el que siempre he estado. Me gustaría empezar a producir, involucrarme desde otro ángulo y entender todo lo que hay detrás de una historia antes de que llegue al set. Siento que como actriz he aprendido muchísimo, pero tengo curiosidad por otras etapas del proceso.
Margarita Rosa de Francisco: Yo creo que Maca tiene cabeza para eso.
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¿Qué ocurre entre dos actores cuando una escena adquiere una energía que ninguno planeó?
Macarena Achaga: Eso nos pasó. Nunca nos sentamos a construir la química de manera consciente; simplemente ocurrió. Cuando sucede, tienes que estar muy disponible para recibirlo, porque si intentas controlarlo, puedes romper justo lo que está naciendo.
Margarita Rosa de Francisco: Es casi un milagro. Supuestamente estás interpretando a un personaje, pero tienes a la persona físicamente allí, emanando una energía que te afecta inevitablemente. Puedes llegar con una idea muy clara, pero el otro actor está ahí, respirando, reaccionando, y todo eso modifica lo que haces.
Macarena Achaga: Puedes prepararte y entender perfectamente la escena, pero hay algo que sucede entre dos personas que no se puede fabricar. Tienes que estar atento y dejar que el otro también te transforme.
¿Qué tiene el melodrama que sigue funcionando pese al cambio de plataformas y generaciones?
Margarita Rosa de Francisco: Nuestra vida es melodramática. Este género apela a emociones humanas arquetípicas: odio, amor, ira, venganza, muerte, poder. Todo eso sigue existiendo. Quizá cambian las maneras de contarlo, el lenguaje o la velocidad, pero las emociones son las mismas y ahí radica su fuerza. El melodrama lleva las emociones al límite, pero habla de cosas que todos reconocemos. Hemos amado, sentido rabia, perdido a alguien o querido algo con desesperación; por eso seguimos encontrándonos en esos sentimientos.

