Película El ritual del nahual
Cortesía | Entrevista a Carlos Matienzo y Caraly Sánchez
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Entrevista: Carlos Matienzo y Caraly Sánchez sobre El ritual del nahual

El director y la actriz nos adentran en El ritual del nahual, un filme de terror que explora la cosmovisión de la Huasteca potosina

Stivi de Tivi
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Un nahual es un vínculo, un espíritu que puede protegerte o juzgarte. Desde esta premisa arranca El ritual del nahual, la ópera prima de Carlos Matienzo Serment, una película que toma este concepto y lo lleva a un terreno incómodo y muy real.

La historia sigue a Gabriel (Gerardo Oñate), un forajido que llega herido a una comunidad en la Huasteca potosina donde han desaparecido varios niños, todo esto mientras un agente federal intenta descifrar lo que está ocurriendo. El pueblo vive bajo sus propias reglas, y lo que parece una amenaza también puede ser una forma de justicia. La cinta, hablada en español y tének, nace de una experiencia personal del director en la Huasteca, donde alguien le habló del nahual como un protector. Esa idea, que algo pueda cuidarte y, al mismo tiempo, imponerte consecuencias, se convirtió en el corazón del proyecto.

Caraly Sánchez también actúa en el filme. Su presencia en pantalla busca pertenecer a ese universo. La película, que ya tuvo un recorrido internacional y llamó la atención por su manera de usar el terror como lenguaje cultural más que como fórmula genérica, llega a las salas de cine. Platicamos con Carlos y Caraly sobre este filme que se estrena en 500 pantallas del país esta semana.

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Carlos, al ser una ópera prima, esta película no busca agradar fácilmente. ¿Qué estabas dispuesto a perder con tal de mantenerte fiel a tu visión?

Carlos Matienzo: Es un proyecto que, desde el inicio, sabíamos que no era para todos. No es el tipo de película a la que invitas fácilmente a cualquier público, pero también sabemos que hay una audiencia muy activa e interesada en este tipo de historias; eso fue lo que me motivó como director. Siempre pensamos esta película para el cine, para la pantalla grande. En ese camino, poder presentarla en espacios como Ventana Sur, el Fantastic Pavilion en Cannes, o estrenarla en Róterdam, fue muy importante. Sí, es un cine arriesgado, pero también es un cine valiente. Creemos que merece ser visto, sobre todo ahora que llega a tantas pantallas.

Película El ritual del nahual
CortesíaEntrevista a Carlos Matienzo y Caraly Sánchez

Caraly, tu personaje no parece explicar el mundo, sino pertenecer a él. ¿Cómo se actúa desde la certeza de algo de lo que el espectador todavía duda?

Caraly Sánchez: Creo que todo parte de encontrar la verdad del personaje. Para mí fue clave entender su sentido de justicia, por qué hace lo que hace. Desde ahí, todo lo demás se sostiene. No se trata de explicar, sino de creer completamente en ese mundo. Si tú lo crees, el espectador puede entrar contigo, aunque al inicio dude.

Carlos, filmar en la Huasteca no es solo usar una locación, es adentrarse en un contexto vivo. ¿Qué cambió en tu dirección al trabajar en un lugar donde esa cosmovisión no es ficción?

Carlos Matienzo: Para mí era fundamental regresar a esos espacios que conozco desde la infancia. La Huasteca no es solo un escenario, es parte del corazón de la historia. Hemos convivido con la cultura tének durante años, y eso le dio una base muy real a la película. No estábamos inventando desde cero, sino dialogando con algo que ya existe. Además, los espacios ayudaron muchísimo a los actores. Estar ahí, lejos de todo, facilita que entres en la historia de otra manera. Creo que esa conexión sí se siente en pantalla.

No es una película de grandes diálogos, sino de silencios. ¿Qué descubrieron de su trabajo cuando lo más importante era lo que no se decía?

Caraly Sánchez: A mí me encanta trabajar desde el silencio. Muchas veces lo más poderoso no está en las palabras, sino en lo que sucede entre ellas. El cine tiene herramientas —imagen, sonido, ritmo— que permiten contar historias desde otro lugar. Aquí los silencios no están vacíos; están cargados. Lo están diciendo todo.

Carlos Matienzo: Totalmente. El buen cine no se construye desde lo que se explica, sino desde lo que se sugiere. Se trata de dejar espacio para que el espectador complete la experiencia, para que la interprete. Ahí es donde sucede la magia.

Película El ritual del nahual
CortesíaEntrevista a Carlos Matienzo y Caraly Sánchez

El espectador entra a la historia perdido, pero sus personajes no. ¿Cómo sostienen esa diferencia sin explicar de más?

Caraly Sánchez: Es un juego de capas. Como actor, tú sabes todo lo que está pasando, pero el personaje no necesariamente lo explica. Es como contarle una historia a alguien poco a poco. Vas revelando desde la experiencia, no desde la explicación. Eso permite que el espectador entre de forma orgánica.

Carlos, el nahual aquí no es solo una amenaza, también puede ser protector. ¿Qué te interesaba explorar más: el miedo o la responsabilidad de tener a una entidad que te cuida?

Carlos Matienzo: El terror es, en realidad, un vehículo. Lo que me interesaba era explorar la figura del nahual desde otro lugar. No solo como algo que da miedo, sino como una presencia ligada a la justicia, a lo espiritual, a algo más profundo. En la película puede generar temor, sí, pero también puede percibirse como protector. Esa dualidad es lo que me parecía más interesante.

Para cerrar, si tuvieran que quedarse con una sola sensación que defina la película —no una idea, sino una sensación—, ¿cuál sería?

Caraly Sánchez: Justicia. Es algo que se siente a lo largo de toda la película.

Carlos Matienzo: Sorpresa. Creo que la película va a sorprender, tanto por la historia como por las actuaciones y la forma en que está contada.

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