Carlos Santos ha construido un universo propio dentro de la comedia mexicana con películas que se ríen de nuestras contradicciones y de lo absurdo de la vida cotidiana. Desde Chilangolandia hasta Señora Influencer y ¡Qué huevos, Sofía!, su humor busca la crítica y encuentra la forma de hablar de temas sociales a través de personajes reconocibles en situaciones que se salen de control.
Ahora, Santos lleva ese juego al cine dentro del cine con Loco México Mágico. En Alvarado, Veracruz, un alcalde decide filmar una película al estilo Hollywood para convertir a su pueblo en un destino turístico, aunque nadie sepa realmente cómo hacerla. Al frente de este desastre están Daniel Sosa, en su primer protagónico cinematográfico, Silverio Palacios, Fernando Cuautle (en una faceta cómica) y Sofía Carrera.
Time Out México platicó con ellos sobre hacer cine con fe, perder el control y descubrir nuevas facetas como actores.
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El alcalde de Loco México Mágico quiere hacer una película para atraer turismo y conseguir votos. ¿Qué te interesaba más satirizar: la política, la industria del cine o nuestra obsesión por convertir todo en un producto?
Carlos Santos: Más que satirizar, buscaba celebrar. En alguna etapa de mi vida hice videos para gobernadores y presidentes municipales, y me topé con que también había mucho entusiasmo. De repente se ha hecho villano al político, con justa razón, pero sí me sorprendí al encontrar políticos que, tal vez desde la ignorancia o desde otras cosas, tenían mucho entusiasmo. Siento que Benito es un arquetipo del mexicano aventado, que lo hace con mucha fe. Es el contrapeso de Juan, que es quien se la piensa dos veces y tiene miedo... Me interesaba más contar esta historia que satirizar la política: llega un momento en que tienes que afrontar tu identidad y decir: "¿soy o no soy?".
Te hemos visto en stand-up, pero actuar es otro músculo. ¿Qué puede sacar una cámara de ti que un escenario nunca te había obligado a mostrar?
Daniel Sosa: En el escenario la respuesta es inmediata; sabes si el chiste está cayendo o si la gente se está aburriendo. En la cámara tienes que confiar mucho en tu equipo y en tu trabajo, sin una respuesta inmediata, pero sí siento que hay cierta respuesta en las sensaciones. Mientras más honesto eres con lo que estás sintiendo dentro de la escena, hay una respuesta que puedes notar.
¿Qué descubre Melinda de sí misma durante su viaje?
Sofía Carrera: Se da cuenta de que las cosas que creía importantes realmente no tienen tanto peso en la vida. Descubre que hay cosas con mucho más valor, como la unión y tener una red emocional donde apoyarte. Cambia su perspectiva y madura emocionalmente. Siento que Alvarado la centra; encuentra lo que tenía perdido y por eso termina enamorada del pueblito.
En una película donde todos intentan controlar algo, ¿qué intenta controlar Pancho?
Fernando Cuautle: A Pancho lo define su obsesión por el conocimiento técnico del cine. Le estresa que las cosas no sucedan de la manera correcta. Le preocupa que el sueño que tienen en mente se materialice tal como lo imaginó. Está aferrado a no soltar el sueño que tanto han perseguido.
¿Qué tan peligroso es un político que realmente cree que tiene una gran idea?
Silverio Palacios: Depende de las consecuencias. Benito es un político ingenuo, ignorante en un sentido, pero no es menos sensible a su entorno. Involucra a todos los habitantes del pueblo; al más loco y borracho lo convierte en director de efectos especiales. Si yo me lanzo como candidato a presidente municipal allá en Alvarado, te juro que votan por mí.
Después de varias películas, ¿qué sigue intacto de aquel Carlos que comenzaba en el cine?
Carlos Santos: Valoro mucho que mi crew siga siendo el mismo. He intentado mantener esta idea de que el cine se hace entre amigos: vas a una aventura a ver qué encuentras, siempre con complicidad y libertad. No quiero entrar en un proyecto donde haya un ejecutivo que me dicte qué decir o a quién poner.

