Leo Woodall, discretamente, se ha convertido en uno de los actores más prolíficos de la industria. Tras su aclamado trabajo en la segunda temporada de The White Lotus, saltó a la serie romántica One Day, a la acción de Citadel y a la intensidad de Prime Target. Esta semana, nos lleva a un terreno inexplorado con la película El afinador, donde interpreta a Niki, un exprodigio del piano que vive con hiperacusia, una condición que vuelve cada sonido insoportablemente intenso. Lo que parece una maldición termina acercándolo al crimen cuando descubre que su oído perfecto puede abrir cajas fuertes. En lugar de convertir esto en un thriller convencional, la cinta apuesta por un enfoque mucho más íntimo.
Dirigido por Daniel Roher, el documentalista ganador del Oscar por Navalny, este filme se siente menos como una película de robos y más como una historia sobre obsesión, ansiedad y talento desperdiciado. Time Out México conversó con Woodall sobre actuar desde el sonido e improvisar junto a una de las leyendas del cine.
Interpretar a alguien hipersensible al sonido casi se siente como una metáfora de la actuación. Los grandes actores suelen notar pequeños detalles humanos que otras personas no perciben. ¿Este papel agudizó tu manera de observar a la gente y el comportamiento humano?
Leo Woodall: Es una gran pregunta, porque sí, totalmente. La hiperacusia te vuelve increíblemente consciente de cada sonido que existe. Actuar es, en gran medida, un ejercicio de escucha. Entonces, para mí, este personaje fue una oportunidad de unir ambas cosas lo mejor posible.
Niki no ve su oído como un superpoder; a veces se siente más cercano a una forma de violencia. Durante el rodaje, ¿hubo algún momento en el que dejaste de “interpretar” esa sensibilidad y realmente comenzaste a reaccionar diferente a los sonidos?
Leo Woodall: Sí, claro. Normalmente, cuando Lior Raz me estaba golpeando, eso no requería demasiada actuación.
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Daniel, el director, describió la película casi como jazz: improvisacional, incómoda, impredecible. ¿Ese tipo de libertad alguna vez te sacó de balance de una manera que terminó ayudando a tu actuación?
Leo Woodall: Sí, creo que sí. Algunos de los mejores momentos actuando ocurren cuando algo se siente nuevo, fresco, inesperado; cuando aparece de la nada y es caótico. Y esta película daba muchas oportunidades para eso. Daniel viene del documental, así que le interesa capturar el comportamiento humano de forma muy orgánica y luego encontrar la magia en la edición. Y trabajar con Dustin Hoffman implicó mucha improvisación y muchísimo material nuevo en el momento.
Hablando de Dustin Hoffman, él tiene la reputación de cambiar ritmos constantemente y sorprender a sus compañeros de escena. ¿Recuerdas algún momento donde sentiste: “ok, esto acaba de cambiar toda la escena”?
Leo Woodall: Al principio eso me intimidaba un poco, pero terminó siendo de las experiencias más divertidas que he tenido actuando. Creo que todas las escenas dentro de la camioneta fueron las que realmente definieron nuestra dinámica, tanto como actores como personajes. Hacíamos tomas de 25 minutos prácticamente sin guion. Era descubrir sobre la marcha —bueno, yo descubriendo, porque Dustin realmente no necesitaba descubrir nada— cuál era la dinámica entre estos dos personajes.
¿Y eras consciente de que estabas improvisando con Dustin Hoffman? Es decir, una auténtica leyenda del cine y, además, tu compañero directo en escena.
Leo Woodall: Intentas mantenerte presente lo más posible. Aunque a veces él lo hacía difícil porque decía cosas tan graciosas que me hacía reír. Y yo pensaba: “Sé que me estoy riendo porque soy consciente de que Dustin está siendo Dustin Hoffman”, pero fue una experiencia muy inmersiva. Él es tan bueno que realmente te mete dentro del mundo imaginario de la escena. Hace que todo se sienta real, inmediato, presente. Y cuando trabajas con alguien así, prácticamente no tienes otra opción más que estar completamente en el momento junto a él.
Tu actuación es muy interna y eso me encantó. A veces siento que estamos viendo a alguien pensar en lugar de hablar. ¿Cómo construyes algo así?
Leo Woodall: Creo que gran parte viene de confiar en que conoces al personaje. Después de eso, solo tienes que vivir el momento y existir dentro de él. No necesitas agregar adornos extra ni exagerar nada, porque la cámara está captando absolutamente todo: cada gesto mínimo, cada pequeño cambio. Y entender eso ayuda mucho cuando simplemente intentas estar presente y no sobrepensar demasiado las cosas.

