Tony Dalton sobre 'Sugar'
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"Los grandes antagonistas hacen grandes historias": Tony Dalton sobre Sugar

El actor mexicano platica sobre su papel en la segunda temporada de la serie de Apple TV+ y la química en el set con Colin Farrell

Stivi de Tivi
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Tony Dalton sobresalió gracias a los proyectos mexicanos Matando Cabos, que además coescribió, y la multipremiada Sr. Ávila, hasta dar el salto internacional con el inolvidable Lalo Salamanca en Better Call Saul, y el espadachín Jack Duquesne en Hawkeye y Daredevil: Born Again. Dalton ha construido una carrera en la que el carisma suele ser tan peligroso como sus personajes. Ahora suma un nuevo reto con Sugar, la serie de Apple TV+ protagonizada y producida por Colin Farrell; un elegante thriller noir que sigue a John Sugar, un detective privado especializado en encontrar personas desaparecidas. Lo que comienza como un caso más, termina destapando una red de secretos, corrupción y heridas personales que mantienen al espectador dudando de todos hasta el último momento.

La segunda temporada lleva esa historia un paso más allá. Mientras Sugar intenta resolver la desaparición del hermano de un joven boxeador, la investigación lo conduce a una conspiración mucho más grande que atraviesa Los Ángeles, al mismo tiempo que continúa buscando respuestas sobre su propia historia. En ella aparece Ray Vega, el personaje de Tony Dalton: un policía tan seguro de sí mismo como impredecible, capaz de desafiar a Sugar en cada encuentro.

Time Out México pudo conversar con el actor mexicano sobre cómo construir personajes que intimidan, divierten y, al mismo tiempo, despiertan curiosidad; así como el placer de compartir escenas con Colin Farrell.

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Me llama mucho la atención seguir tu carrera porque siento que te atraen los antagonistas. Y no quiero decir "villanos", sino esos personajes que se plantan frente al protagonista y le mueven el piso. ¿Es algo que genuinamente buscas?

Tony Dalton: Mira, me encantaría decirte que soy yo quien escoge todos los proyectos, pero la realidad es que los actores no la tenemos tan fácil. Más bien te hablan y tú dices: "Gracias por la chamba". Lo que sí intento es doblar un poquito las reglas sin romperlas. Es muy fácil que, si haces de malo una vez, te sigan ofreciendo siempre el mismo tipo de personaje. Hace poco veía una entrevista con Gary Oldman y decía que en los noventa prácticamente siempre hacía de villano, hasta que un día terminó interpretando a Winston Churchill. Pero, al final, si eso es lo que te ofrecen, ¿qué vas a decir? ¿"No trabajo hasta que llegue un personaje bueno"? Pues te quedas en tu casa. También creo que los antagonistas suelen ser más interesantes porque están llenos de defectos. Tienes que rascarle para encontrar la justificación de todo lo que hacen, descubrir su humanidad. Lo interesante es no hacer un personaje plano, simplemente "el malo", sino buscar ese punto donde incluso pueda caerte bien.

Tony Dalton sobre 'Sugar'
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Justamente creo que has logrado construir personajes que terminan cayéndole bien al público. ¿Es complicado encontrar ese lado humano? ¿Cómo son esas conversaciones con los guionistas y directores?

Tony Dalton: Depende mucho del proyecto. Por ejemplo, hice Sr. Ávila, donde el personaje era completamente gris. No tenía carisma, no tenía encanto, era un tipo retraído, incluso desagradable; y esa era justamente la intención. Era un asesino y, aunque fuera el protagonista, no buscábamos que conectaras con él desde el encanto. Después vino Lalo Salamanca, en Better Call Saul, que es todo lo contrario. Tiene muchísimo carisma y por eso termina cayéndote bien. Al final, los grandes antagonistas hacen grandes historias. Ahí está Hannibal Lecter: sabes que está completamente loco, pero no puedes dejar de verlo. Hay algo fascinante en esos personajes.

Incluso como público terminan haciéndonos cuestionar por qué nos asomamos tanto a ese lado oscuro. Como actor debe ser delicioso explorar eso.

Tony Dalton: Sí, claro. Es increíble poder jugar con un personaje así. Puedes hacer locuras, explorar lugares muy oscuros sabiendo que no hay consecuencias, porque todo ocurre dentro de la ficción. En el caso de Ray Vega, es un tipo que creció en Compton, en una zona complicada de Los Ángeles. Después decidió hacerse policía, pero terminó usando ese poder para hacer todavía más daño. No es solamente un delincuente; es un delincuente con una placa. Eso lo vuelve todavía más interesante porque se siente completamente protegido por la ley, por su equipo, por todo el sistema. Cree que nadie puede tocarlo, hasta que aparece John Sugar y se convierte en esa piedrita en el zapato que empieza a desestabilizar todo.

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Hace un momento hablabas de seguir aprendiendo. ¿Qué representó trabajar con Colin Farrell? No solo como actor, sino también como productor del proyecto.

Tony Dalton: La verdad fue una experiencia muy agradable. Nos tocaron escenas muy buenas y no hay nada más divertido que sentarte a hacer un buen ping-pong con otro actor cuando el material está bien escrito. Mi primer llamado fue directamente con Colin, en la escena del cuarto de interrogatorios. Llegas pensando: "Órale, llevo veinte años viendo a este cuate en el cine", pero desde el primer momento fue muy amable, muy relajado. Tiene una energía muy de "let's do nothing", de no complicar las cosas. Poco a poco se fue creando una mancuerna muy bonita entre nosotros, porque nuestros personajes funcionan como espejos. Conforme avanzaban las escenas nos entendíamos cada vez mejor. Yo todavía no veo el resultado final, pero todos estábamos muy contentos con lo que construimos.

Colin ya llevaba una temporada desarrollando a John Sugar y entendiendo todos sus matices. Tú llegas después y tu personaje funciona como un espejo suyo. ¿Cómo fue esa preparación?

Tony Dalton: A mí también me gusta dejar espacio para que las cosas sucedan en el momento. En la vida real nunca sabes con quién te vas a topar mañana ni cómo vas a reaccionar. Me gusta llegar preparado con el trabajo hecho, pero también dejar que mis instintos reaccionen a lo que está pasando enfrente. Nunca ensayábamos las escenas. Ensayábamos las peleas, claro, pero las escenas no. Cada uno hacía su trabajo en casa y llegábamos directamente a rodar. Eso me gusta porque, cuando ensayas demasiado, ya sabes exactamente cómo te va a responder el otro actor y tú ya tienes preparada tu reacción. En cambio, aquí había sorpresa. Si Colin hacía algo distinto, yo reaccionaba distinto. Recuerdo que, de pronto, se burlaba de cómo decía mi nombre o cambiaba pequeñas cosas en una escena, y eso me obligaba a responder en el momento. Como nuestros personajes están constantemente picándose uno al otro, esa frescura ayudó muchísimo. Hay una escena más adelante donde mi personaje le dice a Sugar: "Me ibas a matar". La línea estaba escrita de una manera, pero en el momento terminé diciéndola sonriendo: "Me hubieras matado". Esa sonrisa cambió completamente el sentido de la escena. Son cosas que no planeas, simplemente aparecen mientras estás actuando.

Además, Ray tiene un sentido del humor muy particular. Es raro verte explorar un lado tan sarcástico. ¿Era algo que querías probar?

Tony Dalton: Sí, totalmente. También lo pide el género. Estamos haciendo una historia noir y ese tipo de personajes tiene un tono muy específico. Sabes perfectamente dentro de qué caja estás jugando. No puedes, de repente, salirte y hacer algo completamente exagerado, como el Gary Oldman de El perfecto asesino. No corresponde a esta historia. Aquí todo tiene que mantenerse dentro del tono de este universo, y ese humor seco, ese sarcasmo, forma parte del personaje y del género. Fue muy divertido encontrar ese equilibrio.

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