Puebla, principios del siglo XX. México está a punto de cambiarlo todo. Ahí se encuentra Emilia Sauri, una joven que anhela estudiar medicina, pensar por sí misma, ser libre y amar sin tener que elegir entre sus sentimientos y lo que desea para su vida. Emilia, una mujer que lucha por la vida que quiere, nació de la mente de Ángeles Mastretta en la novela Mal de amores (1996). Tras Arráncame la vida y Mujeres de ojos grandes, esta obra le otorgó el Premio Rómulo Gallegos, convirtiéndola en la primera mujer en recibirlo.
Treinta años después, Emilia vuelve a cobrar vida en la pantalla. Catalina Aguilar Mastretta, hija de la autora, lleva la historia a Netflix en una serie de siete episodios. Renata Vaca (Saw X, Familia de medianoche) interpreta a Emilia. A su lado están Juan Pablo Fuentes (Bandidos) como Daniel Cuenca, su amigo de la infancia, aventurero y revolucionario; e Iván Amozurrutia (El Niñero) en el papel de Antonio Zavalza, el médico que llega a la vida de Emilia en otra etapa.
Time Out México conversó con los tres protagonistas sobre esta historia que comenzó en la imaginación de Ángeles Mastretta durante los noventa.
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Ángeles Mastretta dice algo precioso sobre Emilia: “No es una mujer que siempre pudo hacer lo que quiso, sino una mujer que fue haciendo lo que pudo”. Renata, ¿qué nos puedes decir al respecto?
Renata Vaca: Creo que eso también lo podemos traer a la actualidad y a muchas épocas. Uno hace lo que puede con las herramientas que tiene. Emilia es un personaje de ficción, pero tiene muchas posibilidades dentro de una sociedad que no la deja crecer ni ser lo que ella quiere. Para mí fue conectar con esa mujer que lo quiere todo, como bien dice Ángeles: vas pudiendo. Y fue, al final, amar a dos hombres y estudiar medicina. No todas tienen esa posibilidad. Obviamente, hablamos de ciertos privilegios, pero creo que esa es Emilia.
Ángeles decía que primero crea los personajes y después “adivina quiénes son”. Con eso en mente, ¿qué descubrieron de su personaje que no encontraron en el guion?
Juan Pablo Fuentes: A mí me pasó algo muy simpático. Para construir a mis personajes, compro una libreta y hago un diario. Pongo colores, referencias, fotos; me sumerjo. El libro es mi puerta hacia la ficción. El otro día releí el diario que escribí hace casi dos años y encontré unos pensamientos rarísimos de Daniel. Escribía cosas como: “Emilia nunca me va a entender. Yo estoy peleando por algo más grande que yo”, mientras Zavalza comía en la casa de Miti. Tenía ideas rarísimas que hoy, con un poco de distancia y madurez, digo: “Bueno, no sé qué entendiste, pero entendiste algo muy raro”. Hoy lo agradezco, porque evidentemente estaba en la cabeza de alguien que cree que hace lo correcto y está del lado indicado.
Chicos, ¿qué creen que sus personajes, Daniel y Antonio, envidian secretamente el uno del otro?
Iván Amozurrutia: Creo que hay una escena en la que le pregunto: “¿Y viste a Daniel?”. Y se hace un silencio espeso. Algo que Zavalza querría es haber conocido a Emilia antes, tal como Daniel la conoce desde niña. Eso irremediablemente le da un peso mayor.
Juan Pablo Fuentes: Yo lo resumiría en una frase: sé que Emilia tiene las mejores risas con Daniel, pero con él no duerme en paz. Duerme mejor con Antonio.
Daniel tiene muy claro que para cambiar algo hay que incendiarlo todo, mientras Antonio cree que hay que curarlo desde adentro. ¿Con cuál de estas dos ideas se identifican?
Iván Amozurrutia: Creo que ambas son necesarias. Me gusta mucho la idea de Zavalza de arreglarlo desde adentro, porque nosotros como personas nos tenemos que reparar desde nuestras raíces. A veces los grandes revolucionarios causaban la revolución, lograban el cambio y luego decían: “¿Y ahora qué hacemos?”. Madero prometió muchas cosas, llegó al poder y, de repente, sus mismos seguidores decían que no sabía lo que estaba haciendo.
Juan Pablo Fuentes: Hoy, en mi vida y por mi juventud, creo que incendiar y destruir es parte de un proceso. Quizá de más grande tendré más dirección, pero hoy digo: destruir y tirar.
Renata Vaca: Yo voy con Emilia: las dos cosas, desde adentro y desde afuera.
Renata, siempre interpretas personajes que queman, que traen fuego por dentro. Lo fantástico en esta serie es que no te repites. ¿Cómo logras deshacerte de esos vicios actorales?
Renata Vaca: Gracias por el cumplido. Algo que me sirve es que amo profundamente lo que hago. Partiendo de ahí, trato de ser una hoja en blanco para dejar que me pinten los colores del personaje y del proyecto. También me sirve muchísimo observar al otro: ¿qué está haciendo mi compañero?, ¿qué me dice Cata, la directora? A veces es difícil porque escuchas demasiadas opiniones y no sabes hacia dónde ir, pero me guío por mi sexto sentido, manteniéndome como una hoja en blanco para absorber todo lo que me proponen.

