Julio César Chávez no necesita presentación: forma parte de la historia mexicana de los ochenta y noventa, pero su vida todavía tiene mucho que contar. Fue un campeón que convirtió sus peleas en acontecimientos nacionales, ganó títulos en tres divisiones y construyó una de las carreras más grandes del deporte en México. Sin embargo, fuera del ring, su vida tomó un rumbo igual de intenso y contradictorio.
Ahí entra Diego Enrique Osorno —periodista, escritor y documentalista, director de 1994 y El Show, y cocreador de Sierra Madre—, quien lleva años buscando las historias humanas detrás de los grandes acontecimientos. Su reto no era explicarnos quién era el campeón, sino descubrir qué había debajo de una figura que millones de mexicanos creen conocer. El resultado es Chávez vs. Chávez, una docuserie de cinco episodios construida a partir de conversaciones con el propio boxeador, archivos y testimonios que vuelven sobre una vida que aún tiene mucho que decir.
A propósito de su estreno en la plataforma ViX, Time Out México conversó con una de las leyendas más importantes del deporte nacional.
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Hubo una época en la que una pelea tuya no era solamente una pelea: reunía a familias, juntaba amigos, se hacía comida y durante unas horas parecía que todo México estaba viendo lo mismo. ¿Desde adentro alcanzabas a entender lo que significaba Julio César Chávez para un país entero?
Julio César Chávez: Me lo decían, pero, para serte honesto, siempre lo minimicé. Ahora que veo el primer episodio de la serie me quedé impactado. Ver cómo la gente se reunía, cómo se hacía una fiesta, cómo las calles estaban llenas... eso era increíble. Era una alegría. Me quedé en shockal ver el cariño y el amor que me tenía todo México, y que todavía me tiene. En ese momento me lo decían, pero yo no alcanzaba a dimensionarlo.
Al volver a ver tu vida representada ahí, ¿qué encontraste que te sorprendió a ti?
Julio César Chávez: Me sorprendió darme cuenta de que los sueños se hacen realidad. Cuando tienes un objetivo, puedes cumplirlo, pero necesitas perseverancia, trabajo y disciplina. Y me siento orgulloso porque yo le prometí a mi madre que le iba a hacer su casa, que la iba a sacar de lavar y planchar ajeno. Ver eso y regresar al pasado me da mucho gusto, te lo juro por Dios. Lo que no me da gusto es cuando ya vienen los chingazos duros. Ahí sí me apachurro.
¿Siguen doliendo esos golpes cuando los ves?
Julio César Chávez: Sí. Hay momentos en los que digo: "¡Ay! ¿Esto todavía me duele?".
Pero después de tantos años, ¿cómo se sana algo así?
Julio César Chávez: En su tiempo yo ya lo sané. Hice mucho daño, efectivamente. Lastimé a mucha gente, sobre todo a mis seres queridos. Ya les pedí perdón a la mamá de mis hijos, a mi madre, a mis hermanos y a la gente más allegada. Yo ya sané esa parte porque, de una u otra forma, lastimé a mucha gente, y muchas veces uno termina lastimando a las personas que te rodean, a las que más te quieren. Por ese lado estoy tranquilo, pero volver a recordar, irte otra vez al pasado... ¡Ay, cabrón!
¿Por qué era importante para ti que se conociera ese lado oscuro?
Julio César Chávez: Porque es una reflexión. Las metas y los sueños se cumplen a base de esfuerzo, educación, perseverancia y trabajo, pero también hay que hablar de lo que pasa cuando uno cae hasta lo más bajo después de haber logrado todo el éxito y se desvía por el camino equivocado. Quiero que las nuevas generaciones digan: "Yo quiero ser como Julio César Chávez, pero el campeón, no el otro cabrón". Y, sobre todo, que sepan que hay una luz de esperanza para los que han caído ahí, porque se pueden levantar y volver a lograr el éxito a base de trabajo y perseverancia.
Desde el principio, ¿hablaste con Diego Enrique Osorno de todos los claroscuros que iban a tocar?
Julio César Chávez: No. Me engañó el cabrón, la neta. Te lo juro por Dios. Hay mucho material ahí que yo ni siquiera me imaginaba que iba a estar. Es algo difícil y duro porque es tu vida, pero alguien más te está contando lo que tú viviste. Hay que aceptarlo.
La serie se llama Chávez vs. Chávez. ¿Quién está peleando en ese título?
Julio César Chávez: El Chávez bueno, porque el otro Chávez ya chingó a su madre. Ese ya lo vencimos.
Enrique Solórzano: También vemos a ese Chávez que conocieron tu mamá y tu familia, antes de que existiera la leyenda. ¿Qué significa para ti que el público pueda conocer a ese hombre?
Julio César Chávez: Me gusta ver el amor de mi madre y el amor de mis hermanos, que siempre creyeron en mí, aunque nunca me lo dijeron directamente. Verlos ahora en los testimonios me llena de orgullo, pero también de tristeza. Ahí sale mi hermano Borrego, que me lo mataron, y cuando veo que está hablando, se me apachurra el corazón. Y también está mi padre, que ya murió. Entonces son pedacitos, momentos muy cortos, pero que duelen.

