Desde que Jessie apareció en Toy Story 2, la vaquerita se convirtió en uno de los personajes más queridos de la franquicia porque hablaba de algo que todos hemos sentido alguna vez: el miedo a ser olvidados. Detrás de ella, durante más de 25 años, ha estado Irán Castillo, una actriz que también ha acompañado a varias generaciones desde la televisión, la música, el teatro y el doblaje. Lo que comenzó cuando tenía apenas 19 años se ha convertido en una de las relaciones más largas y entrañables entre una actriz mexicana y un personaje animado.
Ahora, en Toy Story 5, Jessie ocupa un lugar más importante que nunca. Mientras Woody, Buzz y el resto de los juguetes enfrentan un mundo donde las pantallas compiten por la atención de los niños, la historia encuentra nuevas formas de explorar las heridas, los aprendizajes y la fortaleza de un personaje que ha crecido junto con su audiencia.
Time Out México platicó con Irán sobre el paso del tiempo, la maternidad y los momentos en los que la vida te obliga a soltar.
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Tengo muy presente la escena de "When She Loved Me" ("Cuando alguien me amaba"). Creo que marcó a toda una generación porque entendimos el dolor de Jessie. Ahora que regresamos a esas heridas, ¿cómo ha sido volver a encontrarte con un personaje que también ha aprendido a sanar?
Irán Castillo: Es muy bonito ver la evolución de Jessie. Ver su madurez, verla sanar esas heridas de abandono que siempre ha cargado y con las que creo que muchas personas nos identificamos. Lo que me conmueve es que ella logra entender esas experiencias desde el amor. Va aceptando lo que vivió y va descubriendo que, en realidad, siempre fue muy querida. La quisieron Emily, Andy y Bonnie. Son circunstancias de la vida las que hacen parecer que alguien fue olvidado o abandonado, pero no necesariamente significa que dejó de ser amado. Eso es algo que esta película muestra muy bien. Por eso me parece tan conmovedora.
Woody tuvo a Andy. Jessie tuvo a Emily. Personas que ya no están presentes en sus vidas, pero que los marcaron para siempre. ¿Quién ha sido esa persona para ti?
Irán Castillo: Mi abuelita. Ella marcó mi vida desde que era niña y la sigue marcando hasta hoy. Ya no está físicamente conmigo, pero sigue presente en mi corazón. Sigo sintiendo todo ese amor por ella y sé que de alguna manera sigue aquí. Es una de esas personas que nunca se van realmente.
Han pasado muchos años desde que interpretaste a Jessie por primera vez. ¿Quién era aquella Irán Castillo y quién es la Irán que hoy vuelve a encontrarse con este personaje?
Irán Castillo: Cuando hice Toy Story 2 tenía apenas 19 años. Nunca había hecho doblaje y entrar a ese universo fue increíble. Empecé a descubrir a Jessie, a entenderla y terminé completamente enamorada de la vaquerita. Ahora han pasado décadas. Soy mamá, tengo hijos, mi voz es distinta, mis prioridades son distintas y mi forma de ver la vida también cambió. Por eso ha sido tan interesante ver cómo Jessie ha madurado al mismo tiempo que yo. De alguna manera siento que crecimos juntas.
Has tenido una carrera muy larga, llena de momentos de gran exposición, pero también de etapas más silenciosas. ¿Qué has aprendido de esos momentos en los que la atención ya no está puesta sobre ti?
Irán Castillo: He aprendido a tener paciencia. Esta carrera te obliga a entender que todo cambia constantemente. Hay momentos de mucho trabajo y otros donde las cosas se mueven más lento. He aprendido a soltar, porque no puedes aferrarte a nada. Todo está en movimiento. También he aprendido a confiar en que los buenos momentos vuelven. Cuando entiendes eso, disfrutas mucho más el camino.
Uno de los temas centrales de Toy Story 5 es la relación entre los niños y la tecnología. Como mamá, ¿cómo enfrentas ese reto en casa?
Irán Castillo: A veces ha sido complicado. Con mi hijo pequeño todavía podemos poner límites con más facilidad. Con mi hija adolescente ha sido más difícil, porque ellos viven mucho más conectados. Por eso creo que esta película llega en un momento importante; habla de algo que muchas familias están viviendo. Lo que más me ha funcionado es conversar. Hablar constantemente sobre los riesgos, sobre lo que existe en internet y sobre cómo encontrar un equilibrio. Mi hija a veces me dice: “Mamá, ya me lo dijiste mil veces”. Y probablemente tenga razón. Pero prefiero seguir insistiendo porque creo que es una conversación que vale la pena tener.

