Entrevista DTF St. Louis
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Jason Bateman, Linda Cardellini y David Harbour exploran la vulnerabilidad en DTF St. Louis

Entrevistamos a las estrellas del nuevo thriller de Max sobre matrimonios rotos y personajes al borde del abismo

Stivi de Tivi
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DTF St. Louis es una miniserie de siete episodios creada y dirigida por Steven Conrad. La producción mezcla drama, humor incómodo y un misterio que se va armando poco a poco. Ambientada en 2018, la historia sigue a tres adultos en plena crisis personal que conectan a través de una aplicación para encuentros extramaritales. Lo que empieza como una vía de escape a matrimonios desgastados, termina escalando hasta convertirse en un crimen que lo cambia todo.

En el centro de la trama están Clark, Carol y Floyd. Jason Bateman (Ozark) interpreta a Clark, un presentador local que parece tener todo bajo control frente a la cámara, pero que en su vida privada está perdido y busca sentirse vivo de nuevo. David Harbour (Stranger Things) es Floyd, un intérprete de lenguaje de señas grande y fuerte, pero emocionalmente descolocado, que enfrenta el peso de envejecer y de no reconocerse a sí mismo. Por su parte, Linda Cardellini (Dead to Me) da vida a Carol, una mujer que carga con la responsabilidad económica y emocional de su hogar; mientras su matrimonio se desmorona, ella intenta recuperar algo de control.

Time Out México conversó con estos tres talentosos actores quienes se encuentran en uno de los momentos más sólidos de sus carreras, sobre cómo se atreven a explorar el deseo, la identidad y la culpa a través de un humor incómodo y con consecuencias muy reales.

DTF St. Louis” estrena un nuevo episodio todos los domingos en Max.

La serie explora la vulnerabilidad en la mediana edad. ¿Qué les interesaba de mostrar personajes que no saben “ponerse la armadura” emocional?

Jason Bateman: Lo poderoso de la serie es que estos tres personajes están en distintos niveles de desnudez emocional y espiritual. Todos aprendemos a ponernos estos trajes de competencia, de fortaleza… y ellos no son buenos en eso. Es incómodo, torpe, nada sexy. No es una serie provocadora; es trágica y graciosa al mismo tiempo. Y eso la vuelve profundamente humana.

David Harbour: Mi personaje es un tipo físicamente grande, alguien que en el pasado fue potente de cierta manera, pero que en la mediana edad ya no lo es. Y eso lo persigue. Hay momentos en los que toma decisiones inesperadamente generosas, incluso cuando no le convendría hacerlo. En vez de cuestionar eso, decidí construir al personaje alrededor de esa contradicción. Está luchando por comunicar lo que quiere y necesita. Esa vulnerabilidad es lo que lo define.

Linda Cardellini: En el caso de Carol, ella sí tiene una armadura literal: el traje de umpire. Se lo pone para salir al mundo, trabajar, ganar dinero. Y cuando se lo quita, aparece su vulnerabilidad. Está en un matrimonio que no resultó como pensaba, siente que no la cuidan y aun así tiene que sostener a todos. El peso físico del uniforme es como el peso emocional que carga.

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Aunque hay un misterio y un triángulo amoroso, lo que más impacta es la intimidad incómoda entre los personajes. ¿Cómo abordaron esas escenas?

Linda Cardellini: Para mí era importante entender que Carol está buscando algo que siente que ha perdido. Esa distancia en el matrimonio, ese momento donde la intimidad baja de volumen… eso le pasa a mucha gente. No se trataba de hacer algo provocador, sino de mostrar esa desconexión con honestidad.

Jason Bateman: No he hecho muchas escenas íntimas en mi carrera, así que sí estaba nervioso, pero también emocionado por el reto. Lo interesante es que mi personaje tampoco está cómodo explorando esa parte de sí mismo. No es sexy ni seductor. Es torpe, incómodo, casi doloroso. Pero eso es lo que lo hace real.

David Harbour: Hay algo muy poderoso en que la serie nunca te deja instalarte en un tono cómodo. Cuando algo parece que va hacia un lugar predecible, da un giro. Eso hace que la intimidad se sienta más peligrosa y verdadera. Como espectador, nunca te acomodas, y como actor tampoco.

La amistad entre sus personajes termina siendo tan importante como la historia romántica. ¿Cómo construyeron esa conexión?

David Harbour: Fue muy orgánico. Desde nuestras primeras conversaciones sentí una camaradería con Jason. Es curioso, pero como hombre heterosexual de 50 años, hacer nuevos amigos no es tan fácil. Y en el set me descubrí preguntándome qué pensaría él de mí en cada escena. Dejé que esa vulnerabilidad existiera, y creo que eso se siente en la pantalla.

Jason Bateman: La química fue muy sencilla porque es una decisión. Si trabajas con gente que no es complicada, conectar es fácil. Steve (Conrad) hizo el trabajo pesado en el guion; nosotros solo teníamos que seguir las pistas. Cuando el ambiente es seguro, explorar esa amistad fluye solo.

Linda Cardellini: Y desde fuera, como parte del triángulo, esa conexión masculina también le da otra dimensión a la historia. No es solo deseo o traición. Es gente intentando entender quiénes son cuando su vida ya no se parece a lo que habían imaginado.

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