“Campeón Gabacho” nació de la novela de Aura Xilonen. Su protagonista, Liborio, es un joven migrante mexicano que intenta encontrar su lugar en Estados Unidos entre peleas, prejuicios y una comunidad que termina cambiando su forma de entender el mundo. Jonás Cuarón lleva esta historia al cine con una mezcla de humor, violencia y experimentación que conecta con la inquietud de “Año uña”, su ópera prima, y atraviesa “Desierto”, el thriller sobre migración que dirigió junto a Gael García Bernal y Jeffrey Dean Morgan. Entre estos proyectos, Cuarón coescribió “Gravity” con su padre,Alfonso Cuarón, y dirigió “Chupa”, una aventura familiar basada en la leyenda del chupacabras.
En Morelia, donde “Campeón Gabacho” inauguró el FICM 2026, Time Out México platicó con el director y con el actor Juan Daniel García Treviño sobre el origen de la cinta y el reto de adaptar el lenguaje de Xilonen a la pantalla. La película llega a la cartelera mexicana esta semana.
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En “Año uña” explorabas narrativas poco convencionales y rompías reglas. En “Campeón Gabacho” vuelves a jugar con la narrativa y la relación con el público; además, Liborio parece desbordar los límites de la propia película. ¿Qué reconoces de aquel Jonás de tus inicios en esta nueva entrega?
Jonás Cuarón: Definitivamente hay una conexión. Cuando hice “Año uña” tenía 19 o 20 años y la grabé sin pensar demasiado en qué era el cine, impulsado por pura energía adolescente. Muchos años después, tras dirigir otras cintas y aprender más del oficio, leí la novela de Aura y reencontré esa misma energía. Me inspiró muchísimo. “Campeón Gabacho” es un intento de reconectar con esa fuerza juvenil que había dejado atrás. Por eso, cuando me preguntan por las influencias de la película, suelo mencionar Todo en todas partes al mismo tiempo. Es una obra que buscó nuevas formas de dialogar con las nuevas generaciones, y eso era justo lo que yo quería lograr. Me atrajo el sentido del humor de Aura,lo divertida que es su obra y, sobre todo, su originalidad formal. Quise filmar algo con esa misma libertad.
En películas tan visuales y lúdicas, existe el riesgo de que los recursos formales devoren al personaje. ¿Cómo lograste el equilibrio para que Liborio siguiera siendo el centro de la historia?
Jonás Cuarón: Liborio ya era un gran personaje en el papel, pero la verdadera respuesta a ese equilibrio es Juan Daniel.Al conocerlo, entendí que él aportaba una dimensión extra. Liborio es irreverente, fuerte y divertido, pero Juan Daniel le sumó una enorme profundidad emocional y una presencia física imponente. Por eso, reescribí el guion junto a Aura para ajustarlo a él. Sabía que su personalidad y su interpretación contrarrestarían cualquier exceso de experimentación visual.
Liborio es alguien con quien es fácil empatizar, pero también muestra lados oscuros, violencia y enojo. Como actor, ¿cómo le otorgas esa humanidad sin que parezca una simple justificación de su pasado?
Juan Daniel García Treviño: Siempre construyo mis personajes desde una realidad que entiendo y desde mis propios orígenes. Sin embargo, este papel me exigió un trabajo actoral más riguroso: romper la cuarta pared, manejar la voz en off y explorar la comedia, un género nuevo para mí. De hecho, en mi audición construí una versión demasiado seria del personaje. Suelo llevar las cosas hacia la oscuridad porque vengo de contar ese tipo de historias, algo que he aprendido a valorar. Armé a Liborio desde esa base, pero tuve que desarrollar nuevas herramientas con Jonás y Aura para estudiar los textos y descifrar sus coreografías de pelea. Jonás descubrió algo en mí que, aunque no me gusta decir que estaba escondido, sí mantenía reservado: mis inseguridades y cierta aspereza que aportan realismo y crudeza a mis actuaciones.Él me dio la seguridad para entender que todo eso también nutría a Liborio.
Algo destacable es que los personajes femeninos no necesitan ser rescatados; de hecho, son ellas quienes transforman a Liborio. ¿Te interesaba explorar a un héroe masculino incapaz de cambiar por sí solo?
Jonás Cuarón: Lo que más me gusta del viaje de Liborio es su búsqueda de identidad en una sociedad que le impone miles de etiquetas. Al final, logra definirse a través de la familia y la comunidad que construye. Por eso el barrio latino es tan vital en la trama: es el refugio que lo acoge y que él termina defendiendo. También me encanta un detalle que siempre comentaba con Aura: Liborio inicia su viaje defendiendo a Aireen. Pero cuando lo hace, en lugar de agradecerle, ella le aclara que no necesitaba su ayuda. Aireen es muy fuerte, me fascinó desde que leí el libro. Y así como Juan Daniel revitalizó a Liborio, Leslie Grace hizo un trabajo extraordinario con Aireen; tiene una fuerza increíble.

