Isabel Allende es una de las autoras latinoamericanas más influyentes y leídas del mundo. Con más de 77 millones de ejemplares vendidos y traducida a más de 40 idiomas, su debut literario, La casa de los espíritus (1982), marcó un antes y un después en la literatura al convertirse en un clásico inmediato. Te contamos de qué va la serie basada en su novela.
Más de cuatro décadas después, esta historia se reinventa como La casa de los espíritus, la serie, una producción de Prime Video de ocho capítulos, producida ejecutivamente por la propia Allende y Eva Longoria. El rodaje contó con Alfonso Herrera, Dolores Fonzi, Nicole Wallace, Juan Pablo Raba y Fernanda Castillo en los papeles principales.
Conversamos con Isabel Allende sobre esta esperada adaptación que se estrenará en 2026.
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¿Qué sientes de esta adaptación a miniserie?
Necesito ver la serie entera para poder darte una respuesta completa porque solo he visto los primeros tres capítulos. Pero el simple hecho de que hayan elegido mi novela para un proyecto tan grande, caro y difícil ya es significativo. Hay cosas complicadas de trasladar a la pantalla, como el realismo mágico, que funciona muy bien en la literatura, pero en imágenes, no siempre. Recuerdo que cuando se hizo la película, el director Bille August me dijo: “No voy a poder poner a Rosa con el pelo verde porque tendría que ser una peluca verde y se vería espantosa, parecería un payaso”, y lo eliminaron. En la literatura puedo escribir que tiene el pelo verde y el lector se imagina el verde que quiera. Ese, para mí, es un desafío que tiene esta producción.
¿Por qué crees que la historia sigue siendo tan actual como cuando se publicó en 1982?
Yo escribo sobre relaciones, sentimientos, emociones… temas universales. Mis libros se traducen a 42 idiomas y funcionan en todos, porque todos sentimos lo mismo. Las relaciones humanas son parecidas en todas partes. Por eso creo que la serie va a poder funcionar en cualquier idioma y cultura: porque trata de lo esencial de ser humano.
¿Qué factor crees que hace que la novela siga tan vigente después de 40 años?
No tengo la menor idea; si la tuviera, la repetiría siempre. No sé por qué ese libro pegó. Cuando salió, estábamos en la cumbre de la literatura latinoamericana, dominada por puros hombres, todos con bigote. Mi libro se formó en la cola, pero no era parte de ese grupo. Nadie imaginó que terminaría colocándose junto a los grandes. Cuando lo terminé, lo único que quería era que alguien, quien fuera, lo leyera. Lo mandé a tantas editoriales y nadie lo leyó.
Hasta que me llamó una persona de una editorial en Venezuela. Me dijo: “Aquí nadie va a leer tu libro, pero me llevé el manuscrito a casa y lo leí todo; me parece que es muy buena historia. Te sugiero contratar a un agente literario”. Yo no sabía que existían, pensaba que eran solo para los deportes.
Me dieron el nombre de una agente española, y se lo mandé. Yo lo único que quería era que lo leyera para saber si valía la pena seguir escribiendo. Un mes después me llamó y me dijo: “Voy a hacer que publiquen tu libro, pero que te quede claro: aún no eres escritora. El escritor se prueba en el segundo libro y en los que siguen. Además, como eres mujer, vas a tener que hacer el doble de esfuerzo que cualquier hombre para tener la mitad del respeto y reconocimiento”.
¿Cuánto tiempo pasó para que se convirtiera en un éxito?
Primero se publicó en España. Dos meses después fue la Feria del Libro de Frankfurt, donde mi agente logró que lo compraran en 15 idiomas en esa misma semana. Yo vivía entonces en Venezuela, sin idea de lo que estaba pasando. Me siento afortunada por eso, porque me enteré del éxito de La casa de los espíritus hasta que ya estaba por terminar mi segunda novela, De amor y de sombra. Si me hubiera enterado antes, me habría dado tanto pánico que quizás no la habría escrito.
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