La serie Maxton Hall: El mundo entre nosotros se convirtió en uno de los mayores fenómenos globales de 2024. Basada en la trilogía Save Me de Mona Kasten, la producción alemana trascendió el romance juvenil entre Ruby Bell y James Beaufort para explorar temas como las diferencias sociales, la identidad y el deseo. Tras romper récords en Prime Video, la historia regresa con una segunda temporada que profundiza en las heridas emocionales, las segundas oportunidades y el peso de amar cuando todo parece jugar en contra.
Platicamos con Harriet Herbig-Matten y Damian Hardung sobre este nuevo capítulo de Maxton Hall, que promete más intensidad y crecimiento emocional para sus protagonistas.
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¿Cómo definirían la segunda temporada?
Damián Hardung: Creo que la segunda temporada es un poco más adulta. La primera es sobre enemigos que se enamoran, ellos se encuentran, pero James aleja a Ruby al final. Así que en esta segunda temporada existe ese reto: luchar por un amor que saben que pueden tener, aunque haya un mundo entre ellos. Sobresale la idea de que si vale la pena lo que vas a pelear, entonces vale la pena la lucha.
El duelo se convierte en otro personaje que está en medio de ustedes esta temporada. ¿Cómo trasladan ese dolor a la pantalla?
Damián Hardung: Esa es una gran pregunta. Creo que el dolor está muy presente al final de la primera temporada, pero al mismo tiempo es algo con lo que van creciendo. Ruby entiende que debe trazar una línea clara, ¿o no? Mientras que James cree que debe cuidarse solo. Presentamos el duelo como algo que ambos deben aprender a manejar sin arrastrar al otro: cuándo usar el duelo para apoyar y cuándo ese apoyo se vuelve disfuncional.
Harriet Herbig-Matten: Y eso lleva a James de regreso a sus viejos hábitos. A sus comportamientos tóxicos.
Damián Hardung: A las cosas disfuncionales de su vida. Es disfuncional.
Harriet Herbig-Matten: No son solo hábitos disfuncionales, son tóxicos. Llega un punto en el que ella tiene que decirle: “Te tienes que ir y buscar ayuda. Yo estoy haciendo mi parte y estoy poniendo límites. Si logras cambiar, podremos encontrar una manera de volver a estar juntos”.
Yo pensé que sería la típica historia de amor adolescente, pero descubrí que trataba sobre clases sociales, identidad y dolor. ¿Cuándo se dieron cuenta de que este show era mucho más?
Harriet Herbig-Matten: Creo que desde el inicio, porque le dimos muchas emociones a los personajes desde la primera temporada. Nos lo tomamos muy en serio, aunque jamás imaginamos que se convertiría en un show popular, viral y global. Eso me sorprendió.
Damián Hardung: Creo que cuando llenas una historia de amor puedes agregarle muchas capas. Hay algo primitivo en nosotros que nos conecta con el amor y que nos hace prestar atención a temas como la clase social o el propósito, como Ruby lo hace. O James, que quiere descubrir qué desea realmente, mientras carga con responsabilidades familiares y busca su lugar en el mundo. Me parece una serie universal, que rompe el género porque habla de lo que significa crecer. Todos tratamos de darle sentido al mundo. Ver a estos personajes enfrentarse a esos problemas dentro de un entorno privilegiado es atractivo, porque, al final, están en busca de necesidades humanas que nos unifican.
Harriet Herbig-Matten: También te hace entender que crecer implica que muchas piezas deben caerse. A veces tienes que perder tu identidad para después poder crecer y convertirte en una mejor persona.
Damián Hardung: Claro, es esta hermosa idea de: “Si quieres algo, déjalo ir. Y si regresa, es que era para ti”.
Nuevos episodios hasta el 21 de noviembre en Amazon Prime Video.
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