En México hay historias que parecen inventadas, pero no lo son. La de Las Poquianchis es una de ellas: mujeres que durante años controlaron burdeles, corrompieron autoridades y acabaron con la vida de decenas de mujeres. Una leyenda oscura que ha pasado por corridos, libros y películas. Ahora, Luis Estrada la retoma para Netflix en Las muertas, inspirada en la novela de Jorge Ibargüengoitia.
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¿Está buena la serie de Las Muertas?
La verdad: le entré con miedo. Las últimas películas de Estrada no me habían convencido: su discurso político le estaba comiendo terreno a su talento de narrador. Y vaya sorpresa: Las muertas es un producto redondo, con su sello inconfundible, pero que desde el arranque te agarra y no te suelta.
Estrada, responsable de La ley de Herodes, El infierno o La dictadura perfecta, sigue siendo un maestro del humor negro, pero aquí cambia para darnos un retrato de época que por momentos recuerda a lo que Ryan Murphy hizo con Monster: mostrarnos la mente de criminales y lograr que, por un segundo, empaticemos con ellos.
Un cast que cumple a cabalidad
Las hermanas Baladro, interpretadas por Arcelia Ramírez y Paulina Gaitán, son el alma de la historia. Fuertes, temerarias, sin miedo a nadie, controlan la justicia como quieren. Ramírez es impecable, como siempre; pero lo de Gaitán es impresionante: la amas, la odias, la entiendes, la repudias… y cuando no está en pantalla, se siente un hueco. Sé que este papel marcará su carrera.
Alfonso Herrera, otro de los consentidos de Estrada. Aquí es el pelele más grande que le hemos visto: un hombre que no decide nada, que prefiere decir “te amo” antes que enfrentar una ruptura. Junto a Gaitán, logra momentos de comedia involuntaria en medio de diálogos sobre asesinatos. Esa química es oro: te saca carcajadas mientras te cuenta cosas terribles.
La serie también nos recuerda algo: en México, los burdeles han sido un secreto a voces. Lugares tolerados por unos, perseguidos por otros, y muchas veces operados con la complicidad de las autoridades. Estrada usa ese contexto para mostrarnos un México sesentero que, por desgracia, no suena tan distinto al actual: todos saben lo que pasa, pero nadie lo detiene.
Gran trabajo de producción
No podemos dejar de mencionar el trabajo visual. Las locaciones en Guanajuato, San Luis Potosí y Veracruz tienen textura y vida; el diseño de arte y vestuario clava la época; la fotografía mezcla crudeza con humor negro, como sólo Estrada sabe. Y el ritmo… perfecto: diálogos afilados, escenas que respiran y una narración que fluye sin baches.
Un gran regreso para Luis Estrada
Las muertas es el regreso con todo de Luis Estrada. Una serie que rescata una historia incómoda de nuestro pasado y demuestra que la sátira mexicana puede convivir con el thriller histórico sin perder filo.
Estreno: Mié 10. En Netflix.
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