Mano de obra, película mexicana
Foto: Cortesía Calouma Films

Reseña de Mano de obra, el debut como director de David Zonana

La opera prima de David Zonana pone en perspectiva la desventaja económica y social que viven los trabajadores en México

Por Anaid Ramírez
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Cuando descubres la situación en que viven los personajes de Mano de obra, pensarás que es la película menos adecuada para la cuarentena: Francisco (Luis Alberti) y varios conocidos más se confinan en una casona, y muchos no salen a la calle por varios meses. Por fortuna, al momento en que se revela este escenario, el primer largometraje de David Zonana ya va algo adelantado y está más que clara la razón de ese aislamiento; es algo muy ajeno a una pandemia mundial.

Las acciones de Francisco empiezan a justificarse en las primeras escenas. Unos segundos son suficientes para mostrarnos la rutinaria jornada laboral de unos albañiles, hasta que un cuerpo cae y choca sobre el piso. El hombre muerto no solo es compañero de Francisco, también es su hermano. Así comienza una travesía para buscar una indemnización para su cuñada y sobrino, aunque un sistema corrupto lo hará modificar su objetivo: equilibrar él mismo la balanza.

Esta premisa le alcanza a Zonana para ofrecer varias lecturas en una trama representada, en su mayoría, por actores no profesionales. En su centro, Mano de obra parte de un conflicto general —un sistema legal corrupto y débil— y deja caer las consecuencias de éste sobre una situación particular, la de Francisco, una persona sin acceso a un empleo forma ni a la justicia; ante la ausencia de un contrato laboral que lo proteja a él y a su compañeros, y la inaccesibilidad de los abogados, el panorama no es alentador.

Al mismo tiempo, el arco de su protagonista le permite al cineasta explorar otro tipo de corrupción, la interna, esa que corre el riesgo de gestarse ante la frustración, los trancazos de la vida y las injusticias. Y así llegamos al aislamiento no-pandémico de Francisco y de un grupo de albañiles con sus respectivas familias, quienes se apropian de la casa donde fue el accidente como una forma de conseguir la compensación negada, y también vengar las carencias y opresión con que viven. 

Zonana apuesta por un cine más parecido al naturalista que a un melodrama para presentarte esta anécdota: además de los actores naturales —a excepción de Alberti, quien reafirma aquí sus capacidades actorales—, elige una cámara sigilosa y de pocos movimientos para dejar que la acción, a capricho, se acerque al cuadro. Así que no esperes un confinamiento festivo y ágil como el de Maquinaria panamericana, más bien prepárate par un ritmo pausado que te permitirá reflexionar conforme la historia avanza.

Mano de obra Dir. David Zonana. México, 2019. Con Luis Alberti, Horacio Celestino y Hugo Mendoza.

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