Estreno de Si pudiera te patearía
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Mary Bronstein: "Empecé a escribir como una forma de salvarme"

Charlamos con la mente detrás de "Si pudiera te patearía" sobre la maternidad y el humor negro

Stivi de Tivi
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Nadie imaginó que cuando la película Si pudiera te patearía (If I Had Legs I’d Kick You) se presentó en la Berlinale hace un año, llegaría tan lejos. Lo que comenzó como un drama independiente, pequeño e incómodo, terminó convirtiéndose en uno de los títulos más comentados de la temporada.

La historia sigue a Linda, una terapeuta cuya vida comienza a desmoronarse cuando su hija enferma gravemente y su departamento se inunda, obligándola a enfrentar la crisis prácticamente sola. A partir de ahí, la cinta se transforma en un retrato intenso y sumamente honesto sobre el desgaste emocional de una madre que intenta sostener el trabajo, la culpa y el miedo al mismo tiempo. La protagonista es Rose Byrne, quien entrega una actuación aclamada por la crítica y que hoy le vale una nominación al Oscar. El reparto lo completan figuras como Conan O'Brien, Christian Slater y A$AP Rocky.

Detrás de esta historia se encuentra Mary Bronstein, directora del cine independiente estadounidense que regresa al largometraje después de 17 años con una obra profundamente personal. Gracias al impacto de este filme, Bronstein ahora desarrollará una nueva serie para Apple TV+ titulada The Nanny Squatter, protagonizada por Julia Louis-Dreyfus.

Time Out México tuvo la fortuna de conversar con la directora sobre el extraordinario viaje de su película y su relación creativa con Rose Byrne.

¿Qué te inspiró a escribir esta historia?

Nace de un lugar muy personal. Cuando mi hija tenía siete años —ahora tiene 16 y está muy bien— se enfermó gravemente. Vivíamos en Nueva York con mi esposo, pero tuvimos que viajar a San Diego para que ella recibiera el tratamiento necesario. Mi esposo tuvo que quedarse por trabajo, así que enfrenté ese proceso sola con ella. Aunque la película no es autobiográfica (yo no hice todas las cosas que hace Linda), todo lo que aparece en pantalla es emocionalmente verdadero.

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Empecé a escribir literalmente mientras todo ocurría. Me sentía atrapada en esa habitación de hotel; por las noches me iba al baño, prendía la luz, me sentaba en el suelo y empezaba a teclear. Fue casi una forma de salvarme, de poner ese sentimiento en papel. La idea siempre fue llevar esa emoción a la pantalla intentando que existiera la menor cantidad de filtros posible entre lo que yo sentía y lo que el público iba a experimentar.

¿Cómo surgió el título If I Had Legs I’d Kick You (Si pudiera te patearía)?

Sé que es poco común. En Estados Unidos decimos que alguien "no tiene una pierna sobre la cual sostenerse" (doesn’t have a leg to stand on) cuando está en una situación muy difícil o sin apoyo. Curiosamente, pensé en este título cuando tenía unos 18 años. Siempre me ha gustado el lenguaje, esa frase se me quedó grabada y, aunque no sabía para qué la usaría, nunca la olvidé.

Cuando llevaba apenas unas cinco o diez páginas de este guion, la recordé y entendí de inmediato que ese era el título. Para mí funciona en varios niveles: la protagonista literalmente no tiene ninguna pierna sobre la cual apoyarse; y sugiere que, incluso si tuviera ese apoyo, lo usaría para reaccionar con rabia y violencia contra todo lo que la rodea.

Estreno de Si pudiera te patearía
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La película es un drama, pero está cargada de humor negro. ¿Por qué usar la comedia para contar la historia de una mujer en crisis?

Para mí, el humor siempre ha sido una herramienta de supervivencia. Cuando ocurre algo terrible, mi reacción natural es tratar de encontrar gracia en medio de la situación. Crecí en una familia donde la actitud siempre era: "¿Vas a reír o vas a llorar ante esto?".

Sabía que en esta historia el humor era vital. Lo que vive la protagonista es tan duro que el público necesita pequeños momentos de liberación. Esos instantes cómicos, e incluso los toques de surrealismo u horror, funcionan como válvulas de escape. Le dan permiso al espectador de reír (aunque sea una risa incómoda) o simplemente de tomar un respiro emocional. Además, tuve la suerte de trabajar con Rose Byrne, quien entiende la comedia de forma extraordinaria, y con Conan, que viene de ese mundo. Ambos supieron encontrar esos destellos de humor que no siempre son obvios.

¿Cómo elegiste a Rose Byrne para el papel principal y cómo desarrollaron a Linda?

Cuando escribí la película no pensaba en nadie en específico, imaginaba rostros en blanco. Pero al terminar pensé: "Alguien va a tener que interpretar esto", y Rose se convirtió rápidamente en mi primera opción. Es una actriz muy especial porque combina una gran capacidad cómica con una profundidad dramática enorme. Sentí que contar con alguien a quien el público ya aprecia ayudaría a mantener la conexión emocional durante todo el viaje.

Antes del rodaje, trabajamos juntas unas seis semanas. Nos sentábamos en la mesa de mi cocina a analizar el guion escena por escena. A Rose le interesaba mucho entender quién era este personaje antes de convertirse en madre, antes de casarse. Nada de eso estaba en el papel, pero hablar de su pasado hizo que Linda cobrara vida. Hicimos tanto trabajo previo que, al llegar al set, mi labor como directora fue simplemente crear el espacio para que ella pudiera desplegar su talento. Recuerdo verla en los monitores y pensar que lo que estaba haciendo superaba cualquier cosa que yo hubiera imaginado.

¿Qué sientes ante los premios y nominaciones que está recibiendo la película?

Me siento profundamente orgullosa. Uno no hace cine pensando en estatuillas, así que ver hasta dónde ha llegado esta historia es algo que jamás soñé. El hecho de ir a los Oscar es irreal.

Me emociona especialmente porque es una película independiente. No viene de un gran estudio ni es una producción comercial diseñada para vender franquicias; ha llegado lejos porque la gente conecta y se involucra emocionalmente con ella. Además, la actuación de Rose es algo que nadie puede ignorar. Es increíble pensar que un proyecto que empezó en el piso de un baño ahora esté en el escenario más grande posible. Todavía me cuesta creerlo... quizá cuando esté sentada en la ceremonia me caiga el veinte, aunque tal vez siga sintiendo que estoy soñando.

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