Ya no hay estrellas como Tom Cruise. El empeño y esfuerzo sobrehumano que llega poner en sus películas no es algo común en la industria, en parte, porque a ningún otro actor de renombre lo dejarían filmar sus propias escenas de acción; pero también porque muy pocos tienen el compromiso tan firme con la audiencia de darles, más que una película, un espectáculo genuino. Y justo eso es Misión: Imposible - La Sentencia Final, un show de piruetas y tensión estimulante que nos permite ver escenas de acción tan planeadas y auténticamente peligrosas como solo Buster Keaton lo llegó a hacer.
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¿De qué trata Misión: Imposible - La Sentencia Final?
La trama es una continuación directa con la cinta pasada de Misión: imposible- Sentencia Mortal, con el mismo villano, Gabriel, quien quiere controlar a “La entidad”, una Inteligencia Artificial que ha prácticamente tomado el control mundial. Ahora esta entidad quiere disparar simultáneamente los arsenales nucleares de todo el mundo para destruir a la humanidad, pero Ethan y su equipo buscarán detenerlo.
¿Lo mejor? Se superan con las escenas de acción
La historia parece similar porque, en estructura, es idéntica a todas las pasadas. Vemos a Hunt someterse a pruebas que resultan “imposibles”. La fórmula de la saga está pulida pero no es ahí donde brilla, sino en cómo se ejecuta. Esta última entrega ofrece un homenaje a toda la franquicia y las misiones nos van a recordar a las de otras entregas, como el buceo en Nación Secreta o la lucha en helicóptero de Repercusión. Pero todo llevado al máximo, buscan superarse y creemos que la mayor parte del tiempo lo logran con aplausos. Aunque de fondo sabemos que Ethan y su equipo van a triunfar, el cómo lo realizan y lo difícil que la situación se pone, hace que haya una genuina sensación de peligro y potencial de fracaso. Algo que debemos reconocer porque no es fácil repetir las fórmulas y seguir sorprendiendo.
Tom Cruise, una estrella que podría trascender a la historia
Sabiendo esto, sin duda lo más impresionante, y de lo que todos hablan, es de Cruise haciendo sus escenas de acción. Esto tampoco es nuevo pero, ¿cómo no sorprenderse cuando en cada entrega el actor es más grande y está más cansado? Verlo trepado a un avión en movimiento hace que te preocupes por su personaje, Ethan Hunt, pero también por él. Hay una sensación genuina de miedo y peligro. Las expresiones en sus rostros, la forma en cómo vuela su cabello, no se puede lograr en un set. Ese compromiso con satisfacer a la audiencia, como acróbata circense, merece reconocimiento.
Y es que creemos que Cruise no quiere solo ser una estrella del Hollywood de hoy, sino una de esas que será recordada en la historia del cine, un heredero digno de Buster Keaton quien no solo se posaba frente a la cámara, sino que hacía de las escenas una coreografía del peligro.
Y no es que queramos que los realizadores arriesguen la vida. La seguridad de los trabajadores es más importante que cualquier película. Pero en Misión: Imposible se ve un compromiso también con la seguridad, la idea de lo imposible cruza la pantalla y es ejecutada por todo el equipó de efectos y stunts.
A pesar de sus más de dos horas y media de duración, Misión: Imposible - La Sentencia Final nos brinda minuto tras minuto un viaje frenético de tensión y angustia. Y con un mensaje claro de cuestionamiento a la inteligencia artificial, pero con un Tom Cruise imbatible que saltará, correrá y se lastimará con tal de recordarnos que -solo a veces- lo de antes es mejor.
Estreno 22 de mayo, con Pre-estrenos el 17 y 18 de mayo.
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