Rafa Jaime y Omar Álvarez llevan más de cuatro años formando una dupla en la alta montaña. Juntos han conquistado algunas de las cumbres más imponentes del mundo (Aconcagua, Denali, Elbrus y Kilimanjaro) y, en 2023, se lanzaron al mayor reto de su trayectoria: el Everest. Lo extraordinario es que Rafa perdió la vista a los 18 años a consecuencia del cáncer; lejos de ser un límite, la ceguera se transformó en una nueva forma de relacionarse con la montaña. Omar, con más de 40 expediciones internacionales, encontró en Rafa no solo a un compañero de grandes retos, sino a un amigo para construir algo mucho más difícil de conquistar: la confianza.
Esta historia llega ahora a Everest a oscuras, un documental de National Geographic y The Walt Disney Company que nos sumerge en la expedición y en la relación íntima entre ambos alpinistas. Más que una película sobre la cima del mundo, es un relato sobre avanzar juntos cuando el camino cambia. El estreno es este domingo 6 de septiembre a las 21:00 horas por National Geographic, con repeticiones todos los domingos del mes.
En entrevista con Time Out México, Omar Álvarez habla sobre Rafa, el alpinismo y el verdadero significado de alcanzar una cumbre.
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¿Qué has aprendido realmente sobre las personas que amas, de cómo acompañarlas o cómo dejarlas ir?
Omar Álvarez: Creo que la montaña es una gran maestra de vida, una universidad. Vas a prepararte para escalar una montaña de roca y hielo, pero cuando regresas a casa te das cuenta de que lo que aprendiste fue a escalar las montañas de la vida. Para llegar a una montaña tan alta como el Everest tienes que subir y bajar varias veces para aclimatarte. La vida es igual: muchas veces tenemos que bajar para crecer y fortalecernos antes de escalar montañas más altas. La montaña también me ha enseñado a trabajar en equipo y a conectar con un propósito individual y colectivo.
Hay una frase que seguramente escuchaste muchas veces: que tú “llevas” a Rafa a la montaña. ¿Qué significa para ti esa idea?
Omar Álvarez: Muchas personas me preguntan qué se siente llevar a la montaña a Rafa, que es ciego, y yo siempre les digo: ¡yo no lo llevo, Rafa y yo nos acompañamos! Cada uno tiene fortalezas que pone a disposición del equipo. Yo tenía la ventaja de la información visual y Rafa tiene, por ejemplo, un oído superdesarrollado que muchas veces nos ayudó a encontrar la salida cuando estábamos perdidos. La confianza no se da por un título ni por una plática, se construye con acciones diarias, lealtad, compromiso y responsabilidad. Así fuimos creciendo como equipo y como amigos hasta convertirnos, después de más de cuatro años y 30 expediciones internacionales, en dos hermanos.
¿Qué te enseñó el Everest sobre el fracaso y sobre esas veces en las que el camino no termina como uno lo había imaginado?
Omar Álvarez: El Everest me dio la lección de humildad más grande que he recibido. Fue una montaña que no se iba a medir en los metros alcanzados, sino en ese camino sinuoso y accidentado, con bajadas, raspones y un edema pulmonar de gran altitud. Es ahí donde está verdaderamente el crecimiento. Para alcanzar nuestra mejor versión tenemos que salir de la zona de confort, hacer y pensar cosas que no habíamos hecho antes. Y si hacemos eso, vamos a fracasar muchas veces; y está bien, porque ahí radican el crecimiento y los descubrimientos.
¿Cómo fue crear el equipo para que el espectador tuviera la sensación de estar ahí arriba con ustedes?
Omar Álvarez: El proyecto se hizo en colaboración con Disney y National Geographic, junto a In House Films. El equipo de filmación que fue al Everest escaló con nosotros desde antes para que aprendiéramos a hacerlo juntos, formando una verdadera cordada. Fuimos seis: Rafa, el sherpa, Daniel Blanco (codirector y director de fotografía), los camarógrafos Quach y Urquidi, y yo. Estuvieron con nosotros en todo momento: en las lágrimas, las sorpresas, los logros, los descensos y las caídas. Por eso te sientes ahí adentro. Además, tuvieron que diseñar el equipo de cámaras pensando tanto en la calidad visual como en el peso. A más de 8,000 metros, con menos del 40% de oxígeno disponible, cada kilo cuenta. Filmamos aproximadamente seis meses y después hubo un proceso de posproducción de años.
¿Qué quieres que encuentre el público en Everest a oscuras?
Omar Álvarez: Quiero invitar a toda la gente a que se dé la oportunidad de verlo. No es un documental exclusivo para quienes quieren escalar el Everest; te va a confrontar con esa montaña vital que estás escalando hoy. Al finalizar, te hará cuestionarte: ¿Qué montaña relevante estoy subiendo, con quién y por qué? Para mí, el verdadero significado de la cumbre no está solo en alcanzar la cima, sino en construir una vida sólida y equilibrada que te permita disfrutar de los logros. La abundancia puede ser el tiempo con la familia, disfrutar tu trabajo o tener espacio para generar ideas. Eso, para mí, es una cima.

