Pedro Almodóvar presenta Madres Paralelas
Foto: Cortesía El Deseo DASLU, foto de Nico Bustos

Pedro Almodóvar nos cuenta sobre su nueva película, Madres Paralelas

Platicamos sobre filmar durante la pandemia, el dolor enterrado de Madres Paralelas y cómo se ha convertido en un nuevo tipo de cineasta

Dave Calhoun
Gil Camargo
Escrito por
Dave Calhoun
Traducido por
Gil Camargo
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Pedro Almodóvar está hablando por video desde su oficina en Madrid, su inconfundible mata de cabello blanco llena el marco de mi computadora portátil. A su derecha, hay un Bafta en un estante (ha ganado cuatro), junto al Oscar que ganó en 2002 por Hable con ella. Le pregunto qué hay en su escritorio. ¡Está lleno de cosas, de muchas cosas! Es optimista y se desliza entre el inglés y el español, a veces en la misma oración. Aquí hay algunos guiones. ¡Mi próxima película está aquí! Pero no sé si la haré. Si lo hago, será en inglés. Pero necesito saber que puedo hacerlo con las mismas condiciones de siempre, con absoluta libertad.

Ahora con 72 años, el cineasta español ha estado haciendo las cosas a su manera desde que comenzó a hacer cortometrajes punk en 1970, en Madrid. El nuevo guión que está considerando (que será el primero en inglés) es nn manual para mujeres de la limpieza, y es probable que esté protagonizado por Cate Blanchett. Pero hoy hablamos de su nueva película Madres paralelas, la séptima que protagoniza Penélope Cruz. Como muchas de las películas de Almodóvar, desde Volver hasta Julieta, se trata de mujeres y maternidad, y es contemporánea, preocupada por cómo vivimos ahora y los extremos de la vida cotidiana.

Cuenta la historia de dos mujeres, la fotógrafa Janis (Cruz) y la joven Ana (Milena Smit), cuyas vidas se cruzan cuando dan a luz en el mismo hospital, el mismo día. Su manejo magistral del destino y la gran emoción es tan esperado de Almodóvar como su vívido diseño, música y fotografía. Pero esta cinta tiene un toque político menos familiar, ya que su historia también aborda el legado de los desaparecidos de España: los miles que fueron asesinados y enterrados en fosas comunes durante la Guerra Civil de 1930.

Pones a los desaparecidos de España —los asesinados de la Guerra Civil— en el punto de mira con Madres Paralelas. ¿Habías sentido que era algo que quería abordar en una película?
Siempre tuve la sensación de que quería hacer una película con un punto de vista más político que en el pasado. Todas mis películas son políticas, por ejemplo, la sensación de libertad en mis películas. Pero esto es más explícito. No tenía personas desaparecidas en mi propia familia, pero era un tema al que siempre había sido sensible. Conocí a muchas personas que perdieron familiares mientras investigaba para la película. La gente no quiere venganza. No es político. Es totalmente personal. Quieren rendir homenaje a sus familiares. Las fosas comunes condenan a las personas a la inexistencia. Es importante devolverles la humanidad y la identidad. Este proceso es realmente importante.

La película aborda esto con una historia de una fosa común, pero es la historia contemporánea de dos fatídicas madres con las que pasamos la mayor parte del tiempo. ¿Por qué?
Quería hablar de las fosas comunes a través de la protagonista, Janis, y de su propio dilema moral para encontrar su propia verdad histórica en su vida. No es libre porque guarda un secreto.

Los problemas de maternidad y paternidad son clave para la historia y vemos a los personajes a los que se les toman muestras de ADN en la nariz. No puedes haber imaginado cómo Covid haría que este proceso fuera tan familiar para todos nosotros.
¡Sí, no podía imaginarlo! Había algo tan extraño, pero también visualmente interesante, al respecto. Por supuesto, se ha convertido en parte de nuestras vidas. Hicimos PCR tres veces por semana en el set. ¡Ahora no es cocaína lo que nos sube por la nariz sino cotonetes! 

El personaje de Penélope Cruz, Janis, es una generación mayor que su amiga Ana. Pareces preocupado por la idea de lo que se pierde entre generaciones, lo que puede olvidarse tan fácil y rápidamente.
Es importante tener un recuerdo del pasado. Esa es la intención con el personaje de Janis: mostrar la necesidad de tener una memoria histórica. Hoy en España, la extrema derecha está reescribiendo el pasado. Están contando la historia como si no fuera. Vox, el partido de extrema derecha, dice que fueron los republicanos quienes declararon la Guerra Civil. ¡Es simplemente increíble! Necesitamos educación para saber qué pasó realmente.

El apartamento de Janis es como una obra de arte en sí misma: el diseño, los objetos, los colores. ¿Cómo hiciste para crearlo?
Muchas de las cosas que ves son mías. Lo mismo sucedió con mi última película, Dolor y gloria: en esa película, el apartamento de Antonio Banderas era una réplica de mi casa. Los muebles eran míos. Los cuadros eran míos. Cuando compro algo, además de que me gusta, sé que encontrará un lugar en una de mis películas. No soy un cineasta naturalista como Ken Loach o los hermanos Dardenne. Yo no hago ese estilo. Siempre represento la vida, pero también es una especie de artificio. Pero aún con este artificio, trato de reflejar a los personajes.

¿Modelaste el apartamento de esta película en la casa real de alguien?
Observé artistas de la edad de Janis que viven solos. Identifiqué a un pintor, un fotógrafo, un diseñador de joyas, fui a sus casas y copié la estructura de uno de ellos. Luego añadí elementos que hablaban del carácter de Penélope, como los libros de fotografía rural de España. Luego añado un elemento que me pertenece a mí ya mi vida. Hago que todos esos elementos cooperen.
 
¿Sientes que has cambiado como cineasta en los últimos años?
Veo un movimiento en mis películas desde Julieta en 2016 a un cine más austero. Ves lo mismo en Dolor y Gloria. No significa que esté renunciando a los colores vibrantes y al barroco visual que es una gran parte de mi trabajo. Pero he ido reduciendo el número de personajes y locaciones, y he ido poniendo en una posición primordial la palabra, el diálogo, la psicología de los personajes. Por supuesto, puedes ver que soy yo. No puedo deshacerme del yo. ¡Tampoco debo deshacerme de mí!

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