Rhea Seehorn Pluribus
Foto: Cortesía
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Pluribus, la serie de Vince Gilligan que arrasa y lidera audiencia y nominaciones

Rhea Seehorn habla del fenómeno televisivo que superó a Severance y Ted Lasso, y del personaje escrito especialmente para ella tras Better Call Saul.

Stivi de Tivi
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Pluribus, la nueva serie creada por Vince Gilligan para Apple TV+, se ha convertido en el estreno más visto de la plataforma, superando a títulos como Severance y Ted Lasso, y ya suma nominaciones a los Golden Globes como Mejor serie dramática y Mejor actriz para Rhea Seehorn.

La historia sigue a Carol Sturka, una mujer inmune a un virus que ha transformado a la humanidad en una conciencia colectiva aparentemente feliz. Mientras el mundo celebra esta armonía impuesta, Carol lucha por conservar su libertad y su individualidad en una sociedad que ha dejado de tolerar la soledad.

Para Seehorn, el proyecto marca un punto de inflexión en su carrera. Tras su icónico trabajo como Kim Wexler en Better Call Saul, la actriz asume ahora el protagónico de una serie escrita especialmente para ella, reafirmando su lugar como una de las figuras más sólidas de la televisión contemporánea. Time Out México conversó con la actriz, quien atraviesa uno de los momentos más destacados de su trayectoria.

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El personaje de Carol fue escrito especialmente para ti. ¿Cómo llegó esa propuesta?

Vince Gilligan llevaba tiempo desarrollando ideas grandes sobre la naturaleza humana que no terminaban de encajar. Un día se dio cuenta de que quería escribir este personaje para mí. Me llamó cuando estábamos cerrando Better Call Saul. No tenía guion ni detalles, pero yo dije que sí de inmediato. Me dijo: “Puedes pensarlo”, y yo respondí: “No, está bien. Solo dime a qué hora tengo que estar ahí”.

La serie habla mucho sobre la presión de ser “agradable”. ¿Lo sentiste así desde el personaje o desde tu experiencia personal?

Como mujeres hemos sentido la presión de ser agradables. Es algo con lo que crecemos. Se nos enseña a ocultar las emociones negativas, quizá más a las mujeres que a los hombres, pero en general es así. Existe desde hace décadas —desde los ochenta y noventa— esta cultura de la autoayuda que insiste en que siempre es mejor estar feliz, en que deberíamos aspirar a no tener defectos. Ese impulso sigue presente. Pero Vince no escribe desde un lugar temático ni con una agenda. No busca predicar respuestas ni imponer una lectura.

Carol es un personaje profundamente solitario. ¿Cómo te acercaste a eso como actriz?

Para mí, como actriz, hubo mucha reflexión sobre qué significa estar sola. En la vida real soy tanto extrovertida como introvertida; ambas partes se equilibran entre sí. Cuando ese balance se rompe, lo resiento mucho. Carol comienza la historia como una persona profundamente aislada. Su esposa era su vínculo con el resto del mundo. No creo que Carol sepa siquiera los nombres de sus vecinos; era Helen quien los invitaba a las reuniones. De pronto, todo eso desaparece.

Me parecía interesante esa idea de decir “estoy sola”, pero tener cuidado con lo que deseas. ¿Qué pasa si estás completamente sola, para siempre? No es un retiro temporal para recargar energía; es la posibilidad de que el mundo nunca vuelva a cambiar. Una de las cosas que Vince hace de manera brillante es que, más allá de la trama, sus historias siempre parten de preguntas sobre la naturaleza humana. El elemento de ciencia ficción funciona como un prisma que nos obliga a cambiar la perspectiva y profundizar más. La soledad y el aislamiento son temas centrales aquí.

Venías de interpretar a Kim Wexler, un personaje muy querido. ¿Te intimidó empezar de cero otra vez?

Kim Wexler también fue un personaje creado desde cero, así que hubo similitudes en el proceso. Tomas las piezas que el guion te da y empiezas a armar el rompecabezas. Luego llegan nuevos guiones con más piezas, y tu trabajo también es llenar los espacios, el subtexto. Aquí no había un universo previo; era un mundo completamente nuevo.

Desde los primeros guiones se notaba que Vince iba a empujar los límites: jugar con el género, con los tonos. La serie puede ser devastadora, psicológica y, de pronto, muy graciosa. Encontrar ese equilibrio con Vince fue una parte fundamental del proceso. Yo llegaba con ideas, él también, y Carolina aportaba las suyas con una enorme generosidad creativa. Eso me obligaba a reaccionar, a ajustar lo que había pensado, y eso siempre es un placer.

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