Había una vez una pequeña niña en Melbourne llamada Mary, que un día decidió escribirle una carta a un desconocido en Nueva York: Max, un hombre solitario de 44 años que tampoco le encontraba demasiado sentido al mundo. Lo que comenzó como una curiosidad infantil sobre cómo nacen los bebés, terminó convirtiéndose en una amistad que atravesó décadas, continentes, pérdidas, miedos y alegrías. Esa es la historia de Mary & Max, una de esas películas capaces de romperte el corazón y, al mismo tiempo, recordarte por qué necesitamos a los demás.
Lo increíble es que, aunque durante años se posicionó como una cinta de culto entre los espectadores mexicanos, esta es la primera vez que Mary & Max tiene un estreno comercial en México. Para acompañar este hito, Regina Blandón presta su voz a Mary y Javier Ibarreche a Max. Ambos llegaron al proyecto desde lugares muy distintos, pero con algo en común: primero fueron espectadores que se enamoraron del cine de Adam Elliot y, posteriormente, tuvieron la oportunidad de adentrarse en su universo. Time Out México conversó con los actores sobre su trabajo de doblaje en el filme, que ya se encuentra en cartelera nacional.
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Los dos ya conocían el trabajo de Adam Elliot. ¿Qué pasó cuando se encontraron por primera vez con esta película?
Regina Blandón: Memorias de un Caracol me pareció brutal, brillante, cruda y oscura. Nunca había visto Mary & Maxy, cuando me la ofrecieron, la vi y me quedé deshecha en el sillón pensando en muchas cosas. Aunque es una película de hace años, sigue siendo real, cruda y profundamente humana. Si ya era fan de Adam Elliot, me volví todavía más.
Javier Ibarreche: Tuve la fortuna de verla como espectador antes de involucrarme. Incluso hice un video recomendándola y afirmé que era la película animada más hermosa que iban a ver en sus vidas. Después resultó que formaría parte de ella. Para mí es muy peculiar haber dado mi visto bueno a una cinta que consideraba bellísima y ahora tener el privilegio de estar dentro.
La película habla de dos personas muy diferentes que encuentran una conexión porque dejan de juzgarse. ¿Qué les dice eso sobre la forma en que nos relacionamos con los demás?
Regina Blandón: Me hizo pensar mucho en la empatía y en mirar al otro sin juzgar. Dos personas tan distintas y lejanas pueden encontrarse y decir: “Esta persona me entiende y no me juzga”. Creo que nos falta sentarnos a escuchar de vez en cuando. Ahora recibimos información y sentimos la necesidad de opinar inmediatamente. Ya no hacemos digestión. Mary & Max habla de escucharnos, de leernos y de dedicarle tiempo a alguien más.
Javier Ibarreche: La clave está en la curiosidad. Él no juzga sus preguntas y ella tampoco lo juzga a él. Por eso, cuando Mary empieza a mirar la vida de Max desde el juicio y no desde la curiosidad, aparece la fractura. Los dos son un espejo, pero Max tiene muchos más años de experiencia y funciona casi como una advertencia para Mary.
Regina, ¿qué encontraste en Mary para darle voz?
Regina Blandón: Me conmovió mucho su vulnerabilidad. La película habla de crecer, aceptarse y poder levantar la mano para decir: “Necesito ayuda, necesito que alguien me escuche, me siento sola”. Me encanta hacer doblaje porque entras a la cabina, te pones los audífonos y transmites todas esas emociones únicamente con la voz. Yo estoy ahí adentro sintiéndolo todo: me muevo, lloro y trato de conectar con los ojos de Mary y con su vivencia.
Javier, Max fue interpretado originalmente por Philip Seymour Hoffman. ¿Cómo encontraste tu propia voz sin intentar imitarlo?
Javier Ibarreche: Partí de crear mi propia versión de Max, pero entendiendo lo que Philip Seymour Hoffman había construido. Nunca traté de imitarlo. Tomé como referencia las cualidades que él le dio al personaje para construir mi versión.
Tenía muy claro que estar a la altura de la versión original era imposible. No porque yo no pudiera hacer un buen trabajo, sino porque Hoffman es inalcanzable. Max es un personaje profundamente solo que busca conexión y comprensión. Intenté hacer la versión más honesta posible, abrazando mi propia soledad e incomprensión ante el mundo. Trabajé mucho desde la respiración y el peso de las palabras, siempre desde mi voz.
La película tiene casi 20 años y, sin embargo, sigue hablando de cosas muy presentes: soledad, salud mental, prejuicios, necesidad de conexión. ¿Por qué creen que sigue resonando?
Regina Blandón: Porque aborda temas que no caducan: la necesidad de ser escuchado, los prejuicios, el miedo y la vulnerabilidad. También la valentía de levantar la mano y pedir ayuda. Eso es fundamental.
Javier Ibarreche: Tiene que ver con que no intenta explicarnos cómo debemos sentirnos. Simplemente pone a dos personas frente a frente y deja que las conozcamos. Son muy diferentes, pero se encuentran porque pueden hablarse con honestidad.
Los dos llegaron a esta cinta desde lugares distintos: Regina como actriz y Javier primero como espectador. ¿Qué significa formar parte de una obra que ya admiraban?
Regina Blandón: Es un honor. Me siento muy agradecida de formar parte de una película tan especial y de prestarle mi voz a Mary.
Javier Ibarreche: Es un privilegio muy particular. Ya había recomendado esta película antes de estar en ella, así que no tengo que cambiar mi opinión ahora. La vi, me pareció hermosa y lo dije. Hoy tengo la fortuna de ser parte del proyecto.
Regina Blandón: Y qué bonito que una historia que significa tanto para tanta gente pueda finalmente encontrarse con más público.
Javier Ibarreche: Sí. Espero que la gente la vea. Es un proyecto en el que creo muchísimo.

