Sorda: la película que revela el mundo emocional entre el silencio y la maternidad
Foto: Cortesía
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Sorda: la película que revela el mundo emocional entre el silencio y la maternidad

La cinta de Eva Libertad explora con honestidad la convivencia entre el mundo oyente y el mundo sordo tras la llegada de una bebé.

Stivi de Tivi
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Sorda, la película española dirigida por Eva Libertad, explora con honestidad el terreno emocional donde conviven el mundo oyente y el mundo sordo dentro de una misma familia. Protagonizada por Miriam Garlo —actriz sorda y hermana de la directora— y Álvaro Cervantes, la cinta profundiza en las tensiones, los miedos y la ternura que emergen tras la llegada de una bebé. Reconocida en festivales nacionales e internacionales, la película ya está en la cartelera mexicana y destaca por su acercamiento íntimo a la maternidad, la identidad y la comunicación.

Conversamos con Eva y Álvaro sobre cómo el silencio puede revelar tanto como las palabras.

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¿Cómo nace esta idea, estas ganas de explorar una frontera que muy pocas veces vemos representada en el cine?

Eva Libertad: La película nace de una necesidad muy íntima: cuestionar el vínculo entre el mundo oyente y el mundo sordo, y explorar tanto su luz como sus zonas más oscuras. Me interesaba esa pareja que vive en equilibrio hasta que llega Ona y todo se desordena. Ahí aparecen los miedos, la dificultad de conectar y esa maraña emocional que muchas veces no se verbaliza. El cine permite entrar justo en esos lugares donde las palabras no llegan.

Me encanta que creaste una experiencia donde el público siente lo que vive Ángela. ¿Cómo planteaste la puesta en escena y el sonido para lograrlo?

Álvaro Cervantes: Interpretar a Héctor me dio una lección de humildad. Entrar en una realidad que desconocía —la vida de una persona sorda y lo que implica una relación mixta— me abrió los ojos. El amor sostiene a la pareja, pero cuando nace Ona emergen tensiones y miedos que resquebrajan esa burbuja perfecta. La película habla de eso: del amor que exige trabajo y de dos personas intentando quererse de la mejor manera posible.

Sorda nació como cortometraje. ¿En qué momento sentiste que la historia pedía más?

Eva Libertad: Fue inmediato. El corto solo mostraba los primeros miedos de Ángela, pero yo necesitaba seguir: ¿qué pasa cuando llega la criatura?, ¿cómo cambia la pareja?, ¿cómo es el vínculo con una hija sorda u oyente? La única forma de responder a todo eso era convertirlo en largometraje.

¿Cómo te preparaste para interpretar a alguien que debe amar en dos idiomas?

Álvaro Cervantes: Tuve un año de aprendizaje real de lengua de signos. No quería memorizar frases: necesitaba hablar, entender, improvisar. Aprendí con la familia Díaz Cardiel —para quienes es lengua materna— y trabajé muy cerca de Miriam Garlo. También tuve que adaptar la estructura pura de la lengua de signos al bimodal que usa Héctor, combinando signos y voz. Era esencial que la comunicación con Ángela se sintiera cotidiana y verdadera.

La película es muy física. ¿Cómo trabajaste esa expresividad corporal?

Eva Libertad: Con el tiempo. Mucho. Álvaro siempre dice que el mayor regalo para un actor es el tiempo, y aquí pudimos dárselo. Mientras escribía el guion trabajaba escenas con Miriam; luego ensayamos todos juntos para crear un vínculo muy sensorial. La comunicación no solo pasaba por la lengua de signos, sino por la piel, la mirada, el gesto. Incluso el arco sonoro de Héctor empieza casi sin voz y termina en un grito, como una liberación después de tanta contención.

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