Stephane Ceretti, el experto en VFX nos cuenta sobre su trabajo en Ant-Man y The Wasp

El nominado al Oscar por Guardianes de la galaxia y Doctor Strange regresa con Ant-Man y The Wasp. Platicamos con sobre su trabajo como supervisor general de efectos especiales y de cómo llegó a Hollywood

Foto: Cortesía Christopher Polk/HFA2016

El francés Stephane Ceretti jamás imaginó que su amor al cine lo llevaría a convertirse en el supervisor general de efectos visuales (Visual Effects) en Marvel y que estaría dos veces nominado al Oscar —por Guardianes de la galaxia (2014) y Doctor Strange (2016)—.

Ahora Ceretti es el encargado de los VFX de Ant-Man y the Wasp, la nueva entrega de Marvel protagonizada por Paul Rudd, Evangeline Lilly y Michael Douglas. A propósito de su estreno el 5 de julio, platicamos con Stephanesobre su carrera en los efectos especiales, comics de superhéroes y la comedia en la segunda parte de Ant-Man (2015).

De niño, ¿fuiste fan de los comics de superhéroes?
Ya que soy francés, no crecí leyendo historietas, aunque claro que conocí las más famosas. Había una revista que tenía varias historietas de personajes como Iron Man, Capitán América y Spiderman, pero sinceramente mi niñez estuvo alejada de esto. Fue de adulto cuando me adentré en este mundo.

Foto: Cortesia Disney

¿Cómo es que un niño francés llegó a Hollywood?
Recuerdo que cuando vi Star Wars Episodio VIII: El imperio contraataca cambió mi vida. Desde ese momento me obsesioné con saber cómo recreaban el espacio. Empecé trabajando con computadoras —que no se parecen a nada de lo que son ahora— porque mi papá era un ingeniero y siempre tenía los ordenadores más modernos de la época. Me gustaba jugar con ellos. Cuando me gradué de mecánica cuántica dije: "¡Ok, ahora me voy a dedicar a lo que realmente me gusta!". Mi primer trabajo fue en una pequeña compañía encargada de hacer gráficos por computadora y hacía efectos visuales. Fue una gran escuela para mí porque todas las noches me la pasaba tratando de entender cómo funcionaba el software y en el día trabaja con él para hacer comerciales. Al año nos cayó nuestra primer película —y era de Hollywood—, Batman y Robin (1997). Este trabajo hizo que me mudará a Londres donde laboré para las secuelas de Matrix; le siguieron Batman Begins (2005), Harry Potter y el cáliz de fuego (2005). Gracias a mi primer trabajo entré a Marvel porque mis amigos me pidieron ayudarlos en Avengers y ahí me quedé.

Doctor Strange es una gran experiencia visual, ¿cómo superar esto con la secuela de Ant-Man?
Ant-Man y The Wasp es algo diferente porque está cargada de mucha comedia, pero más que nada tiene personajes bien estructurados y en eso nos enfocamos cuando empezamos a trabajar en la película. Me gusta ver lo que hago como una herramienta para ayudar a contar la historia, que funcione como soporte. Fue algo totalmente distinto a Doctor Strange porque ahí teníamos que presentar toda la locura de la magia. Me gusta que Ant-Man sea cómico y The Wasp muy seria, entonces eso da la balanza. Los efectos visuales los usé para hacerla ver a ella más interesante.

¿Cuál fue la escena que más elaborada de esta película?
Creo que las más complicadas son cuando se hacen pequeños porque muestran al mundo que conocemos, pero de otra manera y debemos explorarlo de manera orgánica, respetando la esencia.

Eres famoso por hacer pequeñas participación en las películas que trabajas — te vimos en Guardianes de la galaxia y Doctor Strange—, ¿te veremos de nuevo?
¡Qué bueno que lo notan! Creí que iba a pasar desapercibido toda la vida. Sí, de hecho tengo un cameo muy divertido en esta película, pero no te diré cómo es para que me busquen.

Foto: Cortesia Disney

Ant-man y the Wasp

Ant-Man y the Wasp

2 de 5 estrellas

La primera película de Ant-Man: El hombre hormiga tuvo éxito debido a su enfoque de "menos es más": relleno con chistes visuales tipo "Querida, encogí al vengador". La película se apoyó fuertemente en el encanto inocente de Paul Rudd como el excriminal convertido en microhéroe —Scott Lang—, y en algunos brillos de su amigo Luis —Michael Peña— que se robaron la escena. 

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