La historia comenzó en la vida real. En 2013, el médico italiano Pierdante Piccioni perdió doce años de memoria tras un accidente automovilístico. De esa experiencia nació la serie italiana DOC, Nelle tue mani, un fenómeno televisivo que cruzó fronteras con una adaptación en Estados Unidos y que ahora llega a México con una nueva sensibilidad, pero con el mismo corazón: la segunda oportunidad.
Al frente de esta versión está Juan Pablo Medina, uno de los actores más sólidos y versátiles de su generación. A lo largo de su carrera ha transitado con naturalidad entre la comedia y el drama en proyectos como La casa de las flores, Soy tu fan y El club de los idealistas. Aquí interpreta a un hombre obligado a reconstruirse desde cero, en una historia que, inevitablemente, dialoga con su propia experiencia de resiliencia.
Time Out México platicó con Juan Pablo Medina sobre la memoria, la empatía y lo que significa volver a empezar. DOC se estrena el 4 de marzo en Netflix.
Luca Argentero trabajó la redención clínica, Molly Parker el duelo emocional. ¿Qué sentiste que México tenía que decir distinto al abordar este personaje?
Preferí no ver las otras versiones para no caer ni en la repetición ni en el intento de alejarme de algo. Quise trabajar únicamente desde el guion, junto al director Francisco Franco y los guionistas. Tuve la oportunidad de hablar con el doctor italiano original y me dijo algo que para él era fundamental: la empatía. Eso era lo más importante que quería ver reflejado, y creo que desde ahí construimos esta versión.
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¿Qué fue lo primero que te conectó personalmente con el personaje?
El proyecto me llegó en un momento muy particular de mi vida. Me presentan a este médico que pierde doce años de memoria y empieza a descubrir quién era antes del accidente. Poco a poco entiende por qué se convirtió en esa persona… y después tiene una segunda oportunidad para reinventarse. Conecté profundamente con esa idea de la segunda oportunidad. Hoy estoy en un lugar donde me siento muy agradecido, y cuando leo un guion lo único que quiero saber es si puedo aportar algo que realmente valga la pena. Aquí sentí que sí.
Hablas mucho de empatía. ¿Por qué era tan importante en esta versión?
Porque el personaje, después del accidente, vuelve al origen, pero desde otro lugar. Empieza a abordar la vida desde el amor: cómo habla con su gente, cómo trata a sus pacientes, la sensibilidad con la que enfrenta la enfermedad. Antes no era así, y conforme avanza la historia entendemos por qué cambió. Todos cambiamos por los obstáculos que enfrentamos. Para mí, esa empatía también tiene que ver con mi propia vida. Antes de lo que me pasó, no veía las cosas con la profundidad y el agradecimiento con que las veo ahora.
Hay escenas donde el personaje descubre quién es a través de lo que otros le cuentan. ¿Cómo se interpreta algo que el personaje no vivió por dentro?
Es loquísimo. Pero algo que he aprendido es a lidiar con la pérdida. Aunque lo mío fue una pérdida física, entiendo lo que significa perder algo que es tuyo. Este personaje pierde la memoria y, al enterarse de las pérdidas que tuvo, incluida la propia memoria, enfrenta algo brutal. Los recuerdos son lo que te construye, lo que te mantiene con vida. Fue un proceso duro y revelador. Y también sanador. El personaje tiene secuencias en el hospital que para mí fueron muy fuertes, porque yo también tuve una segunda oportunidad. Volver a atravesar el proceso de reconstruir desde lo que otros te cuentan, imaginarlo, confiar y vivirlo sin tenerlo claro, fue un regalo enorme.
Vienes de una familia de médicos. ¿Cómo influyó eso en tu proceso? ¿Qué dijeron en casa?
Mi papá se emocionó muchísimo cuando le conté. Fue como: "Hazlo, qué increíble". Durante el rodaje, que fue en Colombia, tuvimos médicos asesores y yo le escribía a mi papá preguntándole términos o detalles, pero también me hacía ilusión que se dejara sorprender con el resultado. Cuidamos muchísimo la parte médica. Grabar 40 capítulos en cuatro meses y medio fue una locura, sobre todo con tantos términos técnicos. Y sí, claro que influye venir de una familia de doctores; es una celebración a esa parte humana que yo he admirado desde niño viendo a mi papá, a mi hermana y a mis tíos. Además, cada capítulo presenta dos o tres pacientes con historias profundamente conmovedoras. Es una serie muy humana que habla de la complejidad de las enfermedades y de cómo las viven los pacientes y sus familias… algo que yo también he vivido. Admiro profundamente a Francisco Franco, es de las personas más preparadas con las que he trabajado y nos entendimos perfecto. Tenemos un elenco increíble y fue un proceso muy especial.
Si despertaras, no recordaras los últimos diez años de tu carrera y te mostraran todo lo que hiciste, ¿qué sentirías?
Me sentiría muy afortunado. La carrera del actor es compleja; hay momentos difíciles y decisiones que parecen equivocadas, pero no creo que haya decisiones malas, todo te enseña algo. Estoy muy contento con lo que he logrado, con las personas con las que he trabajado y con lo que te regala cada proyecto: equipos nuevos, historias distintas, algunas más profundas, otras más ligeras. Estoy en un momento de mucha paz, muy agradecido. Tengo la ilusión de que la gente vea este proyecto y curiosidad por lo que venga después. Me siento profundamente afortunado.

