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Valerian y la ciudad de los mil planetas

Luc Besson se inspira en un mítico cómic para su nueva película llena de vértigo y acción

Foto: Cortesía de la producción

El mundo fantástico e insólito reflejado en Star Wars y que ha dejado perplejas a generaciones tiene un origen. Está en lo que los visionarios Pierre Christin y Jean-Claude Mézières expresaron con imaginación desbordada en Valérian y Laureline, el influyente cómic publicado en la revista Pilote hace cincuenta años y que ahora sirve de base para la descomunal nueva película de Luc Besson: Valerian y la ciudad de los mil planetas.

Y no, descomunal no es un término exagerado. Se trata de la producción francesa más costosa de la historia (alrededor de 210 millones de dólares). La apuesta luce segura, porque Besson parece triunfar en su afán por llevar a la pantalla las aventuras de dos agentes espaciales encargados de resguardar el orden en el cosmos. Se trata de Valerian y Laureline, a quienes se les asigna la misión de frenar a la fuerza desconocida que amenaza a la imponente ciudad y núcleo universal Alpha. Los dos super policías disponen de menos de diez horas para sortear toda una serie de peligros.

La idea de salvar a la humanidad es cosa ya común en el cine de Besson. La hallamos en Lucy, donde Scarlett Johansson encarna a una superdotada güera que se sacrifica para salvar a la raza humana. Pero sobre todo en El quinto elemento, película en la que Luc dejó ver ya su admiración por el legendario cómic. Incluso se vislumbra que este filme realizado en 1997 mantiene puentes con lo más nuevo del director francés. Nos damos cuenta que Besson ha superado los impedimentos tecnológicos que le frustraron a finales de los noventa. En esta nueva producción, el propio realizador contabilizó 2,734 cortes con efectos especiales; muy por arriba de los 188 registrados en el filme protagonizado por Bruce Willis.

La película tiene como protagonistas a Dane DeHaan como Valerian, un papel pensado por Besson desde el inicio para él. Cara Delevingne hace de Laureline su desempeñó impactó tanto al director que ahora la ve como futura estrella de cine. En el reparto aparecen también Rihanna —en una participación no tan pequeña—, John Goodman, Ethan Hawke, Sam Spruell y Rutger Hauer.

Veremos si los fans del mítico cómic aprueban lo que propone Besson con Valerian y la ciudad de los mil planetas, una historia a la que Christin y Mézières dieron el visto bueno. No resulta descabellado pensar que el espectador quedará sorprendido por la que algunos llaman ya la obra maestra del cineasta galo; un filme rebosante por su alarde de soluciones tecnológicas, su agitación de colores, su bestiario extraterrestre, su loco repertorio de ambientes galácticos y su exaltación de valores humanos.

Con la llegada de la nueva superheroína de Besson, demos un repaso por las mujeres empoderadas en la filmografía del cineasta parisino.

Besson y sus chicas fuertes

Nikita

Nikita

En 1990 apareció esta exadicta adoptada por el gobierno. A Anne Parillaud le valió el Premio César a mejor actriz por su papel de fémina salvaje entrenada para matar. Aunque su dureza se achica a veces, Nikita enseña rasgos de lo que serán las futuras protagonistas en las películas de Besson.

Mathilda

Mathilda

¿Cómo olvidar a la pequeña Mathilda de El perfecto asesino? Después de la aniquilación de su familia, la huérfana (interpretada por una diminuta Natalie Portman) se convierte en la asesina precoz más intimidante de la filmografía de Besson. Una de sus características personales es su gran valentía.

 

Angel-A

Angel-A

Otro modelo de personaje recio es esta angélica belleza enviada a la Tierra para enderezar la vida del atolondrado André. No sólo es audaz, a nivel mental va un paso adelante de su protegido. El cineasta muestra su afición por destacar la fuerza de las mujeres en oposición a la debilidad de los hombres.

 

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Lucy

Lucy

Sabia, imbatible, telekinética, es la máxima expresión del poder femenino visto en el cine de Besson. Esta rubia superior no sólo está por encima del arquetipo varonil, sino del resto de la humanidad. Sobrepasa los límites de inteligencia, osadía y algunos dirán que hasta de sensualidad. 

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