Travis Knight lleva gran parte de su vida construyendo el mundo de LAIKA. Se incorporó al estudio desde sus primeros años, pasó de animador a director, y hoy está al frente de una productora que ha hecho de la paciencia y el trabajo artesanal su sello. Después de Coraline, ParaNorman, The Boxtrolls y Kubo y la búsqueda samurái, Wildwood representa su salto más arriesgado.
Prue es una adolescente de Portland que se adentra en un bosque lleno de animales parlantes, criaturas extrañas y fuerzas enfrentadas para rescatar a su hermanito, secuestrado por una bandada de cuervos. Knight descubrió esta historia hace 16 años, pero llevarla al cine requirió que LAIKA desarrollara nuevas técnicas y herramientas para dar vida a un mundo más ambicioso y complejo que los anteriores.
Wildwood reunió a más de 1,000 artistas y técnicos, 132 sets construidos físicamente, 728 árboles hechos a mano y más de 142,000 rostros intercambiables para dar expresión a los personajes. Time Out México conversó con Travis sobre la importancia de no buscar el camino fácil, sino de hacer posible lo imposible sin perder el toque de las manos humanas.
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La última vez que hablamos fue sobre Masters of the Universe y me dijiste que, antes de pensar en la apariencia física de Adam, necesitabas encontrar su alma. Con Wildwood, ¿cuál era la verdad emocional que debías descubrir debajo de toda esa fantasía?
Travis Knight: Una película no puede sostenerse únicamente en el espectáculo, sobre todo cuando pasas 16 años trabajando en ella. Tiene que significar algo para ti; debe estar profundamente arraigada en tus entrañas. En el corazón de Wildwood hay una pregunta: ¿hasta dónde somos capaces de llegar por alguien a quien amamos? ¿Cómo mantenemos el corazón abierto cuando la vida nos lastima? Es una historia sobre el amor, la pérdida, el duelo y la empatía. A lo largo de los años, fui volcando en ella muchas de mis propias experiencias. Creo que eso es lo que te permite seguir adelante con una película durante tanto tiempo: encontrar algo personal que te conecte con ella.
Un actor puede sorprenderte con una decisión inesperada, pero ¿puede sorprenderte una marioneta?
Travis Knight: ¡Claro!Aunque, en realidad, quien te sorprende es el animador. Me gusta pensar que los animadores son actores que interpretan con las manos, a través de una marioneta y cuadro por cuadro. En la animación stop-motion, volver a filmar una escena es extremadamente complicado, así que no quieres que las grandes sorpresas ocurran en la toma definitiva. Lo ideal es que sucedan antes, durante las conversaciones, pruebas y ensayos. Ahí es donde el animador puede descubrir algo inesperado.Cuando finalmente rodamos, queremos tener muy claro lo que estamos haciendo.
Wildwood explora cómo el duelo puede transformar el amor en obsesión. Después de tantos años con esta historia, ¿entendiste algo sobre la pérdida que antes no comprendías?
Travis Knight: En realidad, el duelo y la pérdida ya eran razones por las que quería contar esta historia. Lo que cambió fue mi relación con el material: mientras hacía la película experimenté nuevas pérdidas, lo que hizo que la historia adquiriera otros significados para mí. La pérdida puede sacudirte por completo y cambiar el rumbo de tu vida. Puede destruir a una familia, pero también convertirse en una oportunidad para que sanen. Es algo que puede llevarte en direcciones muy distintas.
Las alas del General se mueven de una manera que pocas veces he visto en stop-motion. ¿Cuál fue el mayor obstáculo técnico para lograr que ese movimiento se sintiera real?
Travis Knight: La animación stop-motion consiste, en buena medida, en luchar contra la gravedad y la inercia. Una marioneta no tiene vida propia: todo lo que hace existe porque un animador se lo da. En el caso del General, teníamos un personaje enorme que debía volar y realizar movimientos acrobáticos. Por eso construimos la marioneta casi por completo de tela; necesitábamos que fuera lo suficientemente ligera para mover sus alas sin que su peso fuera un problema. Recuperamos herramientas de Kubo, pero tuvimos que inventar otras nuevas. La secuencia de combate aéreo fue especialmente compleja: el animador a cargo pasó dos años en ella. Es una muestra extraordinaria de lo que puede lograr la creatividad humana.

