Grinder El Musical
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Grinder, El musical

Grinder, el musical está lleno de buenas intenciones al querer ser un entretenimiento, pero olvida que la diversión a veces también vienes desde puntos verdaderamente críticos.

Ro Banda
Escrito por
Ro Banda
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Grinder, El musical llega a su nueva temporada en nuestro país. Inicialmente
estrenada como Grinder, el show, por allá del 2018, esta franquicia española regresa
de manos del creador escénico Salvador Nuñez en colaboración con el coreógrafo
Jacobo Toledo y el actor Josafat Haro, quienes apuestan más por un tono fársico
que por algo crítico y político, como bien lo plantea su material original.

Si bien, de entrada, sabemos que se trata de una sátira que invita a la diversión
desde los estereotipos gais, la verdad es que esta puesta termina teniendo más
problemas que virtudes, pues es en su misma “critica” que no encuentra algo que
demostrar y termina quedándose en una burla sin un objetivo que lograr.

Para ser claros, pareciera que el texto va por un lado y la dirección sobre la cual se
maneja esta versión mexicana, va por otro. Esto provoca un dispar discursivo que
deja desdibujadas las intenciones del humor que a veces, por querer marcar un línea
desfachatada termina rayando en el clasismo, la misoginia y la sexofobia; lo que
deja a la “critica” de Grinder, el musical en una falta total de perspectiva.

Por ejemplo, el personaje de Grinder, interpretado por Tanya Valenzuela, parece no
importarle nada sobre sus usuarios; sólo quiere que se diviertan y generen tráfico y
estancia en la aplicación. Ese una situación totalmente acertada, casi política, pues
es bien sabido que la aplicación es operada por el mercado chino, al cual no le
interesan sus usuarios, pero en lugar de saltar a la genialidad, esta idea termina por
reforzar estereotipos y discursos que castigan la jotería, las prácticas sexuales y el
disfrute en el que se centraliza las prácticas de los hombres gais.

Para muestra, el cuadro de las ITS más allá de tener un número musical fallido,
termina por estigmatizar y avergonzar el tema en lugar de decir "maricón, no te
preocupes, es algo que pasa" y punto. Nos reímos juntos y ya está.

En conclusión, Grinder, el musical parece estar lleno de buenas intenciones al querer
ser solo un entretenimiento, pero olvida que la diversión a veces también viene
desde puntos verdaderamente críticos.

Actualmente tenemos grandes productos referentes con un humor agresivo y
fascinante, pero este show decide olvidar que en el fondo, el humor también puede
ser inteligente y bien construido. De lo contrario termina enjuiciando más los clichés
de una población que lo que más necesita en estos momentos, es mostrarse como
es, sin avergonzarse de ello.

Y no Grinder, el musical, la viruela símica no es una infección de transmisión
sexual.

Teatro de la República. C. Maestro Antonio Caso 48, Cuauhtémoc. Jue 8:30pm. $437 - $547

Recomendación. Noche de Reinas

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